PUESTA EN MARCHA DE LA APR DE CENTRO

Madrid Central salva la almendra del tráfico y amenaza con colapsar las zonas limítrofes

Que la congestión disminuyó en el perímetro este viernes es un hecho. Habrá que medir el impacto real en unos días y, sobre todo, analizar las consecuencias en los distritos limítrofes

Foto: La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en el acto de arranque de Madrid Central. (EFE)
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en el acto de arranque de Madrid Central. (EFE)

Madrid Central entró en vigor este viernes con cierta discreción. El caos no llegó, como muchos auguraban. Pero la mayoría de los implicados —conductores, viandantes, turistas, taxis, comerciantes, aparcamientos...— reconocen que habrá que esperar un tiempo y dejar pasar, como mínimo, días o semanas, para medir el impacto real de la que puede convertirse en la gran iniciativa de la legislatura en manos de Manuela Carmena. Lo más sorprendente fue la drástica disminución del tráfico privado en arterias principales como la Gran Vía (un 31,8% menos de intensidad) que, en torno a las nueve y media de la mañana, contó con tramos sin apenas coches. En general, los datos del consistorio avalan que la congestión disminuyó en todo el perímetro que abarca la nueva área de bajas emisiones (-1,4%) . La cuestión ahora será analizar las consecuencias que pueda tener para los distritos limítrofes, que no vieron en absoluto esa disminución de tráfico rodado.

De hecho, este viernes la zona que más tráfico aglutinó fue sin duda la de los bulevares (las calles Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta y Génova) que, aunque a diario son objeto de una gran concurrencia, el día que arrancó Madrid Central se notó todavía más precisamente por la descongestión del centro. Mientras que el tráfico por la calle Fuencarral —incorporada al perímetro que restringe el tráfico privado— era fluida en torno a las once de la mañana, la incorporación a los bulevares devolvía a los usuarios a un acusado atasco cerca del mediodía, no en hora punta. Algo similar ocurrió en la M-30, aunque el consistorio asegura que la intensidad del tráfico creció tan solo un 1,8% de media en toda la jornada. La oposición se ha mostrado especialmente crítica con la "improvisación" que, a su juicio, ha hecho el Ayuntamiento con un plan de movilidad de tanta envergadura.

Y Chamberí, como distrito limítrofe, tiene todas las posibilidades de sufrir los principales efectos. Así lo consideran también los vecinos de esta zona que cuenta con cerca de 150.000 habitantes. "Estamos extremadamente preocupados con el 'efecto frontera' que la APR de Centro va a provocar", insisten desde la asociación 'Chamberí Se Defiende'. Los vecinos son conscientes de que sus barrios siempre han presentado una dificultad circulatoria, especialmente en los bulevares, José Abascal y Santa Engracia.

Fila de coches parada en un atasco en la calle Sagasta este viernes al mediodía. (EC)
Fila de coches parada en un atasco en la calle Sagasta este viernes al mediodía. (EC)

Pero entienden que a partir de ahora Chamberí se convertirá "en un 'parking' abierto" para todos los usuarios que busquen dejar su vehículo cerca del centro. "No se ha adoptado ninguna medida previa. Y eso es grave con las dificultades de tránsito y los niveles de contaminación que esta zona tiene de siempre", zanjan a este diario, asegurando estar molestos por sentirse "el experimento" del gobierno municipal.

Los grupos de la oposición también se muestran muy críticos en este sentido. La concejal del grupo municipal popular, Inmaculada Sanz, aseguraba este martes en el pleno del Ayuntamiento que el caso de Chamberí "será especialmente sangrante" al obligar a muchas personas a desviar sus trayectos para evitar el centro de la ciudad. La dirigente del PP echó en cara a la delegada del área, Inés Sabanés, las cifras con las que cuenta el consistorio, que llegó a tildarlas de broma. "Dicen que la incidencia solo aumentará un 13% en la calle Sagasta, un 1,24% en Alberto Aguilera y un 0,81% en Princesa", resaltó con ironía.

Además, los populares reprochan otras medidas que el consistorio estaría estudiando según uno de los informes encargados desde el área de Medio Ambiente sobre la posibilidad de aumentar las tarifas de los parquímetros en esta zona o ampliar Madrid Central a este distrito. Desde el gobierno municipal aseguran que hay tres medidas con las que persiguen garantizar la reducción de emisiones en Chamberí: la dificultad de estacionar en zona SER por ser ya todas las plazas verdes (en vez de contar también con azules como en otros distritos), reducir el tráfico de paso como consecuencia inmediata de Madrid Central y disminuir en número de vehículos contaminantes que entran. Según los datos del Ayuntamiento, el cálculo de reducción de emisiones hecho por la Universidad Politécnica alcanzaría el 40%.

Operarios del Ayuntamiento colocan los carteles de Madrid Central. (EFE)
Operarios del Ayuntamiento colocan los carteles de Madrid Central. (EFE)

La oposición y varias organizaciones vecinales, en cambio, ponen en duda las cifras. Otra de las estimaciones del consistorio es que el Paseo del Prado conseguirá reducir el nivel de tráfico un 3,69% pese a que es uno de los caminos que muchos usuarios deberán tomar para evitar atravesar el centro. Desde el Ayuntamiento insisten en que el objetivo de Madrid Central pasa por una mayor concienciación a los ciudadanos de usar menos el coche, independientemente de si van al nuevo perímetro de bajas emisiones o a sus alrededores. De ahí, las estimaciones.

Sin embargo, la edil popular también ponía de manifiesto esta problemática en el pleno de esta semana, asegurando que la gente deberá hacer trayectos "mucho más largos" y desviarse por zonas que ya cuentan con niveles de contaminación muy elevados. Los datos acumulados del mes de octubre, los más recientes de que disponen, hablan por sí solos. En concreto, la estación de medición municipal dice que Escuelas Aguirre (distrito Retiro) cuenta de media con 53 microgramos por metro cúbico (13 puntos más del nivel que permite la UE). En la misma línea se encuentran el resto de zonas limítrofes: Fernández Ladreda (entre Usera y Carabanchel) está en los 52 microgramos y Plaza de España (que da entrada a la Gran Vía) en 42, por ejemplo. Más allá de los reproches, oposición y vecinos esperan contar con datos reales de todos estos distritos tras la puesta en marcha de Madrid Central.

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