tensa a izquierda y derecha

El coqueteo de Paco Vázquez con Ciudadanos pone de los nervios a PSOE y PP

El exalcalde socialista participa el día 6 de noviembre en un acto con Albert Rivera en A Coruña

Foto: El exalcalde Paco Vázquez junto a Benedicto XVI. (EFE)
El exalcalde Paco Vázquez junto a Benedicto XVI. (EFE)

Quienes le conocen personalmente sostienen que es inviable que Francisco Vázquez vuelva a ser candidato a la alcaldía de A Coruña. Descartan incluso que regrese a la primera línea de la política, pero al que fuera alcalde de la ciudad gallega durante 23 años le pasa algo parecido a José María Aznar: le gusta ser escuchado. Y dejarse querer. Y ahora quien más le quiere es Ciudadanos, un partido con el que viene flirteando desde hace algunos años. Su inminente participación esta semana en un acto con el presidente de Cs, Albert Rivera, ha devuelto al exsocialista a la primera línea de la actualidad en Galicia, de forma destacada en A Coruña. Como exdirigente del PSOE intranquiliza a los socialistas, y como católico practicante y azote de la izquierda alternativa inquieta al Partido Popular.

La batalla se juega principalmente en A Coruña, territorio que aún siente devoción por un exalcalde mirado con mayor recelo cuanto más al sur. Como la capital provincial es un empeño personal del presidente del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, al que le resultó difícil de digerir la pérdida e la alcaldía en 2015 frente a la Marea Atlántica, el regreso de Vázquez es visto como una seria amenaza. Ahí se la juega Feijóo con una amiga personal, Beatriz Mato, una 'exconselleira' a la que mantuvo hasta hace apenas un mes en su Gobierno para lanzarla ahora a disputar la alcaldía a Xulio Ferreiro. Las encuestas no le son demasiado propicias al PP, por lo que la irrupción de la mano del exalcalde del factor Ciudadanos, hasta ahora residual en Galicia —en A Coruña se quedó sin concejales, aunque por unos pocos cientos de votos—, puede trastocar todos los planes.

Las encuestas no le son muy propicias al PP, por lo que la irrupción del factor Cs, hasta ahora residual en Galicia, puede trastocar todos los planes

El candidato en A Coruña en 2015 era Santiago Folla-Cisneros, un ex de UPyD. La formación naranja, que carece aún de aspirante a la alcaldía, abre la puerta a que lo sea el exalcalde socialista, aunque la decisión no se tomará al menos hasta el mes de enero. El secretario general del partido, José Manuel Villegas, reconoció recientemente en Galicia que no es fácil que Vázquez vuelva a luchar por el bastón de mando, pero el suyo es un activo que Ciudadanos no va a dejar de explotar. "Hay muchas formas de aportar a los proyectos que no siendo cabeza de lista en unas elecciones", afirmó Villegas.

La colaboración, según se sugiere desde Ciudadanos, irá por la colaboración para la elaboración del programa electoral. "Hay ideas que se comparten con Paco Vázquez y aspiramos a que nos ayude con su experiencia y su conocimiento, y que aporte al proyecto de Ciudadanos. Hay muchas formas de aportar a los proyectos que no siendo cabeza de lista en unas elecciones", manifestó el secretario general del partido. El responsable de Organización de Ciudadanos Galicia, Laureano Bermejo, fue más explícito: "Es una persona con la que contamos para la elaboración de programa".

Albert Rivera y el también exembajador en el Vaticano participarán en un acto político sobre "El futuro del constitucionalismo español", en el que debatirán sobre los puntos clave que unen a los constitucionalistas y analizarán los factores que ayudan a los ciudadanos a compartir un mismo espacio. Tras el anuncio de este nuevo encuentro entre ambos, el líder de Cs ensalzó al coruñés: "Me consta que Paco Vázquez es constitucionalista y lo sigue siendo a pesar del sanchismo". Rivera se refirió a Vázquez como alguien "cercano" con el que mantiene "relación personal". "Para alguien como yo y para muchos constitucionalistas, es un lujo poder escuchar las reflexiones de un socialista de pro, tantos años alcalde y constitucionalista como es Paco Vázquez".

Rivera se permitió aconsejar al PSOE que, "en vez de descartar a sus constitucionalistas, que tienen mucha experiencia, los escucharan un poco más". Pero estas declaraciones no ocultan que el Partido Popular ve con mucho más recelo que los propios socialistas la implicación de Vázquez en la campaña de Ciudadanos. En su antiguo partido, Vázquez siempre fue una figura incómoda, de la que se consideró que no habría acumulado seis mayorías absolutas en una ciudad de escasa tradición obrera, en la que residen tres de las 17 personas más ricas de España (Amancio y Sandra Ortega y José Manuel Jove), si no hubiera entrado a saco en el electorado conservador.

Rivera se refirió a Vázquez como alguien "cercano" con el que mantiene "relación personal"

El PSOE tiene mayores problemas en A Coruña que su exalcalde, sometido como está a la perspectiva de unas primarias con hasta cuatro candidatos. En las últimas municipales obtuvo seis concejales, lejos de los 10 que sumaron tanto el PP como la Marea, por uno del BNG. Y, además, a Vázquez se le considera amortizado desde hace tiempo, mucho antes de que abandonara el partido en 2014. Ese año, antes incluso de entregar el carnet, se produjo el primer acercamiento del exregidor municipal a la formación naranja, apadrinando la presentación en Galicia del Movimiento Ciudadano de Albert Rivera. Lejos de expulsarlo, el entonces secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, descartó cualquier medida disciplinaria y avaló "totalmente" que el exembajador ante el Vaticano seguía siendo socialista. "No me cabe la menor duda sobre eso", declaró.

Vázquez aseguró en aquella ocasión que había asistido al acto de Movimiento Ciudadano como "una cosa natural", dado que Albert Rivera goza de su "admiración y respeto por su valentía y su apuesta en un escenario difícil como el catalán". Esas justificaciones fueron calificadas por el PSdeG de "muy clarificadoras", suficientes y demostrativas de "un ambiente profundamente democrático". En esta ocasión, los socialistas gallegos respiran aliviados al no verse en la obligación de realizar este tipo de explicaciones, aunque también reconocen que el exalcalde puede movilizar en su contra a parte del electorado.

Vázquez llevaba ya en 2014 muchos años siendo un verso suelto en el PSOE. El político coruñés es un personaje contradictorio, que elogia al Opus Dei y desdeña el idioma gallego, pero no falta a un homenaje a la República cada 14 de abril. El distanciamiento con el PSOE se hizo evidente por sus relaciones con los nacionalismos vasco y catalán: ya en 2014 pedía que se sacasen tanques en Cataluña o equiparaba la política lingüística catalana a los nazis. Antes, había criticado el "anticlericalismo casposo" de Rubalcaba por cuestionar los acuerdos con la Santa Sede. Más recientemente, defendió a Jean-Marie Le Pen y su Frente Nacional, del que dijo que "es patriotismo, no extrema derecha". Pero su distanciamiento del PSOE es especialmente difícil para Ferraz y el PSdeG desde el Prestige, cuando en plena crisis cedió el Ayuntamiento para el Consejo de Ministros en el que Aznar anunció el Plan Galicia y, de paso, concedió al entonces alcalde la Gran Cruz de Isabel la Católica.

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