el macrobotellón que reúne a cientos de jóvenes en madrid

San Cemento: Icíar Bollaín, hormonas y estraperlo en la Complutense

Como cada año, la Universidad Complutense de Madrid ha celebrado una de las fiestas más emblemáticas de la comunidad universitaria madrileña: San Cemento

La fiesta de San Cemento es para muchos universitarios madrileños como la Semana Santa para los más fieles devotos, una celebración que tiene lugar el último jueves de abril y que cada año suma nuevos acólitos dispuestos a conmemorar al patrono de los estudiantes de Arquitectura en la Universidad Complutense. Este año, la fiesta ha contado con fuertes medidas de seguridad y grupos de policías repartidos por toda la zona. "Nunca he visto tanta seguridad", confiesa un docente de la Facultad de Periodismo.

Desde las dos de la tarde, como si de un goteo constante se tratase, ríos de gente se dirigen hacia diferentes partes del campus universitario. En teoría, la fiesta se celebra en las facultades de Arquitectura, Periodismo y alguna otra más; en la práctica, se extiende por casi todos los rincones, aunque la zona donde estudian los futuros periodistas es la favorita: "Es la más cómoda y hay mucha hierba", apunta un joven. Una vez instalados, comienza la fiesta.

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San Cemento: Icíar Bollaín, hormonas y estraperlo en la Complutense
 

La cantidad de jóvenes que se congregan aquí se cuentan por cientos. La mayoría llegan cargados de bolsas llenas de hielo y alcohol, sangría y cerveza fundamentalmente. Aunque si falta la bebida, no hay problema. San Cemento ha desarollado una suerte de estraperlo del siglo XXI y es habitual encontrar puestos de venta de alcohol clandestinos. "Nadie nos ha autorizado. Te plantas aquí y te pones a vender. Es fácil ganar pasta", explica Juan, un estudiante de la Politécnica de Madrid. "Lo que más se vende, con diferencia, es la cerveza".

Lejos de lo que muchos puedan pensar, a San Cemento no acude un único perfil. Basta con echar un vistazo para comprobar que la fiesta es un crisol de tribus urbanas, una mezcla de universitarios -y no universitarios-, estudiantes Erasmus y jóvenes en la que conviven los mocasines y las deportivas con un único objetivo: pasarlo bien.

Uno de los puestos de venta en la Complutense. (Foto: Enrique Villarino)
Uno de los puestos de venta en la Complutense. (Foto: Enrique Villarino)

No hay un resquicio del campus en el que no haya un grupo bebiendo, una pareja paseando o una señora mayor sentenciando la fiesta con la mirada. Su popularidad y el enorme respaldo que tiene cada año acreditan a San Cemento como una de las grandes fiestas de la comunidad universitaria. 

Pese a que no es una fiesta nueva, este año se ha celebrado, por primera vez, bajo la petición expresa del nuevo rector, Carlos Andradas, de dejar el campus lo más limpio posible. Los alumnos lo confiesan: "Al día siguiente, el verde de la hierba desaparece de la basura que hay". Todos han recibido el 'email' de Andradas, pero a juzgar por el estado del campus a mitad de la fiesta, no parece que haya calado demasiado.

Restos del botellón de 'San Cemento' de otros años en la Universidad Complutense.
Restos del botellón de 'San Cemento' de otros años en la Universidad Complutense.

Desde las seis de la tarde aproximadamente, los edificios universitarios son cerrados a cal y canto para evitar que se cuele gente. De hecho, este año se exige a todos los alumnos presentar su carné de estudiante para poder acceder a las instalaciones los días 28 y 29 de abril. "Otros años se han roto cristales, los baños quedaban destrozados, vómitos por los pasillos... No se respetaba nada", explica a El Confidencial un guardia de seguridad. Para muchos, el problema estriba en la falta de aseos públicos. "Quieren entrar a los baños, pero no lo permitimos, aunque es cierto que tampoco han puesto fuera urinarios públicos".

A tan solo unos metros del meollo, en el Salón de Actos de la Facultad de Periodismo, Icíar Bollaín y su equipo viven su particular San Cemento con la presentación de su última película, 'El Olivo'. El macrobotellón en el campus atrae a las masas, y aunque la sala no está llena, son muchos los estudiantes que han optado por participar en el coloquio cinematográfico. "Esto solo ocurre una vez, San Cemento está todos los años", afirma Sara, una estudiante de Comunicación Audiovisual.


"Antes, la juventud no era tan bestia"

Francisco Reyes tiene 44 años. Es profesor universitario en la Complutense y desde que es docente ha vivido más de 15 'San Cementos'. "La juventud ha cambiado. No sé si para mejor o para peor", explica a El Confidencial mientras observa la fiesta por la ventana de su despacho. "Antes no éramos tan bestias. No hacía falta montar estos 'saraos' para una fiesta".

Sobre la fiesta, Reyes cree que "choca" contra los intereses de los ciudadanos. "A la mañana siguiente se te quedan los pies pegados al suelo de la suciedad. A mí me han rayado el coche", explica. "El olor es nauseabundo. He visto gente practicar sexo en el 'parking'. Es un caos". Segundos después de despedirnos de Reyes, dos alumnos se cuelan en una de las aulas con un par de copas. Un año más, San Cemento ha triunfado.

Madrid

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