Gestamp: una salida del consejero delegado que no alterará el rumbo
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Reciente mejora del negocio

Gestamp: una salida del consejero delegado que no alterará el rumbo

La compañía sufre este viernes caídas en bolsa superiores al 2,5%, tras conocerse que Francisco López Peña dejará las funciones de CEO el próximo 1 de enero

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Gestamp puede considerarse una de las grandes vencedoras de la actual campaña de resultados. El fabricante de componentes para automóviles ha logrado anotarse en poco más de seis semanas un repunte cercano al 30%, que le ha permitido enjugar parte de las fuertes pérdidas registradas desde el estallido de la crisis pandémica.

Esta buena evolución, acelerada tras la presentación de sus resultados, el pasado 29 de octubre, sufre este viernes una interrupción, con recortes que a media sesión rebasan el 2%, en una jornada en la que la compañía ha anunciado un próximo relevo en su dirección, con la renuncia, a partir del próximo 1 de enero, de Francisco López Peña como consejero delegado.

En un mercado que suele apreciar por encima de todo la certidumbre, no es nada extraño que este tipo de movimientos generen cierta inquietud, máxime cuando se habla de negocios envueltos en importantes desafíos estructurales a largo plazo como es el de la automoción. Sin embargo, y a pesar de las caídas registradas este viernes -que vienen a suponer, básicamente, la pérdida de lo ganado el día anterior-, entre los expertos, la salida de López Peña ha estado muy lejos de causar preocupación.

El refuerzo del papel ejecutivo de Francisco Riberas es visto como garantía de continuidad y un paso adelante en su implicación en la gestión diaria

No se trata de que el veterano directivo de Gestamp no gozara de las simpatías de los inversores. Lo que se valora, principalmente, es que la continuidad parece garantizada con la presencia de Francisco Riberas al frente del grupo, como presidente ejecutivo, y asumiendo también las funciones más propias del consejero delegado, apoyado en la creación de dos nuevas direcciones corporativas, anunciadas también este viernes.

En cierto sentido, que el dueño de la compañía amplíe su control del negocio en un momento tan relevante como el actual, y con la acción tan castigada, puede entenderse como un refuerzo en la gestión del día a día que busca transmitir una mayor señal de compromiso al resto del accionariado.

Pero más importante que esto es el hecho de que Gestamp parece tener fijado un rumbo claro a largo plazo en el que caben pocos virajes. No en vano, el grupo ha sido destacado frecuentemente como uno de los actores de su sector mejor posicionados para sacar provecho de la transición hacia el vehículo eléctrico y la tendencia de los fabricantes de vehículos hacia la externalización de procesos.

Si esto no ha evitado el desapego de los inversores en los últimos tiempos cabe achacarlo a problemas de más corto plazo -entre los que viene destacando desde hace tiempo su elevado volumen de inversiones, que ha conllevado un fuerte incremento de las ratios de deuda. Sin embargo, el plan de transformación puesto en marcha por la compañía hace unos meses parece estar dando ya resultado en estas áreas, a juzgar por las cuentas del tercer trimestre.

El elevado volumen de inversiones y el consecuente incremento de la deuda ha sido uno de los grandes lastres del valor en los últimos tiempos

"Las medidas de recorte de costes, el estricto control de las inversiones y el circulante resultan claves en el actual entorno y seguirán funcionando en el futuro. Por ello, actualizamos nuestras estimaciones mejorando ingresos y márgenes", apuntaron los analistas de Bankinter tras la presentación de unos resultados que no sólo evidenciaron la mejora de la situación del sector de automoción, sino también un crecimiento de cuota por parte de Gestamp. Una evolución que explica que hoy las recomendaciones de compra de sus acciones se sitúen en su nivel más elevado en los últimos seis meses.

Es cierto que en el mercado se sigue esperando con cierta cautela la confirmación de la capacidad del grupo para elevar su rentabilidad en determinadas geografías y seguir generando unos flujos de caja sostenibles. Y el reciente deterioro en las perspectivas de recuperación económica no parece ayudar a aliviar las preocupacones más inmediatas.

Pero como titulaba JPMorgan su último informe sobre la compañía, Gestamp se encuentra "en el buen camino" para lidiar con estos problemas. Y a priori el relevo de su consejero delegado no debería apartarle de la senda ya trazada.

Gestamp puede considerarse una de las grandes vencedoras de la actual campaña de resultados. El fabricante de componentes para automóviles ha logrado anotarse en poco más de seis semanas un repunte cercano al 30%, que le ha permitido enjugar parte de las fuertes pérdidas registradas desde el estallido de la crisis pandémica.

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