Los satélites pueden rastrear microplásticos desde el espacio
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8 millones de toneladas cada año

Los satélites pueden rastrear microplásticos desde el espacio

Los datos del Cyclone Global Navigation Satellite System (CYGNSS) de la NASA permiten monitorizar los movimientos de los trozos más pequeños de este material en los océanos

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Esfuerzos de 'The Ocean Cleanup' para eliminar residuos plásticos de los océanos. EFE

A veces lo más simple puede ser lo más eficiente. Un equipo de la Universidad de Michigan ha utilizado datos recopilados originalmente para monitorear huracanes para tratar de rastrear microplásticos, lo que podría ayudar a controlar un problema que amenaza con engullir los océanos del mundo.

La producción mundial anual de plástico ha aumentado cada año desde la década de 1950, alcanzando los 359 millones de toneladas métricas en 2018. Gran parte termina en vertederos abiertos y no controlados, donde puede llegar a las zonas de drenaje de los ríos y, en última instancia, a los océanos del mundo.

Un problema a resolver

Estas pequeñas partículas de plástico son las que se producen después de que el sol y la fricción (como las olas del océano) rompan los objetos plásticos más grandes. Estos microplásticos viajan a cientos o miles de kilómetros a causa de las corrientes oceánicas, lo que dificulta tanto su seguimiento desde la fuente de origen como su eliminación. A día de hoy, representan un grave problema en nuestras aguas, causando estragos en los ecosistemas y los organismos que allí habitan. Ahora, gracias a esta iniciativa, el rastreo de microplásticos podría ser tan sencillo como útil.

Los datos que utilizó el equipo fueron recopilados por el Cyclone Global Navigation Satellite System (CYGNSS) de la NASA, una constelación de 8 microsatélites lanzada en 2016 y que normalmente monitorea los patrones climáticos y oceánicos, con objeto de llevar a cabo un seguimiento de los huracanes. Específicamente, los datos relativos a la rugosidad del océano, o lo agitado que está el océano, porque la cantidad de basura que se encuentra en el océano es uno de los factores que contribuye a este oleaje (también la velocidad del viento, por supuesto).

placeholder El mapa de los 1.000 ríos más contaminantes del mundo. The Ocean Cleanup
El mapa de los 1.000 ríos más contaminantes del mundo. The Ocean Cleanup

"Habíamos estado tomando estas medidas de radar de la rugosidad de la superficie y las usamos para medir la velocidad del viento, y sabíamos que la presencia de cosas en el agua altera su capacidad de respuesta al medio ambiente. Así que tuve la idea de hacer todo al revés, usando cambios en la capacidad de respuesta para predecir la presencia de cosas en el agua", aclara el científico espacial y climático Chris Ruf, coautor del trabajo que publica la revista IEEE Transactions on Geoscience and Remote Sensing.

Los investigadores buscaron lugares donde el océano estuviera más manso de lo esperado, lo que podría indicar la presencia de microplásticos. Luego, compararon esas áreas con observaciones y predicciones de modelos de dónde se congregan los microplásticos en el océano. Descubrieron que los microplásticos tendían a estar presentes en aguas más calmadas, lo que demuestra que los datos de CYGNSS pueden usarse como una herramienta para rastrear microplásticos oceánicos desde el espacio.

Microplásticos en aguas tranquilas

Concretamente, las concentraciones globales de microplásticos tendían a alcanzar su punto máximo en el Atlántico norte y el Pacífico durante los meses de verano del hemisferio norte. Junio y julio, por ejemplo, son los meses más destacados para la Gran Mancha de Basura del Pacífico. Para el hemisferio sur, las concentraciones alcanzan su punto máximo durante los meses de verano de enero y febrero.

El hecho de que haya concentraciones más bajas de microplásticos durante el invierno en ambos hemisferios probablemente se deba a una combinación de corrientes más fuertes que rompen las plumas de microplásticos y una mayor mezcla vertical (el intercambio entre la superficie y el agua más profunda) que transporta parte del microplástico bajo la superficie.

Foto: Foto: Unsplash/@snowscat

Los científicos ya han iniciado conversaciones con la organización sin ánimo de lucro The Ocean Cleanup para validar sus hallazgos y poder realizar un seguimiento a través de los datos de un problema potencialmente catastrófico.

"Todavía estamos en las primeras etapas del proceso de investigación, pero espero que esto pueda ser parte de un cambio fundamental en la forma en que rastreamos y gestionamos la contaminación por microplásticos", dice Ruf.

Y es que, con alrededor de 8 millones de toneladas de plástico que se cree que van a parar a los océanos cada año, limpiarlo ya es una tarea enorme. Saber dónde se encuentra este plástico y cómo se mueve podría ayudarnos a hacer el trabajo de manera más rápida y eficiente.

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