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'La apuesta perdida’, radiografía del boom de las casas de juego en Madrid
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'La apuesta perdida’, radiografía del boom de las casas de juego en Madrid

El libro, escrito por Pepe del Amo y Cristina Barral, documenta el proceso de expansión de estos locales, así como sus consecuencias en los barrios y en los vecinos más humildes

Foto: Pintada en la fachada de una casa de apuestas. (Cedida)
Pintada en la fachada de una casa de apuestas. (Cedida)

Aquello se presentó como un pelotazo. Y así fue. Manuel Lao, el CEO de CIRSA-Sportium, la empresa que había montado junto a su hermano en los años setenta y que en 2018 era uno de los principales referentes de las casas de apuestas y el juego online, vendía todas sus acciones al fondo Blackstone. La operación, según Expansión, se cifró en 2.560 millones de euros.

Cuatro años antes, en un caso muy diferente, los fondos de inversión entraban en el accionariado de Codere, otro de los nombres fundamentales si se quiere saber la historia del juego en España. La firma fue fundada por los hermanos Martínez Sampedro y Francos Muñoz para administrar el jugoso mercado de los bingos y tragaperras de la Transición. Sin embargo, en los dosmiles, tras su salida a bolsa, comenzó a acumular deudas por un valor de 1.100 millones. De ahí el desembarco de fondos como Silver Point, Abrams Capital o Contrarian.

placeholder Portada de 'La apuesta perdida'. (Bellaterra)
Portada de 'La apuesta perdida'. (Bellaterra)

La oscura historia del juego y las casas de apuestas se cuenta en ‘La apuesta perdida: Ludopatía, ciudad y resistencia’, un libro publicado por Bellaterra Ediciones. La escritura corre a cargo de dos jóvenes militantes, la antropóloga Cristina Barrial y el economista Pepe del Amo. Los dos presentarán su ensayo, junto a la escritora Belén Gopegui y Adrián Belaire, del Sindicato de Barrio de Moratalaz, en el Teatro del Barrio a finales de este mes, el día 29 de marzo.

Migrantes y barrios obreros

Del Amo vive en Legazpi, cuyo urbanismo y vida en las calles es algo que le atraviesa de principio a fin. Lo comenta por teléfono, mientras enumera las casas de apuestas que hay a uno y otro lado de diferentes vías. Su libro, que documenta, también, el proceso del Ministerio de Consumo contra el juego, es un retrato fiel del ascenso con el que estos espacios han ido encontrando su hueco en el callejero.

“Según el estudio ‘Locales de juego y apuestas en el municipio de Madrid: distribución territorial y análisis sociodemográfico’ realizado en 2019, la proliferación de las casas de apuestas se ha intensificado en los barrios obreros de la ciudad”, apuntan Del Amo y Barrial en su completo trabajo, en el que mencionan que 61 de los cerca de 400 locales se encuentran a menos de 100 metros de un centro escolar de primaria o secundaria.

placeholder Cristina Barrial. (Cedida)
Cristina Barrial. (Cedida)

El texto también identifica cuales son los criterios para abrir una casa de apuestas: la renta media del barrio, la cantidad de población migrante y las tasas de desempleo. “Cuanta menos renta, más población migrante y más paro: más casas de apuestas. En el caso de la población migrante, ante la persecución policial, su expulsión del espacio público y la mercantilización de todo ocio comunitario, las casas de apuestas son lugares de socialización en donde poder refugiarse de la discriminación. Para los desempleados —con altas cotas de paro en las migrantes—, las apuestas son también un lugar de evasión para el hastío vital que genera dicha situación”, escriben los dos.

Laxitud en las leyes

El hastío y la indefensión se reflejan en el tono de voz de Del Amo. Sobre todo cuando intenta explicar el por qué estos lugares afectan a una determinada clase social y población migrante. “Hay una gran falta de espacios de ocio”, indica. Ante este vacío las casas de apuestas camparon a sus anchas durante la última década, haciéndose fuertes y ampliando su marco de acción.

Foto: (Foto: Unsplash)

Las competencias para aprobar los reglamentos que fijan las normativas respecto a los metros que debe haber entre cada una y donde ubicarse siguen perteneciendo a las comunidades autónomas, mientras que el juego en línea es regulado por el Gobierno central.

“La laxitud y arbitrariedad en los reglamentos autonómicos que fijan, entre otras cosas, las distancias mínimas entre casas de apuestas físicas, explica las diferencias entre lugares como Cataluña, Valencia o Madrid”, desarrollan los autores. “Madrid, a la cola de las regulaciones más estrictas, mantiene un decreto, en el impasse en el que se espera una nueva ley de juego, por el que la distancia entre casa de apuestas y colegio se fija en unos 100 metros, aunque las empresas tienen derecho a una moratoria de 10 años para efectuar el cambio de localización”.

Mujeres y clase social

En las presentaciones del libro que han realizado, según cuenta Del Amo, es muy clarificador escuchar las experiencias de la gente de los barrios. También la de las mujeres. “Nos hemos encontrado con testimonios muy duros, donde se juzga y criminaliza a aquellas mujeres que van al bingo”, recuerda.

Foto: Foto: EFE.

“Acudir al bingo acaba siendo en muchas ocasiones una manera de evadir situaciones de violencia en el hogar, una vía para pasar el menor tiempo posible en casa”, se narra en ‘La apuesta perdida. “Y al mismo tiempo, el descubrimiento de que la mujer tiene problemas con el juego puede utilizarse como la excusa perfecta para que se incrementen los menosprecios o abusos más explícitos por parte de la pareja”.

Reclama las calles

Del Amo, muy crítico tanto con la ley impulsada por el Gobierno central como con el antiguo consistorio, dirigido por Manuel Carmena, plantea que es necesario volver a crear tejido social e instituciones que cuiden el barrio. “Debemos de confiar en lo local y en las redes vecinales que se crean. Hay que fomentar nuevamente todo ello. Es la única solución que le veo”, dice el también periodista madrileño, de 24 años, cuyos textos giran en torno a los movimientos sociales y contraculturales.

placeholder Pepe del Amo. (Cedida)
Pepe del Amo. (Cedida)

El perfil de usuario de los locales de apuestas físicas está muy vinculado al perfil de personas que habitan los barrios donde los grandes magnates de estos negocios han decidido colocar estos establecimientos”, desarrollan en otra de las partes de su ensayo, mientras comentan un estudio de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid que dice como la renta media de los hogares donde están estas casas de apuestas suele estar por debajo de la media municipal.

Del Amo y Barrial terminan citando al teórico David Harvey y su siempre necesario ‘Ciudades rebeldes’: “Reclamar el derecho a la ciudad supone reivindicar algún tipo de poder configurador del proceso de urbanización”. Hoy se hace más necesario que nunca.

Aquello se presentó como un pelotazo. Y así fue. Manuel Lao, el CEO de CIRSA-Sportium, la empresa que había montado junto a su hermano en los años setenta y que en 2018 era uno de los principales referentes de las casas de apuestas y el juego online, vendía todas sus acciones al fondo Blackstone. La operación, según Expansión, se cifró en 2.560 millones de euros.

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