Pasar hambre para frenar la extinción: el ayuno de dos ecologistas en protesta por el clima
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Pasar hambre para frenar la extinción: el ayuno de dos ecologistas en protesta por el clima

Estos dos activistas, de 64 y 65 años, han protagonizado una historia llena de compromiso, sacrificios y renuncias para reclamar la necesidad de impulsar la acción climática

Foto: Los activistas frente al Ministerio de Transición Ecológica.
Los activistas frente al Ministerio de Transición Ecológica.

Grian A. Cutanda y Karen Killeen saborearon, entre risas incrédulas, una crema de calabaza vegana, su primera comida después de 33 días en huelga de hambre por el planeta. Su esfuerzo pretendía apoyar la campaña mundial “Ayuno por la Tierra” (“Earth Fast”, en inglés), promovida por el colectivo de acción directa Extinction Rebellion (XR) en Reino Unido pero seguida por más de 400 personas en 26 países, según XR.

Estos dos activistas, de 64 y 65 años respectivamente, pasaron más de un mes sin ingerir más que líquidos —agua con limón, sal y bicarbonato, y café descafeinado con sirope de agave, para engañar al estómago—que combinaban con pastillas de magnesio y de multivitaminas.

Grian y Karen, se conocieron bailando 'Staying Alive' en la discoteca móvil que los activistas improvisaron en la Gran Vía de Madrid

Decidieron seguir el ayuno global para protestar junto a sus compañeros de militancia y por la “insuficiente” acción climática que a su juicio está llevando a cabo el Gobierno español. “Menos mal que en España está Teresa Ribera y no otro, y que su equipo es perfectamente consciente de la gravedad de la situación”, reconoce Karen Killen. “El problema es que piensan que están haciendo todo lo que está en sus manos, y no es así”, opina.

Esta irlandesa, residente en España desde la década de los 80, se unió al movimiento XR en 2019, tras ganar conciencia sobre cómo la progresiva degradación de los ecosistemas iba a llevar a la “muerte de miles y millones de personas y animales en el mundo”.

placeholder Grian A. Cutanda y Karen Killen.
Grian A. Cutanda y Karen Killen.

Ese mismo año, un informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES) alertaba de que hasta un millón de especies de animales y plantas podrían desaparecer en cuestión de décadas si no se actúa de inmediato con medidas urgentes y decisivas.

Karen se convenció hasta el punto de que renunció trabajar en un espectáculo previsto para ese invierno para poder dedicar su tiempo completo al activismo, algo que, insiste, nunca ha sido remunerado.

Grian A. Cutanda, por su parte, forma parte de XR desde que este colectivo se formó en España. De hecho, fue uno de sus fundadores aquí poco después de que, en octubre de 2018, tras publicarse el devastador informe especial SR15 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los ecologistas de XR bloquearan cinco puentes en Londres.

placeholder Karen Killen durante la huelga de hambre.
Karen Killen durante la huelga de hambre.

Grian, que había vivido tres años y medio en Escocia y había ayudado a organizar allí la People’s Climate March, se unió a las filas de XR en Reino Unido y decidió iniciar en España las primeras conversaciones con quienes son hoy sus compañeros de activismo para estructurar aquí el movimiento social.

Desde entonces XR han llevado a cabo acciones de desobediencia civil no violenta en España, como el bloqueo de la sede de Repsol en Madrid, en abril de 2019, o diferentes protestas paralelas a la cumbre del clima de Naciones Unidas que se celebró en la capital en diciembre de ese año.

Allí se conocieron Grian y Karen, bailando “Staying Alive” en la discoteca móvil que los activistas improvisaron en la Gran Vía de Madrid.

Con el tiempo, acudiendo a las actividades impulsadas por XR, Karen y Grian fueron estrechando el contacto y, durante la campaña del ayuno, ya tenían la confianza necesaria para pasar juntos el “sacrificio” de renunciar a la comida por el clima. Karen se trasladó a Madrid por unos días desde su residencia en Ibiza y Grian desde la suya, en Granada.

Se alojaron en un hostal de Cuatro Caminos, cercano al Ministerio de Transición Ecológica. Allí sujetaron pancartas y ondearon la bandera amarilla de XR mañanas y tardes —con un pequeño descanso en el medio para dormir—, hasta que la ministra Teresa Ribera accediera a recibirles, algo que finalmente ocurrió el miércoles 29 de septiembre.

placeholder La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. Foto: EFE
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. Foto: EFE

“La manera eficaz de cambiar la civilización y que deje de ser agresiva con el medio ambiente es cambiar la visión del mundo”, explica Grian. Una de sus principales quejas es que, mientras especialistas como James Anderson, climatólogo y profesor de la universidad de Harvard, advierten de que el planeta solo tiene hasta 2023 para adoptar medidas drásticas, el Gobierno de España se plantea una reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero —culpables del calentamiento global— de un 23% para 2030, según contempla la Ley de Cambio Climático.

Nos van a matar, por eso hemos hecho esta huelga de hambre y por eso estamos intentando desesperadamente llamar la atención, para que los medios de comunicación comiencen a informar de cuál es la verdadera situación del cambio climático”, agrega este activista.

Foto: Mercado ecológico. EFE Opinión

En principio, solo se habían propuesto seguir el ayuno un día o dos, pero la campaña terminó alargándose. Entre tanto, aseguran, se han sentido apoyados por otros muchos militantes ecologistas que hicieron ayunos parciales y desde diferentes partes del mundo.

El objetivo de la reunión que pedían con la ministra, y que finalmente tuvo lugar en la sede del Ministerio de Transición Ecológica, era exigir dos demandas principales a la Oficina de Cambio Climático: primero, que se adopten “medidas drásticas y valientes” para recortar las emisiones en línea con lo que pide el IPCC; segundo, que se organice una asamblea ciudadana por el clima que siga las recomendaciones de la OCDE, algo que, según el colectivo ecologista, no se está haciendo.

Foto: Sharon Lavigne, premio Goldman 2021

La asamblea del clima en España, que comenzará a finales de noviembre, no convence a los activistas de XR tal y como está planteada. Piden un formato presencial, que la muestra estratificada sea mucho mayor (de un tamaño equiparable al de la muestra que se usó en la asamblea del clima en Francia, de al menos 200.000 personas), y que las decisiones a las que se llegue por deliberación ciudadana tengan un carácter vinculante.

Tras salir de la reunión, decepcionados con la respuesta del Ministerio, los ecologistas rompieron el ayuno con la crema de verduras, “hay que volver a comer poco a poco”, matiza Grian, pero aseguran que la protesta no se queda ahí; continuarán su lucha a través de la Plataforma de Asambleas Ciudadanas.

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