A RAÍZ DE LA MUERTE DE ANIMALES Y POSITIVOS

Euskadi aplica al arrastre de piedras con buey el criterio antidopaje de la hípica

La Agencia Vasca Antidopaje implanta un reglamento de controles para todas las pruebas deportivas con animales de cara a garantizar su salud y velar por la limpieza de la competición

Foto: Exhibición de arrastre de piedra por caballos en Vitoria en las fiestas de La Blanca de este año entre la protesta de grupos animalistas. (EFE)
Exhibición de arrastre de piedra por caballos en Vitoria en las fiestas de La Blanca de este año entre la protesta de grupos animalistas. (EFE)

La alerta surgió en agosto de 2014, cuando se conoció la muerte de dos bueyes de 800 kilos que participaban en una exhibición de arrastre de piedras durante las fiestas de la localidad vizcaína de Erandio (Vizcaya), al parecer por efecto del dopaje al que habían sido sometidos por su propietario. El fallecimiento dio paso a un procedimiento penal por la comisión de un presunto delito de maltrato animal que derivó en una condena de tres meses de prisión al acusado, así como un año de inhabilitación para el ejercicio de actividad relacionada con los animales, de conformidad entre la Fiscalía y la defensa.

La sentencia del juzgado de lo penal número 4 de Bilbao, dictada a finales de 2016, consideró probado que el imputado suministró a cada uno de los animales anfetaminas de cara a la celebración de la exhibición con la finalidad de ganar dinero en las apuestas en torno a la prueba. Su ingesta provocó sofocación, agotamiento extremo, discinesia, temblores musculares o ataxia en los bueyes, que, extenuados, fallecieron una hora después del concurso de "forma agónica", según puso de relieve el fallo.

Un juzgado condenó en 2016 a 3 meses de cárcel al propietario de dos bueyes dopados que murieron tras una prueba de arrastre de piedra con apuestas

La muerte de los dos animales puso sobre aviso a las instituciones en torno a una práctica que con posterioridad se demostró que iba a más allá de un caso puntual al registrarse varios positivos en bueyes en los controles antidopaje a los que fueron sometidos en pruebas de arrastre de piedra, conocidas como 'idi probak', y que gozan de gran fama y tradición en el País Vasco y Navarra. Sus dueños les habían inyectado sustancias prohibidas para que desplazaran con mayor rapidez la carga, que puede llegar a las cuatro toneladas de peso, con el objetivo de ganar importantes sumas de dinero en las apuestas. Con posterioridad a las primeras muertes también se dio algún otro fallecimiento supuestamente relacionado con la ingesta de sustancias dopantes.

Estos iniciales controles a bueyes han derivado, cinco años después, en un reglamento antidopaje a aplicar en todas las pruebas deportivas con animales que se celebren en el País Vasco que establece que el listado de sustancias prohibidas para estas competiciones es el mismo que el que utiliza la Federación Internacional de Hípica para los concursos de esta modalidad.

Los controles tienen el doble objetivo de garantizar la salud de los animales y velar por la limpieza de las pruebas desde un punto de vista competitivo, y más a la vista de que en este tipo de competiciones se mueve mucho dinero en metálico. Los primeros test se han realizado ya en una competición de 'idi probak' que tuvo lugar el pasado día 9 de septiembre en la localidad vizcaína de Elorrio, según informa la Agencia Vasca Antidopaje, dependiente de la Dirección de Actividad Física y Deporte del Gobierno vasco.

Los controles velan por la salud de los animales y la limpieza de la competición: El arrastre de piedra con bueyes mueve mucho dinero en metálico

Hasta ahora, la encargada de realizar controles en la que es una de las competiciones estrella dentro del deporte rural vasco era la Diputación de Vizcaya, que en los últimos años ha impuesto varias sanciones por dopaje de bueyes con resoluciones que, en algunos casos, han conllevado multas de entre 5.000 y 7.500 euros y la prohibición de participar durante varios años en competiciones a sus propietarios. En los últimos años, la Ertzaintza tiene establecidos dispositivos para prevenir posibles dopajes en competiciones de arrastre de piedras. En septiembre de 2017, dos ganaderos vizcaínos fueron puestos a disposición judicial acusados de dopar a los bueyes durante una prueba celebrada en Laukiz, de gran tradición en este tipo de exhibiciones, después de que la Policía vasca abriera una investigación ante las sospechas de un posible caso de dopaje.

La decisión de que los controles se realicen ahora ‘stricto sensu’ y a cargo de la Agencia Vasca Antidopaje se ha adoptado tras un trabajo previo de dos años para establecer un reglamento antidopaje en competiciones con animales que cuente con "todas las garantías" y que ha implicado en el proceso a federaciones, asociaciones encargadas de la organización de pruebas, jueces deportivos o asociaciones de ‘probalaris’, entre otros. El reglamento, aprobado por la Federación Vasca de Herri Kirolak (Deporte rural) y los organismos territoriales, ha introducido cambios para proteger a los animales y evitar que exista una ventaja competitiva a través del dopaje en este tipo de competiciones.

La Agencia Vasca Antidopaje va a formar a veterinarios para que cuenten con la habilitación necesaria para realizar los controles en las pruebas

De cara a impedir las trampas en las competiciones con animales, la Agencia Vasca Antidopaje va a formar a veterinarios para que cuenten con la habilitación necesaria para realizar los pertinentes controles, que, según establece el protocolo, serán enviados al laboratorio del Instituto de Investigación de Barcelona para su análisis.

“Se trata de una medida coherente con la política de ‘tolerancia 0’ contra el dopaje impulsada por el Gobierno vasco”, resalta el director de Deporte del Gobierno vasco, Jon Redondo, que pone en valor que cada año se realizan en torno a 300 controles antidopaje en pruebas deportivas organizadas en el País Vasco, una cifra "superior" a la de “muchas agencias antidopaje de muchos estados europeos”.

El Parlamento Vasco aprobó el pasado año la modificación de la Ley contra el Dopaje en el Deporte, donde se recoge de manera específica que la lucha contra esta práctica prohibida en el País Vasco es competencia de la Agencia Vasca de Antidopaje, “una de las dos entidades de este tipo que existe en España”. La nueva ley adaptó la normativa al Código Mundial contra el dopaje y endureció las sanciones. En ese 2018, la Agencia Vasca Antidopaje realizó un total de 293 controles a través de 60 misiones de recogidas de muestras.

Los controles se realizaron en 13 modalidades deportivas –atletismo en ruta, cross, ciclismo en ruta y MTB, ciclocross, triatlón, duatlón, triatlón cross, duatlón cross, fisioculturismo, levantamiento de piedras, remo y corte de troncos–, de los que el 80% se practicaron dentro de las competiciones y el 20% restante en entrenamientos o concentraciones. Los controles depararon once resultados adversos en los que se pudo determinar que se habían ingerido sustancias prohibidas, si bien en cuatro de los casos existía autorización para su utilización, de modo que se abrieron siete expedientes sancionadores por positivo, de los que cinco estaban vinculados a una misma prueba de fisioculturismo celebrada el 16 de junio en Santurce (Vizcaya).

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