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Alemany viaja a Italia para firmar el acta de defunción de la fusión con Autostrade: "No hay nada que hacer"
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Alemany viaja a Italia para firmar el acta de defunción de la fusión con Autostrade: "No hay nada que hacer"

Iba a ser la primera compañía de concesiones de autopistas del mundo. Iba a facturar más de 6.000 millones de euros y a acumular una red

Foto: Alemany viaja a Italia para firmar el acta de defunción de la fusión con Autostrade: "No hay nada que hacer"
Alemany viaja a Italia para firmar el acta de defunción de la fusión con Autostrade: "No hay nada que hacer"

Iba a ser la primera compañía de concesiones de autopistas del mundo. Iba a facturar más de 6.000 millones de euros y a acumular una red de más de 6.700 kilómetros. Pero se ha quedado en nada. La negativa del nuevo Gobierno italiano de Romano Prodi a aceptar la fusión pactada en abril por las dos compañías ha forzado a Abertis a dar prácticamente por rota la operación.

“No hay nada que hacer”, aseguraban a este periódico ayer fuentes de la empresa española. Salvador Alemany, consejero delegado de la concesionaria, viajó por sorpresa en la mañana del lunes hasta Italia para intentar desatascar la operación, aunque las esperanzas de que Prodi dé marcha atrás y autorice la fusión antes de mañana son prácticamente nulas.

El miércoles se celebra en Roma la junta de accionistas de Austostrade donde, en teoría, se debe aprobar un dividendo extraordinario de 3,75 euros por acción como paso previo para la fusión. Ahora bien, si el ejecutivo italiano no da antes el ok, la junta no aprobará dicho dividendo y la operación quedará rota. De hecho, hace unos días el regulador de autopistas italiano demandó a Austrade por no realizar obras por valor de 2.000 millones de euros. Así las cosas, los presagios no son nada buenos.

Aparcar, congelar, retrasar…

Mientras Alemany intentaba en Roma el imposible, en Madrid ejecutivos de la compañía española eludían reconocer ante la prensa que la operación había entrado en vía muerta. “Aparcar la fusión hasta que las condiciones mejoren”; “congelarla hasta el año que viene”; o “retrasarla hasta que podamos intentarlo de nuevo” fueron algunas de las frases que dijo Josep Martínez-Vila, director general de Servicios Corporativos.

Pero el pesimismo era evidente entre las huestes de Abertis. “Es una operación amistosa, es buena para las dos compañías e incluso buena para los dos países, pero…”, aseguraban fuentes de la empresa catalana. Lo mismo han declarado estos días responsables de la italiana Autostrade. Su presidente, Gian Maria Gross-Pietro, aseguró el fin de semana que de no producirse la fusión, “Italia perdería la gran oportunidad de ser protagonista en Europa”. “Españoles y franceses se alejarán”, aseguró.

La Bolsa recibió de forma positiva el más que probable adiós a la fusión. Abertis volvió a subir, esta vez un 2,09%, hasta los 22 euros, mientras que Austostrade mejoró un 0,9%. Los italianos habían perdido un 5% en las últimas sesiones.

Iba a ser la primera compañía de concesiones de autopistas del mundo. Iba a facturar más de 6.000 millones de euros y a acumular una red de más de 6.700 kilómetros. Pero se ha quedado en nada. La negativa del nuevo Gobierno italiano de Romano Prodi a aceptar la fusión pactada en abril por las dos compañías ha forzado a Abertis a dar prácticamente por rota la operación.