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¿El nuevo caballo ganador? Así se abre paso la inversión sostenible entre las gestoras

En medio del contexto que persigue la reactivación de la economía, la transición energética se abre camino como una de las fuerzas motrices fundamentales para generar actividad y empleo

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La pandemia del coronavirus está cambiando el comportamiento de la sociedad. Parece cierto que, en situaciones de crisis, se busca con mayor énfasis potenciar la capacidad innovadora y, sobre todo, encontrar vías de salida que permitan una recuperación económica fuerte y a corto plazo.

En medio de ese contexto que persigue la reactivación de la economía frente al covid-19, la transición energética se abre camino como una de las fuerzas motrices fundamentales para generar actividad y empleo. Inversores y empresas son conocedores de esta situación y buscan adaptarse lo más rápido posible a las nuevas leyes y condiciones del mercado.

Por este motivo, las oportunidades empiezan a hacerse más atractivas dentro de las empresas que respetan los criterios ESG (inversión socialmente responsable). Prueba de ello es que las gestoras continúan apostando por la creación de nuevos fondos de inversión orientados a la inversión en compañías sostenibles.

La sostenibilidad deja de estar en segundo plano

Según una encuesta reciente de Morgan Stanley, el 80% de los inversores institucionales integró factores de sostenibilidad como estrategia de sus carteras para mitigar riesgos durante 2019. Además, un 15% de los encuestados ya considera “activamente” incluir inversiones sostenibles y casi seis de cada diez creen que llegará un momento en el que solo asignen inversiones a gestores con un enfoque formal de ESG.

Por este motivo, no solo las gestoras especializadas en inversión sostenible como Nordea, DPAM, Schroders o Pictet AM, entre otras, están ganando popularidad y potenciando incluso más la inversión responsable, sino que muchas gestoras tradicionales empiezan a apostar fuertemente por este camino. Una de ellas es Bankinter, que ha registrado ante la CNMV su cuarto fondo de energía limpia, dentro del programa Helia, que estará dotado con 200 millones de euros. Este fondo de capital riesgo, que gestiona Plenium Partners, estará destinado a los clientes de banca privada de la entidad, quienes podrán invertir con una participación a partir de 200.000 euros.

Además de Bankinter, la gestora francesa Groupama AM también registró en España hace unos días dos nuevos compartimentos dentro de la sicav Groupama Fund Generations. Se trata de dos fondos con criterios sostenibles. Uno de ellos, el G Fund Future for Generations, es un fondo mixto temático centrado en los desafíos actuales relacionados con transición energética, consumo, crecimiento sostenible y salud. El otro, el G Global Green Bonds, es un fondo que invierte en bonos verdes, centrados en la financiación o refinanciación de proyectos sostenibles.

Pero el auge de este tipo de inversiones parece no ser más que una moda pasajera. De hecho, los expertos coinciden en que se trata de una industria con un gran potencial. “Estimamos que la industria de productos y servicios ambientales es de 2,5 billones de dólares y, una vez que la economía mundial se haya estabilizado, puede crecer un 6% o 7% anualmente”, apuntan desde Pictet AM, desde donde explican que la eficiencia será “una prioridad” a medida que las empresas se recuperen de la contracción.

Compara dos fondos de inversión:

Distintas estrategias para acercarse a la inversión responsable

La aproximación hacia la inversión socialmente responsable se está empezando a llevar a cabo a través de diferentes estrategias. No solo se trata de invertir en empresas que mantienen dentro de sus políticas la responsabilidad social. Algunas gestoras optan por penalizar a las compañías que no respetan dichos criterios. Este es el caso de Banca March, que anunció ayer el lanzamiento de un fondo de capital privado junto con Oquendo Capital, el Oquendo IV, con el que buscan captar 250 millones de euros invirtiendo en compañías españolas de tamaño mediano. La peculiaridad de este fondo es que, aunque invierte con un enfoque sectorial generalista, excluirá a aquellas compañías que no cumplan con la política ambiental, social y de buen gobierno marcada por la gestora.

Y es que la sostenibilidad está cada vez más presente dentro de las agendas y estrategias corporativas, como en el caso de Santander AM, que durante los últimos meses ha ido ampliando hasta nueve los fondos que conforman su oferta de productos bajo criterios responsables. La estrategia parece haber funcionado, ya que tal y como apuntaba en el informe financiero del primer trimestre, ya contaba con 3.800 millones de euros en activos bajos gestión ESG hasta marzo, fijándose como objetivo los 4.000 millones para el año completo.

Con todo, parece que la actual crisis, más que dejar de lado a la inversión responsable, está contribuyendo a impulsarla todavía más. “La crisis actual ofrece al capitalismo la oportunidad de demostrar su valía, asegurando que la inversión para el futuro se hace en las áreas adecuadas”, apuntan desde Schroders. Los expertos se muestran optimistas y parece coincidir en que esta nueva normalidad impulsará cambios dramáticos. Más transporte ecológico, una rápida transición hacia energías renovables y cambios de hábitos que indican que todo girará en torno a la sostenibilidad. La concesión del fondo de reconstrucción de Bruselas también apunta en cierta medida hacia esa dirección. Algunas de las condiciones que España tendrá que cumplir para recibir la ayuda pasan por la reducción de emisiones y el mayor respaldo de aquellas empresas que apuesten por las tecnologías limpias.

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