EN LA PROVINCIA DE OURENSE

Cazado tres veces seguidas conduciendo borracho tras quitar el cepo a su coche

La Guardia Civil inmovilizó su vehículo en dos ocasiones para que no pudiera circular, pero el hombre se las apañó para saltarse la prohibición

Foto: El hombre quitó, en dos ocasiones, el cepo que la Guardia Civil había puesto a su coche (EFE/Victor Lerena)
El hombre quitó, en dos ocasiones, el cepo que la Guardia Civil había puesto a su coche (EFE/Victor Lerena)
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Un conductor de localidad ourensana de O Barco, en la comarca de Valdeorras, ha sido cazado hasta en tres ocasiones por la Guardia Civil en apenas dos días conduciendo en un elevado estado de embriaguez. Aunque si los hechos ya de por sí son graves, lo son aún más porque el infractor rompió el cepo que habían colocado a su vehículo para su inmovilización, volviendo a circular con él de forma ilegal.

El primer desencuentro tuvo lugar el pasado lunes 1 de junio cuando un hombre de 63 años era interceptado en un control de la Guardia Civil. Al realizársele la prueba de alcoholemia, el resultado fue positivo ya que triplicaba el límite máximo permitido al dar 0,82 y 0,78 mlg de alcohol por litro de aire espirado.

El día siguiente, el martes, el hombre llamó a la Benemérita para proceder al levantamiento del cepo del coche. Si embargo, cuando los agentes se presentaron en el lugar donde se había quedado el vehículo, allí no había nadie: ni el coche, ni el conductor. Había conseguido quitar el dispositivo que impedía circular con el vehículo y se lo había llevado.

Dos infracciones más

Esa misma noche, la del martes 2 al miércoles 3, de nuevo la Guardia Civil interceptaba al mismo conductor a las dos de la madrugada circulando por las calles de O Barco. Tal y como recoge La Región, se daban "análogas circunstancias a las acaecidas con anterioridad"; es decir, el hombre "presentaba un elevado estado de embriaguez", al igual que lo sucedido el lunes.

El hombre quitó dos veces el cepo de su coche y fue cazado tres veces en apenas 48 horas conduciendo ebrio

Sin embargo, en esta ocasión el conductor se negaba a someterse a la prueba de alcoholemia, una negativa que puede "conllevar penas de prisión de 6 meses a un año y privación del permiso de conducción de hasta 4 años". Los agentes volvieron a inmovilizar el vehículo y, además, le retiraron las llaves del coche para que no pudiera romper de nuevo el cepo.

Pero, al día siguiente, la sorpresa fue mayúscula cuando los guardias civiles comprobaron que, por segunda vez, el hombre había quebrantado la inmovilización y se había llevado de nuevo su coche. No contento con ello, el hombre fue cazado una tercera vez el miércoles y, de nuevo, en "un elevado estado de embriaguez", por lo que fue detenido.

Galicia

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