Empleo en Estados Unidos: un dato para la nostalgia más que para la esperanza
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Crea 4,8 millones de trabajos en junio

Empleo en Estados Unidos: un dato para la nostalgia más que para la esperanza

Las cifras del mercado laboral estadounidense vuelven a superar las previsiones, pero la expansión del virus por el país amenaza con echar por tierra la incipiente recuperación

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La buena acogida de las bolsas a los datos de empleo de Estados Unidos en junio habla por sí misma. Las subidas en torno al 3% que registraban pocos minutos después de su publicación las bolsas europeas —en el caso del Ibex, los avances llegaron a rebasar el 4%— o las ganancias superiores al 1,5% con que abrieron los principales índices de Wall Street venían a reflejar un rebrote de esperanza económica auspiciado por el mercado laboral estadounidense.

A simple vista, esta reacción parece la más lógica. La creación de 4,8 millones de empleos, frente a unos pronósticos de poco más de tres millones, junto a la revisión al alza del dato de mayo —que ya había sorprendido por el lado positivo—, permitió rebajar la tasa de desempleo en el país al 11,1%, desde el 13,3% del mes anterior, 3,6 puntos por debajo de la tasa récord registrada en abril.

Sin embargo, por debajo de los grandes titulares subyacen toda una serie de indicadores que invitan a una lectura más cauta de los datos de empleo estadounidense. "Ese no es el verdadero estado de las cosas", advierte James Knightley, economista jefe internacional de ING, quien resalta en primer lugar que frente al descenso del número oficial de desempleados por debajo de los 18 millones de personas, la cifra total de personas que reclamaron ingresos por desempleo (en la que se incluyen aquellas que no están actualmente en búsqueda activa de trabajo) se elevó en más de 900.000 en la segunda semana de junio, hasta rozar los 32 millones. "La cifra del 11,1% está subestimando la imagen real", asevera.

Aunque la cifra oficial de desempleo se sitúa ya por debajo de los 18 millones de personas, los demandantes de subsidios rondan los 32 millones

Al margen de esto, los expertos subrayan el hecho de que los buenos datos registrados en los dos últimos meses apenas han servido para recuperar tres de cada 10 empleos destruidos en los dos anteriores, que el volumen de desempleo y la tasa de paro se mantienen por encima de los picos registrados en la anterior crisis económica, así como las peticiones iniciales de subsidio por desempleo, que permanecen en cotas históricamente elevadas.

Al mismo tiempo, la evolución de los datos salariales no resulta especialmente alentadora con vistas a la normalización del consumo a niveles similares a los meses previos al impacto de la pandemia. "Los encargados de formular políticas no deben leer los informes récord de empleo consecutivos como 'misión cumplida", apunta Gregory Daco, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics.

Dicho esto, y pese a la pertinencia de las prevenciones anteriores, no puede obviarse que las cifras conocidas este jueves son una nueva evidencia de que la recuperación iniciada tras el fin de los bloqueos avanza en Estados Unidos y en otros muchos países a un ritmo muy superior al que podía preverse hace tan solo unas semanas. Tras registrar en abril los peores niveles de su historia, el índice Citi de sorpresas económicas ha repuntado en las últimas semanas a cotas positivas sin parangón en las últimas dos décadas, reflejando que la catástrofe que muchos expertos habían augurado para este trimestre apunta ahora a ser algo menos severa.

Los estímulos fiscales y monetarios implementados por los gobiernos mundiales se han revelado efectivos a la hora de suavizar el golpe de la crisis. Y a pesar de las incertidumbres a medio plazo que siempre deja cualquier 'shock' de este tipo, la evolución de las últimas semanas representa una base bastante prometedora desde la que empezar a afianzar la recuperación económica.

No obstante, estos planteamientos se expresan hoy más con la nostalgia de lo que pudo haber sido que con la esperanza sobre lo que está por venir. Y la razón está en el virus y su evolución reciente en Estados Unidos, donde este mismo jueves se ha registrado una cifra récord de nuevos casos, por encima de los 50.000. La extensión de la pandemia en distintos estados del país ha llevado a la reversión de múltiples medidas de reapertura —con cierre de bares, restaurantes, gimnasios o cines en diversos estados— que amenaza con infligir un nuevo golpe a la economía estadounidense y, por ende, a las cifras de empleo.

"Con la propagación del virus acelerándose nuevamente, esperamos que la recuperación a partir de aquí sea mucho más desigual y que las ganancias en el empleo sean más moderadas", indican en Capital Economics. Y más inquietante resulta la visión de Bloomberg Economics, que prevé que ya en julio la economía estadounidense volverá a registrar la pérdida de hasta un millón de puestos de trabajo.

La reversión de las medidas de reapertura debilitará la recuperación del empleo en los próximos meses y podría dar lugar a un repunte del paro ya en julio

Esta situación coincide, además, con la amenaza que representa el próximo fin de las ayudas articuladas por el Gobierno estadounidense para familias, desempleados y empresas, que puede traducirse en una merma del consumo y la pérdida definitiva de miles de trabajos que han permanecido bajo esquemas de protección durante los últimos meses.

De hecho, más de medio millón de trabajadores ha pasado en el último mes a engrosar las filas de desempleados definitivos, mientras que la Federación Nacional de Empresas Independientes publicó recientemente que el 14% de sus miembros que se beneficiaron de los esquemas de protección prevé despedir personal en las próximas semanas, dado que la demanda no ha regresado a los niveles previos al covid. Los llamamientos a un nuevo plan de impulso fiscal cobran fuerza día a día.

Como observa Christian Scherrman, economista de DWS para Estados Unidos, "el informe de hoy podría proporcionar un esbozo de recuperación rápida, una vez que la pandemia esté bajo control". Pero esa premisa está muy lejos de hacerse realidad en el corto plazo. "Mientras no haya una resolución final de la pandemia, la economía podría enfrentar una situación prolongada de ida y vuelta en términos de medidas de bloqueo. Esto implica un impacto más estructural, ya que es probable que algunas empresas no sobrevivan a un viaje tan accidentado. La consecuencia de esto no solo sería una recuperación más lenta, sino también una tasa de desempleo estructural más alta".

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