Cuando una borrasca en el País Vasco desencadena un diluvio en Almería
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Predecir mejor que evacuar

Cuando una borrasca en el País Vasco desencadena un diluvio en Almería

Predecir a tiempo las lluvias torrenciales en las costas del mediterráneo puede, potencialmente, ahorrar millones de euros en daños y, sobre todo, salvar vidas. Los nuevos modelos meteorológicos son una prioridad para los investigadores

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Foto: Unsplash/@rylomedia

El tiempo es tremendamente difícil de predecir, al igual que el clima. Aunque sabemos a qué nos podemos enfrentar en el peor de los casos, dependiendo de la época del año, le seguimos prestando muchísima atención a los informes meteorológicos que llegan a nosotros, ahora actualizados al minuto. En las últimas décadas, además, la precisión de estas predicciones se ha multiplicado (un claro ejemplo es que de Filomena los meteorólogos avisaron con más de semana y media de antelación).

De todos modos, tenemos que tener en cuenta que tanto el tiempo como el clima son sistemas caóticos, con lo que cuanto más lejos queremos mirar en el futuro, menos precisas serán las predicciones.

"Un sistema de bajas presiones en el Golfo de Vizcaya multiplica por seis la probabilidad de lluvia extrema en las zonas costeras de España"

El problema (añadido) que tenemos en España es que el Mediterráneo es un caso 'curioso'. Un mar cerrado, rodeado completamente por tierra y por macizos montañosos. Eso crea situaciones meteorológicas más complejas que, en determinadas ocasiones, acaban con lluvias torrenciales con un tremendo poder destructivo. Bien lo saben aquellos que viven en el litoral Mediterráneo y que, en ocasiones, ven como sus ramblas, normalmente secas, son incapaces de encauzar la enorme cantidad de agua, que acaba llevándose por delante casas, coches y, a veces, hasta vidas humanas.

Es por esto que la predicción de estos eventos es una prioridad para los investigadores meteorológicos como Nikolaos Mastrantonas y el resto de su equipo del European Centre for Medium‐Range Weather Forecast (Centro Europeo para la Predicción Meteorológica a Medio Plazo). Por ello, han publicado un estudio científico en el que se han dedicado en cuerpo y alma a descubrir los patrones que indican la posibilidad de precipitaciones severas en las costas del mediterráneo.

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Como explica Nikolaos Mastrantonas, "es extraordinariamente difícil predecir muchos días de condiciones climatológicas y saber exactamente dónde las lluvias tendrán lugar. Es por esto que los investigadores intentamos desarrollar nuevas herramientas para predecir los eventos extremos para que sea posible emitir alertas tempranas y estrategias que reduzcan al mínimo los daños humanos y materiales".

Para conseguirlo, los investigadores han reunido los datos meteorológicos de esta zona de la tierra a la que estamos tan ligados de los últimos 42 años. Gracias a ello, con ayuda de modelos informáticos, han conseguido hallar nueve patrones ligados a las copiosas precipitaciones en el Mediterráneo, con unas características particulares cada uno. El estudio, en efecto, muestra que existe una clara correlación entre estos nueve 'modelos' y las localizaciones en las que tendrán lugar estos eventos.

placeholder Las consecuencias de las inundaciones en Vera, Almería. (EFE)
Las consecuencias de las inundaciones en Vera, Almería. (EFE)

"El Mediterráneo es una región especialmente interesante, dado que está rodeado de grandes continentes y altos sistemas montañosos. Este sistema, además, también es dependiente de patrones a gran escala que ocurren en el océano Atlántico, los Balcanes y el Mar Negro", explica Nikolaos Mastrantonas. Los investigadores proponen un escenario de este modelo atmosférico que nos toca muy de cerca: "Un sistema de bajas presiones en el Golfo de Vizcaya multiplica por seis la probabilidad de lluvia extrema en las zonas costeras de España, Marruecos, Italia y también en algunas zonas de los Balcanes Occidentales".

En el año 2012 las lluvias extremas produjeron en Murcia, Almería y Málaga 11 muertes. El pueblo de Vera, en la costa Almeriense fue una de las zonas más afectadas, en la que quedaron afectadas 4.300 viviendas, 130 locales, 1.950 aparcamientos y más de 1.000 vehículos. Cierto es que en este caso concreto, una mala gestión de los sistemas de drenaje propició la tragedia, pero eso no quita que, de haber dispuesto de información a tiempo del alcance de estas lluvias, los sistemas de emergencia pudieran haber dado la voz de alarma, salvando vidas.

Disponer de esta información solo juega en nuestro favor, y la investigación científica al respecto es una prioridad que no podemos dejar de lado. La lluvia en las costas debe acabar en el mar, sin llevarse nada por delante.

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