tras nuevas declaraciones a radio euskadi

La dirección de Podemos desautoriza a su portavoz y mantiene el no a EH Bildu

La secretaria general de la formación morada, Nagua Alba, niega que Podemos considere el apoyo de la candidata de EH Bildu, Maddalen Iriarte, como afirmó Lander Martínez esta mañana

Foto: Lander Martínez, portavoz de Elkarrekin Podemos. (EFE)
Lander Martínez, portavoz de Elkarrekin Podemos. (EFE)

La postura de Podemos ante el pleno de investidura en el Parlamento vasco vuelve a tomar un nuevo giro y conserva su no a EH Bildu. El pasado miércoles, la formación anunciaba que no presentaría candidato para confrontar modelos de gestión con Urkullu ni apoyaría a la aspirante ‘abertzale’ Maddalen Iriarte. La decisión tomaba un giro repentino este sábado, luego de que la portavoz de la cámara, Lander Martínez, mostrase la disposición de su grupo a "cambiar de postura" y respaldar a la candidata Iriarte. La secretaria general de Podemos Euskadi, Nagua Alba, cerró cualquier opción horas después reafirmando su negativa a la candidatura 'abertzale'. "Siempre se ha dicho lo mismo", terció ante los medios la líder de la formación morada tras participar en la reunión del Consejo Ciudadano Autonómico, en Vitoria.

En Radio Euskadi, el portavoz de Elkarrekin Podemos, Lander Martínez, había declarado que el criterio de su grupo es no apoyar con sus votos a quien no tiene posibilidades de salir elegida, aunque ha apostillado que EH Bildu no les ha pedido expresamente su apoyo. Martínez ha añadido que Elkarrekin Podemos "quizás podría cambiar de postura" si se lo demanda EH Bildu, coalición a la que ha propuesto dialogar para ver si es posible alcanzar un acuerdo antes de la sesión de investidura. En un comunicado difundido tras conocer las palabras de Lander Martínez, el parlamentario y miembro del grupo negociador de EH Bildu Unai Urruzuno ha mostrado la "predisposición" de la coalición a sentarse y a hablar con Podemos en los próximos días para acordar que Maddalen Iriarte "cuente con 29 votos en la sesión de investidura". "Podemos ha mostrado su voluntad de hablar y nuestra voluntad para dialogar es también total porque consideramos importante que también en las instituciones se refleje que existe una alternativa de izquierda sólida y potente al gobierno de parálisis que representarán probablemente PNV y PSE", ha añadido.

Alba rechazó cualquier cambio en el voto de su partido para el pleno de investidura, recalcando que su formación "siempre ha dicho lo mismo". La secretaria general asegura que Podemos ha mantenido una "postura coherente desde el primer momento, desde la noche electoral" y que considera "positivo" que exista una mayoría parlamentaria "de progreso" que pueda apostar por "la profundización, sobre todo de políticas sociales y en la defensa de los derechos sociales". Además, ha emplazado a EH Bildu y al PSE a "formar una mesa en la que poder debatir y profundizar en este sentido de cara a la legislatura, independientemente del papel que cada uno juegue en los próximos cuatro años, ya sea como parte del gobierno o de la oposición".

Es cierto que la sesión de investidura de Urkullu no deja de ser un trámite al tener asegurada su designación. El apoyo de Podemos a la candidata de EH Bildu solo podría obligar  al PSE a dar el sí al actual lendakari (no bastaría con su abstención), pero el acuerdo que está a punto de cerrarse entre el PNV y los socialistas, y que implicará la entrada del PSE en un Gobierno en coalición con dos carteras, asegura su respaldo a Urkullu. El pacto entre ambos partidos es un hecho. El portavoz del PNV en el Parlamento vasco, Joseba Egibar, ha reconocido que las negociaciones están “avanzadas” y que el proceso “verá su final el fin de semana” con vistas a que todo esté cerrado antes de que el dirigente ‘jeltzale’ sea investido lendakari el próximo jueves en segunda votación.

De este modo, la postura que Podemos había adoptado este pasado miércoles no supone ningún cambio a efectos prácticos pero sí hubiera adelantado modificaciones a nivel de estrategia. El sí gratuito a EH Bildu hubiera dejado marcas profundas y Podemos, en su estreno en el Parlamento vasco, quiere marcar cierta distancia con la antigua Batasuna. Es segura la unidad de acción en muchas cuestiones durante la legislatura pero la formación de Pablo Iglesias no quiere dar un cheque en blanco al partido de Arnaldo Otegi a las primeras de cambio. Por todo lo que supone, tanto para la política vasca como para la nacional. De hecho, la decisión de no apoyar a Iriarte había pillado con el pie cambiado a la coalición ‘abertzale’, que daba por hecho el apoyo sin contrapartidas de los once parlamentarios morados para presionar al lendakari con la alternativa de la izquierda ahora que se inicia una legislatura en la que el Ejecutivo vasco, por su minoría, estará necesitado de acuerdos.

