EL NUEVO MODELO DE LAS JUNTAS DE DISTRITO

Nuevas Juntas de Distrito: joya de la corona de Carmena o temidos 'soviets' de Aguirre

Ahora Madrid quiere convertir las Juntas de Distrito en la joya de la corona para llevar a cabo un proceso descentralización del poder municipal, una mayor democratización y participación vecinal

Foto: Manuela Carmena en el papel de Lenin. (Enrique Villarino)
Manuela Carmena en el papel de Lenin. (Enrique Villarino)

El principal miedo de la popular Esperanza Aguirre respecto al programa de Ahora Madrid no eran ni las remunicipalizaciones, ni la auditoría de la deuda, ni tampoco las reducciones salariales a los cargos públicos; era lo que denominó como “soviets en los distritos”. Tanto es así que tres días después del 24-M dijo estar dispuesta a entenderse con Manuela Carmena si renunciaba a ellos. Se refería a la propuesta participativa para las Juntas de Distrito, con sus Vocales Vecinos, ese invento del gallardonismo que Ahora Madrid quiere convertir en la joya de la corona para llevar a cabo un proceso descentralización del poder municipal, una mayor democratización y participación vecinal.

La elección de los representantes de Ahora Madrid en estas instituciones hiperlocales se llevó a cabo mediante un proceso de primarias abiertas, del que han salido elegidos miembros de los partidos que integran la candidatura (Podemos, IU y Equo), asociaciones vecinales, movimientos sociales y personas independientes. El pasado sábado, los 186 Vocales Vecinos (VoVes) celebraron una jornada de formación para empaparse de las dinámicas de unas instituciones a las que se pretende dar la vuelta para ponerlas de cara a la ciudadanía. El gobierno municipal también cerrará en breve un Plan Estratégico de Descentralización para ampliar los márgenes de gestión de estas juntas mientras ya se organizan los primeros foros ciudadanos para discutir las prioridades de gasto en los distritos. 

“Frente al proceso de retraimiento de las juntas, nosotros hemos creado esta nueva área (Coordinación Territorial y Asociaciones) para devolverles funciones y rearticular la estructura de la ciudad en base a los distritos, que es la parte de la administración pública más cercana a la ciudadanía”, explicó el edil Nacho Murgui durante la presentación de las líneas estratégicas. El objetivo es que al cabo del mandato estas instituciones recuperen el 25% del presupuesto municipal. En esta línea, se modificará la normativa y el reglamento para que, según el ex presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), se favorezca la participación en la vida municipal de los vecinos y se fomente el asociacionismo”.

Julia Cañamero, la candidata a vocal vecino más votada en el distrito de Arganzuela, donde ha desempeñado durante años diferentes luchas sociales y vecinales, se marca como objetivo “abrir los oídos y ser altavoz de la gente mediante un contacto más directo y fluido con los vecinos”. Su filosofía, así como la del resto de su equipo es simple pero conlleva un considerable cambio de mentalidad. “Implicar a todo el mundo no es fácil porque lo habitual ahora es que cuando hablas con los vecinos para que te trasladen sus problemas lo que quieren es soluciones. Para nosotros, el reto pasa por lograr su implicación para pensar y buscar soluciones de manera colectiva, que la gestión de lo público sea una gestión del común, todo el mundo, una responsabilidad compartida”, añade.

Acercar la política al territorio, dando mayor capacidad de decisión y gestión a los barrios y a los distritos, poniendo en valor no solo las juntas de distrito, sino también otros espacios de participación, es la propuesta concreta que Ahora Madrid llevaba en su programa. Para desarrollarla no vale solo con voluntad y cambios de reglamento, sino que debe ir acompañada de mucha pedagogía y empoderamiento por parte de los vecinos, reconocen. Como explica el sociólogo y miembro del Observatorio Metropolitano de Madrid, Emmanuel Rodríguez, “el proyecto de democratización municipal solo existirá si existe un movimiento al margen de la institución. O existen asambleas en los barrios capaces de generar demandas y reivindicaciones, o no habrá un proyecto de cambio”.

Asamblea en la Junta Municipal del distrito de San Blas, el pasado septiembre.
Asamblea en la Junta Municipal del distrito de San Blas, el pasado septiembre.

Para el miembro de este 'think tank' municipalista “es esencial que haya una dimensión muy activa fuera de la institución, tanto para apoyar ciertas acciones de gobierno como para confrontarlas”. Una cuestión que tiene clara la portavoz vecina del distrito de Arganzuela: “Lo importante es no desactivarnos en la calle. Ayer mismo, por ejemplo, estuvimos protestando frente a la sede del Ayuntamiento en Cibeles durante la manifestación de los trabajadores despedidos de Madrid Río”.

El concejal de Ahora Madrid Pablo Carmona confía en que las juntas serán un revulsivo para implantar “la participación de la ciudadanía, lo que hemos venido denominando gobierno abierto, que significa que la gente tome sus propias decisiones y la administración sea más directa”. El que fue uno de los autores de La apuesta municipalista, el ensayo-manifiesto que ha dotado de base teórica a los Ganemos, insiste en que estas entidades son las más cercanas a la ciudadanía y como tal deben dotarse de un mayor margen de maniobra, recuperando competencias, para al mismo tiempo "recuperar la confianza en las instituciones fundando una idea de democracia"

Carmona, que como declaración de intenciones prometió su cargo con la coletilla latina 'ommnia sunt communia!' (todo es común o todo es de todos), comparte con Rodríguez la impresión de que, a pesar de estos nuevos mecanismos de participación, "la sociedad civil debe mantener su autonomía e independencia, para ejercer como contrapeso a la realidad institucional, que de por sí es más lenta y menos audaz que la sociedad pensando en común". Con todo, explica que la entrada de representantes de movimientos sociales y asociaciones vecinales "le dan un plus de capacidad y legitimidad a las juntas", además de dotarlas de más fuerza. 

Los VoVes se plantean así convertirse a un mismo tiempo en correa de transmisión y vigilantes del poder. La vocal del distrito Centro, Lucía Lois Méndez, explica que “vamos a ser correa de transmisión hacia abajo, una cadena de comunicación, pero también ser una herramienta complementaria al modelo de participación digital en el que trabaja el equipo del edil Pablo Soto”. En este sentido, apunta que, además de centrarse el trabajo cotidiano, en el día a día, impulsarán la generación de más foros de participación y espacios sectoriales para abrir un diálogo permanente con la ciudadanía”.

En Arganzuela, por ejemplo, además de reconvertir los despachos que antes tenían los VoVes en salas de atención al ciudadano, al menos dos veces por semana, lo primero que se hará es celebrar una asamblea abierta. “Queremos sacar la junta a la calle, contar qué es lo que no gustaría hacer y escuchar qué propuestas trae la gente para tratar de consensuarlas y llevarlas a cabo”, apunta Cañamero.

Los “soviets” a los que temía Aguirre están en proceso de creación, o más bien de rearticulación del proyecto del exalcalde Alberto Ruiz Gallardón. Sus efectos todavía no pueden testarse, pero otros Ayuntamientos como el de A Coruña, gobernado por la Marea Atlántica, plantean reorganizar la ciudad por distritos. Precisamente, para facilitar la descentralización del poder y el fomento del autogobierno a pequeña escala. 

Madrid

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