Un general del aire, perros y más cámaras: las armas de Metro contra los grafiteros
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hay seis ataques o intentos de media cada día

Un general del aire, perros y más cámaras: las armas de Metro contra los grafiteros

Los sindicatos piden más presencia policial y más medios técnicos, mientras que la oposición señala que el presupuesto de seguridad se ha reducido un 15% en los dos últimos años

Foto: Un general del aire, perros y más cámaras: las armas de Metro contra los grafiteros
Un general del aire, perros y más cámaras: las armas de Metro contra los grafiteros

Metro de Madrid ha convocado este miércoles a los sindicatos para analizar los últimos incidentes provocados por los grafiteros en el suburbano madrileño: cinco ataques en varias estaciones en los últimos cinco días. Los trabajadores piden más presencia policial en las estaciones y mejoras técnicas para que, por ejemplo, los conductores de los convoyes controlen el acceso a las cabinas de mando (en uno de estos sucesos, los grafiteros entraron en la cabina del maquinista y le obligaron a mover el convoy). "No debemos ser nosotros quienes propongan medidas. Hay un responsable de seguridad que debe saber qué hacer", señala Teo Piñuelas, de UGT.

Sergio: ''Pararon mi tren 15 grafiteros''

Ese responsable de seguridad es el fichaje estrella de Metro de Madrid. Se trata del general del aire en la reserva José Javier Muñoz Castresana, director desde marzo de 2017 de Seguridad y Protección Civil. "Fue una recomendación de María Dolores de Cospedal", señalan algunas fuentes del PP. "Esperamos verle en la reunión de este miércoles. Ya hemos solicitado en el pasado varios encuentros con él y nunca ha aparecido", explica Juan Carlos de la Cruz, de CCOO. Todas las partes quieren sentarse ahora para encontrar una solución a un fenómeno que nunca se ha ido y que cada cierto tiempo resurge con inusitada violencia.

Foto: Así destroza un grupo de grafiteros un tren del Metro de Madrid

Los datos así lo demuestran. Borrar los grafitis en el suburbano madrileño costó 1,6 millones a las arcas públicas en 2017, 300.000 euros más que en 2016. El año pasado se contabilizaron en toda la red 852 grafitis (cuando las superficies atacadas superan los cuatro metros cuadrados) y 212 pintadas (hasta cuatro metros cuadrados), además de 1.174 intentos frustrados. Estamos hablando de seis ataques o intentos de media al día. Metro no ofrecerá datos de 2018 hasta que no se cierre el ejercicio, pero recuerda que todos los daños son denunciados para que la Policía intente encontrar un culpable al que reclamar una indemnización patrimonial.

La Policía Nacional investiga ya a qué obedece la oleada de ataques de los últimos días, que han coincidido con otros 'atracos' (el término utilizado por los grafiteros) en el metro de Barcelona. Es posible que estemos ante retos organizados por distintos grupos para ver quién es más osado, sin olvidar el impacto mediático que están teniendo estos ataques, lo que conlleva el 'efecto llamada' para que se produzcan más ataques. "Los grafiteros siempre actúan en los depósitos y sacos donde se guardan los convoyes, pero esta vez han sido más intrépidos, actuando en las estaciones, poniendo en peligro a los usuarios, los trabajadores y los vigilantes", explica Piñuelas.

Grafiteros, pintando un convoy de Metro de Madrid.
Grafiteros, pintando un convoy de Metro de Madrid.

En mayo de este año, Borja Carabante, consejero delegado de Metro de Madrid, señaló en la Asamblea de Madrid que habían incrementado la seguridad en la red, por lo que los grafiteros se habían trasladado más a los depósitos y las cocheras. Para intentar paliar este problema, Carabante explicó la puesta en marcha de una experiencia piloto, "que es dotar de perros a los miembros de seguridad que están en las cocheras, y en las cocheras en las que hemos puesto personal de seguridad con perros no ha habido ni una sola intrusión por parte de estas personas; por tanto, estamos estudiando si ampliarlo o no".

El Confidencial ha preguntado a Metro si finalmente amplió la seguridad con perros. No ha obtenido respuesta. "No hay vigilancia con perros. Nosotros no tenemos constancia. Es un problema de medios. Hace falta más presencia policial, no basta con los vigilantes de seguridad. Sin olvidar que hay muchas estaciones que no tienen personal de Metro, eso lo conocen los grafiteros, y utilizan estas estaciones para colarse", explica De la Cruz, de CCOO. Metro también anunció en mayo que "queremos incrementar las cámaras en aquellas zonas en las que detectamos que hay mayor intrusión por parte de estas personas". Los sindicatos señalan que las cámaras no disuaden a los grafiteros.

Daniel Viondi, diputado socialista en la Asamblea de Madrid, no está de acuerdo en lo que dijo Metro a principio de 2018. "En los dos últimos años se ha reducido la asignación a la seguridad y vigilancia de las instalaciones, cerca de un 15%, y las contratas prestan menor servicio por la mala planificación de la dirección. Metro es responsabilidad de Metro. Así lo marca taxativamente la legislación. Las acciones para combatir este fenómeno pasan por mejorar la red de seguridad, especialmente los controles de acceso y videovigilancia, junto a más personal en puntos conflictivos en la hora en que se producen estas acciones. No hay planificación ni dirección".

Desde Ciudadanos también proponen medidas, como cambiar el sistema de acceso a las cabinas de los conductores. "Ahora es muy fácil, ya que está todo pensado para poder acceder a un tren en cualquier caso. La mayoría de los metros del mundo suelen tener un llavín simple. El nuestro es un cuadradillo que va a cumplir 100 años. La propuesta pasa por mejorar el acceso a la cabina con elementos mecánicos, como por ejemplo cerraduras de seguridad con llaves de copia restringida", explica el diputado Juan Rubio.

Ciudadanos también pide que se mejore la seguridad en los accesos a los lugares donde estacionan los trenes por la noche y que los nuevos contratos de seguridad garanticen que nunca haya estaciones sin proteger ni vigilar. Metro ha pedido una reunión a la Delegación del Gobierno para tratar el tema. Metro ya se reunió con la Fiscalía General del Estado para "poner de manifiesto la necesidad de dotarnos de instrumentos jurídicos que penalicen y penen estas acciones por parte de los grafiteros". Muchos son menores de edad. Además, si se logra identificar al autor, los jueces suelen califican este tipo de ataques como delito de daños, diferenciando entre el delito leve si la cuantía de lo dañado no supera los 400 euros y de menos grave si supera esa cifra.

Este lunes, por quinto día consecutivo, los grafiteros volvieron a tomar el metro para pintar dos trenes estacionados en los depósitos de Aluche y Tres Olivos. El recuento desde el miércoles pasado es desolador. Ha habido 'atracos' en las estaciones de Universidad Rey Juan Carlos (línea 12), Casa de Campo y Marqués de Vadillo (línea 5), Hospital de Henares (línea 7b) y Las Rosas (línea 2). En uno de los ataques, obligaron a un maquinista a mover el convoy, lo que le provocó un ataque de ansiedad; en otro, rociaron con pintura a una vigilante (ver foto) y, en un tercero, agredieron a dos policías nacionales que tuvieron que recibir asistencia. De momento solo hay un detenido por todos estos incidentes.

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