En EH Bildu estaban “sorprendidos” y “dolidos” por lo que habrían considerado un cambio de postura, tal y como ha reconocido su parlamentario Iker Casanova. Fuentes ‘abertzales’ admitían que daban por garantizado el apoyo de Podemos a su candidata por las conversaciones y reuniones mantenidas con los dirigentes de esta formación. Pero el partido de Iglesias negaba haber trasladado este supuesto compromiso. “Nunca se ha hablado de eso”, aseguraban. Y replicaban a la antigua Batasuna que ya desde el principio dejaron constancia de que no iban a apoyar a una candidata que “no saliera a ganar”. Aunque este sábado, el portavoz de Elkarrekin Podemos en declaraciones a Radio Euskadi ha argumentado que EH Bildu no les ha pedido expresamente su apoyo.

Lo que para Podemos respondía a una “lógica” para la izquierda ‘abertzale’, por su falta de apoyo, obedece a una estrategia política partidista. “Nadie se cree sus argumentos”, critican fuentes de EH Bildu, contrariados con la primera decisión “nada honesta” de Podemos. En el discurso oficial, la formación morada fundamentaba su postura en la negativa a participar en el “teatro” en el que tanto el PNV como EH Bildu quieren convertir la sesión de investidura y ante unas negociaciones entre partidos reducidas a un “mero intercambio de cromos absolutamente opaco”. Pero más allá del discurso público, hay voces que temían que, de seguir con la línea de seguidismo mantenida hasta ahora en las instituciones vascas, la formación sea fagocitada por la izquierda 'abertzale'.

El líder de EHBildu, Arnaldo Otegi, acompañados por varios miembros de su partido. (EFE)
El líder de EHBildu, Arnaldo Otegi, acompañados por varios miembros de su partido. (EFE)

Dentro de la formación morada pesa mucho la errónea estrategia que llevaron a cabo de cara a las elecciones vascas del 25-S, donde asumieron gran parte de las reivindicaciones históricas de la izquierda ‘abertzale’ sin marcar perfil propio, y con su ambigüedad ante los temas más candentes de la política vasca. El varapalo fue tremendo. De pugnar de tú a tú contra el nacionalismo gobernante tras arrasar en los dos comicios generales se pasó a estar a una distancia de 17 parlamentarios con el PNV y a tener solo dos escaños más que PSE y PP en sus mínimos históricos. Pesaron mucho las carencias de la candidata a lendakari Pili Zabala, que ahora ha quedado relegada a un segundo plano, despojada de la portavocía del grupo parlamentario, en manos de Lander Martínez. La víctima del GAL sí será visible en la sesión de investidura de la próxima semana en el Parlamento vasco aunque está previsto que comparta protagonismo con quien es la voz oficial.

El no a Iriarte, asumido el pasado miércoles, refleja las heridas internas siguen abiertas, con las diferentes familias que conviven en los círculos enfrentadas. El paso de las semanas no han apagado los incendios provocados por las decisiones adoptadas por la dirección antes de las elecciones y la posterior falta de autocrítica. Todo obedece a “las luchas por el poder”, como reconoce con amargura un cargo de Podemos, que lamenta que los enfrentamientos internos se antepongan a la propia política, a la gestión hacia la ciudadanía. La división también se proyecta a nivel institucional. Podemos aún debe resolver el expediente disciplinario abierto por el grupo de las Juntas Generales de Guipúzcoa a una de sus miembros, Jone Cisneros, por un abusivo uso del teléfono móvil del que dispone por su condición de miembro de la Mesa y no acatar la orden de devolver los 1.900 euros de factura acumulada en seis meses (550 de ellos corresponden a julio, mes inhábil en el parlamento territorial). La afectada ha pedido amparo ante la comisión de garantías nacional. Sea cual sea la decisión final, la sangre volverá a brotar.

En este escenario de enfrentamiento interno permanente, se trata de cómo conformar en el Parlamento vasco la alternativa de izquierda sin tener que estar a la sombra de EH Bildu. Y ahí, la formación de Iglesias tendrá en su caso que hilar muy fino para no proyectar la imagen de supeditación que se ha labrado desde su entrada a las instituciones vascas. Porque la realidad demuestra que Podemos y EH Bildu van de la mano en los parlamentos territoriales y los ayuntamientos. No lo tiene fácil Podemos, para llegar a acuerdos con el resto de fuerzas esta legislatura. Las puertas a entendimientos con el Gobierno vasco están prácticamente cerradas. El PSE, el próximo socio de Urkullu, mantiene unas difíciles relaciones con Podemos, incluso a nivel personal en algunas instituciones. Los socialistas, que gobiernan con el PNV en las principales administraciones vascas, no quieren dar ni agua a quien les ha comido gran parte de su base social y ha impedido el Gobierno del cambio en España.

De momento, la decisión de Podemos de no presentar candidato a lendakari y negar su apoyo a la aspirante de EH Bildu molestó profundamente a quien será su compañero de acción en la Cámara de Vitoria, y que le acusa de “no estar a la altura de las circunstancias”. En todo caso, ambos partidos rechazan que esta decisión pueda afectar a las relaciones futuras. Argumentan que hay muchas cuestiones de la política vasca que les unen. "En las instituciones queremos que se refleje que existe una alternativa de izquierda sólida y potente al gobierno de parálisis que representarán probablemente PNV y PSE" apostillan desde EH Bildu tras el nuevo anuncio de la formación morada a "cambiar de postura". Ahora el tiempo dirá si Podemos va más allá en su pretensión de marcar distancias con la antigua Batasuna o, por el contrario, se pliega a esa alternativa fuerte de izquierda que demanda EH Bildu sin marcar perfil propio.

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