Sopa verde en el Mar Menor: la agricultura intensiva es su principal causa
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Conclusión del informe oficial

Sopa verde en el Mar Menor: la agricultura intensiva es su principal causa

El estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO) para el gobierno señala los aportes masivos y casi continuos de nutrientes y materia orgánica procedentes de la actividad agrícola

Foto: Cadena humana en defensa del Mar Menor. EFE
Cadena humana en defensa del Mar Menor. EFE

El ecosistema del Mar Menor ha perdido su capacidad de autorregulación a consecuencia del proceso de eutrofización en la albufera “en las últimas décadas y cuyos síntomas se empezaron a hacer visibles a partir de 2016” con el boom fitoplanctónico conocido como ‘sopa verde’. Esa es una de las primeras conclusiones a las que han llegado los científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en un informe que le fue encargado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, con el fin de determinar las causas del actual deterioro en la laguna salada murciana.

En su informe ‘Nuevo evento de mortalidad masiva de organismos marinos en el Mar Menor: contextos y factores’, el organismo público investigador dependiente del Ministerio de Ciencia, refleja que de acuerdo con la cantidad de literatura científica disponible “el origen” de este tipo de eventos extremos se encuentra en “aportes masivos y casi continuos de nutrientes y materia orgánica”.

El informe señala también a los contaminantes químicos mineros y al urbanismo incontrolado del litoral murciano

Así, el instituto responsabiliza a la actividad agrícola del deterioro en el enclave, ya que explica que esto es algo que en el Mar Menor ocurre desde “hace décadas” por el desarrollo “creciente y no controlado” de la actividad humana, al tiempo que atribuye una “especial contribución” a la agricultura intensiva del Campo de Cartagena, aunque no solo, puesto que el informe apunta también a la “no desdeñable” a la de las poblaciones ribereñas.

Además, añade que de acuerdo con “la evidencia disponible, este último evento de crecimiento masivo de fitoplancton se originó en las aguas frente a la rambla del Albujón, porque allí se vierten 'continuamente' aguas con altas concentraciones de nutrientes y esto, sumado al patrón general de corrientes del Mar Menor explicaría la localización de la ‘sopa verde’ en las zonas centro y sur de la laguna, donde el tiempo de renovación de la masa de agua es menor".

placeholder Rambla del Abujón, la cual vierte aguas con excesos de nutrientes al Mar Menor. (Sergio Beleña)
Rambla del Abujón, la cual vierte aguas con excesos de nutrientes al Mar Menor. (Sergio Beleña)

Pero a principios de septiembre hubo un cambio en el régimen de vientos que desplazó la masa de agua verde y turbia hacia el norte y esto conllevó que el fenómeno se extendiera a toda la laguna.

Y advierte el IEO de que el desarrollo del fitoplancton ha reducido de forma muy severa la luz disponible para la fotosíntesis hasta niveles “totalmente críticos para la supervivencia de la vegetación del fondo (bentónica)” por lo que, de persistir la situación por más tiempo, esta podría morir y agravar el estado de la columna de agua y el ecosistema lagunar.

El IEO no ve esta posibilidad muy alejada pues asegura que eso ya ha ocurrido en la zona sur donde la pradera de vegetación a 5 metros ha desaparecido “casi por completo”.

placeholder Voluntarios limpiando las aguas del Mar Menor. Foto: EFE
Voluntarios limpiando las aguas del Mar Menor. Foto: EFE

Al mismo tiempo, concluye que los niveles de reducción de oxígeno hasta niveles próximos a la hipoxia están muy por debajo de los más bajos registrados históricamente y que las concentraciones de oxígeno disuelto son “estresantes e incluso letales para muchas especies marinas”.

Entre las soluciones, el IEO explica al MITECO en su estudio que en la actualidad la salinidad media de la laguna recuperará sus valores normales en torno al verano del 2022 “en caso de que no ocurra algún tipo de evento climatológico extremo”, como las DANAS (Depresión Aislada en Niveles Altos) –cada vez más recurrentes y no solo en otoño-- o bien por la intervención humana, con la apertura de los canales de comunicación con el Mediterráneo o las golas –una propuesta planteada por Vox en una iniciativa en el Congreso de los Diputados--.

No obstante, insiste en que recuperar la salinidad es “fundamental” para recuperar el ecosistema de la laguna, así como su adecuado funcionamiento y su biodiversidad. Tras lo ocurrido y la “enorme confusión sobre las causas”, el Instituto Español de Oceanografía califica de “deficiente” el sistema de monitorización de la laguna, de modo que recomienda su mejora y actualización para poder detectar estos eventos, así como sus causas de forma “inequívoca, fiable y transparente”.

Foto: Imagen satelital de la laguna de agua salada del Mar Menor (Sentinel)

Pese al estado de grave deterioro en el que está este ecosistema lagunar único en Europa, el organismo científico, que ya hizo un estudio de la situación en 2020 ve posibilidades de solución para el Mar Menor, pero para ello subraya la necesidad de paralizar la aportación de nutrientes y de recuperar la salinidad normal en el enclave. El IEO lamenta el profundo deterioro que experimenta el Mar Menor desde 2016 por las graves presiones ambientales a las que se ha visto sometido, no solo por los vertidos de la agricultura intensiva, sino también por contaminantes químicos mineros, obras y desarrollos urbanísticos en el litoral murciano.

Sin embargo, mientras el equipo científico español especializado en entornos marinos tiene claras las causas y las necesarias soluciones, el rifirrafe político entre las administraciones de la Región de Murcia y del Gobierno, así como entre las distintas formaciones políticas, sigue con las espadas en alto y con cruce de acusaciones y respuestas por carta sobre lo que a cada uno le corresponde hacer para atajar el problema. Pese a la tregua escenificada recientemente por el presidente murciano, Fernando López Miras, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, esta albufera salada única de 22 kilómetros de longitud y que cuenta ‘oficialmente’ con diferentes figuras de protección ambiental, sigue agonizando.

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