Persecución con helicóptero

El abogado cazado a 200 km/h en Murcia: "Llegaba tarde y no puse en peligro a nadie"

La Guardia Civil detuvo al conductor, que dio negativo en drogas y en alcohol, por la alta velocidad a la que circulaba mientras se desplazaba en dirección a Yecla

Foto: Agentes de la Guardia Civil de Tráfico, en una imagen de archivo. (EFE)
Agentes de la Guardia Civil de Tráfico, en una imagen de archivo. (EFE)
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La Guardia Civil ha detenido a un abogado que circulaba a más de 200 kilómetros por hora por la A-33 porque "llegaba tarde a un juicio para defender los intereses de mi cliente", según explicó el propio letrado.

Los agentes de la Benemérita persiguieron durante varios kilómetros al detenido, que se negó a reducir la velocidad justificando que si frenaba no llegaría a tiempo al juzgado. A la persecución se incorporó incluso un helicóptero para no perder la pista del coche, de color plateado.

Los vehículos llegarón a perder la pista del abogado, que no pudo despistar al helicóptero que le seguía. Una vez llegó al centro de Yecla aparcó en el vado de un garaje en la calle Maestro Mora, tal y como recoge el diario La Verdad, y empezó a correr hacia los juzgados.

El letrado llegó tarde, pero llegó, y consiguió ejercer sus funciones para defender a su cliente en una causa por un accidente de tráfico. Una vez terminada la sesión, los agentes de la Guardia Civil escoltaron al abogado, del que no ha trascendido el nombre, hasta su coche y allí le detuvieron mientras una grua se llevaba el vehículo poniendo fin a su aventura.

Hasta tres patrullas de la Policía se personaron en el lugar donde estaba el coche del detenido, que finalmente quedó en libertad y pasó a disposición judicial para vérselas, ironías de la vida, con el mismo juez que había dirigido su caso por la mañana.

En declaraciones al mismo diario, asegura estar "arrepentido pero no avergonzado" y justifica su actuación porque fue "para defender los intereses de un cliente en un procedimiento juidicial".

"En ningún caso fue una conducción caprichosa ni imprudente. Tenía una causa, justificada o no, pero en ningún caso caprichosa", se defiende tras superar los 200 kilómetros por hora en una autovía que tiene un límite de 120, alegando que "no puse en peligro la vida de nadie".

La Guardia Civil le atribuye un delito "leve" de conducción con exceso de velocidad, pero no por poner en riesgo la vida de terceros. También le ha impuesto una multa de tráfico por mal aparcamiento y tendrá que pagar la salida de la grúa.

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