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La guerra de las flores en Madrid
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EL AYUNTAMIENTO GARANTIZARÁ UNA LICENCIA

La guerra de las flores en Madrid

La repentina prohibición de los escaparates de flores ha levantado en armas al sector. Los floristas exigen ya una regulación que los proteja también de grandes superficies y vendedores ambulantes

Foto: Ramos de flores a la venta el día de San Valentín. (EFE)
Ramos de flores a la venta el día de San Valentín. (EFE)

José Manuel Calvo y su familia llevan en el negocio de las flores más de 20 años. La "tienda de toda la vida" la tienen en la calle José Abascal, en pleno Chamberí. La semana pasada, agentes de la Policía Municipal exigieron retirar el escaparate exterior en el que exponen cada día las plantas, punta de lanza de su actividad. Un jarro de agua fría que ha levantado en armas a los floristas de toda la comunidad, solidarizados con sus colegas del centro de Madrid. "El escaparate es clave para mantener el volumen de ventas. Sin los expositores, estamos perdidos", explican varios pequeños empresarios. José Manuel obedeció para evitar la multa, pero ha iniciado una campaña en change.org que ya parece haber surtido efecto.

El mandato de la policía se enmarca en una ordenanza municipal de 2006, "obsoleta", a ojos de los floristas, que reconocen haber hecho "caso omiso" durante las advertencias de los últimos años. "Sobre todo porque una calle llena de flores solo trae alegría y embellece una ciudad. No estorban ni hacen daño", se defiende José Manuel. Pero desde hace días, el distrito de Chamberí se ha convertido en una cacería de plantas. La presión ejercida por los pequeños empresarios, que ya han mantenido reuniones con el concejal Jorge García Castaño, dará sus frutos y el ayuntamiento trabaja ya en la concesión de una nueva licencia que no prohíba exhibir flores en las fachadas.

La alcaldesa, Manuela Carmena, también ha iniciado una ronda de reuniones con las distintas asociaciones de floristas de la capital en busca de una solución. Según explican algunos afectados, una posibilidad pasaría por incluir al sector en la licencia para frutería y librería, que permite exponer sus productos en el exterior de los establecimientos. Los pequeños empresarios reclaman un permiso que les garantice un estatus como tienen los hosteleros y que existía hace tiempo: "Igual que un bar abona una tasa para tener una terraza, pedimos una licencia para hacer uso de la vía pública y exponer nuestros productos". José Manuel Calvo está esperanzado, después de que el equipo de gobierno le haya trasladado que habrá una solución de forma inminente. "Eso espero, porque ese es nuestro escaparate, y si bajan las ventas, los despidos serán inevitables", explica.

Grandes superficies y venta ambulante

La repentina prohibición de los escaparates florales en realidad es la gota que colma el vaso de las reivindicaciones de este sector, que ha llegado a comunicar su situación a la Administración central de la Secretaría General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, ante lo que consideran "un trato injusto". Su reclamo no puede ser más claro: una regulación específica para evitar "abusos" de las grandes superficies y de la venta ambulante. Juan Carlos Tabero, dueño de una floristería en Alcalá de Henares, denuncia a este diario "la devastadora competencia" que existe en el sector "y obliga a los pequeños comercios a cerrar ante la imposibilidad de generar beneficios".

Los pequeños empresarios demandan limitaciones a las cadenas de supermercados que "machacan" los negocios de flores. "Los precios que ponen son muchas veces incluso inferiores a los de los viveros. Para nosotros, es imposible competir", asegura Tabero. Por ejemplo, una orquídea en una grande superficie se puede adquirir por cinco euros y a los floristas no les cuesta menos de ocho en su mayorista. Algo "injusto", asegura José Manuel Calvo, ya que los supermercados venden los productos "tirados de precio" sin garantizar un mantenimiento, un cuidado ni una garantía. "Así acaban con nosotros", insiste. En Navidad, con la planta roja, llega uno de los mayores enfrentamientos con los supermercados. "La ponen a precio de vivero. Es ridículo".

Foto: La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, durante su intervención en la inauguración de 'Ciudades Democráticas'. (Efe)

El otro drama para los empresarios del sector radica en la venta ambulante, actividad que ya consideran la urgencia más inmediata a resolver. Los ayuntamientos conceden licencias específicas a vendedores ambulantes en los 'días grandes' para las flores, jornadas en las que los negocios piden "especial protección y empatía frente a una competencia desleal". El Día de la Madre, el de Todos los Santos y el de San Valentín están marcados como días santos en el calendario de las floristerías. En el caso de la festividad del 1 de noviembre, puede suponer el 20% de la caja anual de muchos negocios, y desde hace tiempo los beneficios se ven empañados a causa de la venta ambulante.

"Nosotros no pedimos prohibir nada. Pero las licencias deberían limitar el sitio donde pueden actuar", explican los empresarios. Lo que pretenden evitar con esta restricción es que los puestos se sitúen a las puertas de las floristerías, aprovechando que los compradores acuden a ellos y, al ver precios mucho más baratos, se decantan por los ambulantes. "Nos funden con los precios y eso no puede ser", se quejan. Una de las propuestas de los pequeños empresarios pasa por establecer las localizaciones con una cierta distancia de los negocios fijos o en zonas en las que no haya comercios de flores. "Nos volvemos locos pensando en ofertas para ver cómo activamos las ventas. Es una lucha diaria", explica Juan Carlos, mientras espera poder sacar de nuevo sus plantas a la calle José Abascal.

José Manuel Calvo y su familia llevan en el negocio de las flores más de 20 años. La "tienda de toda la vida" la tienen en la calle José Abascal, en pleno Chamberí. La semana pasada, agentes de la Policía Municipal exigieron retirar el escaparate exterior en el que exponen cada día las plantas, punta de lanza de su actividad. Un jarro de agua fría que ha levantado en armas a los floristas de toda la comunidad, solidarizados con sus colegas del centro de Madrid. "El escaparate es clave para mantener el volumen de ventas. Sin los expositores, estamos perdidos", explican varios pequeños empresarios. José Manuel obedeció para evitar la multa, pero ha iniciado una campaña en change.org que ya parece haber surtido efecto.

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