Operación salida de agosto

Cinturón en Andalucía, móvil en Madrid y drogas en Galicia: las otras multas de la DGT

Dos de cada tres sanciones impuestas por Tráfico se deben al exceso de velocidad. Del tercio restante, las más comunes son circular sin los papeles del coche y no llevar puesto el cinturón

Foto: Campaña de la DGT contra el uso de drogas y alcohol. (EFE)
Campaña de la DGT contra el uso de drogas y alcohol. (EFE)

Meter primera y acelerador. Millones de familias huirán en las próximas horas en busca de un lugar donde bajar las revoluciones y disfrutar lejos del calor urbano. Ni una gota de alcohol al volante y cinturón nada más arrancar. Son premisas que todo conductor se dice y repite a sus acompañantes, pero que no siempre se cumplen, como demuestran los cerca de 29 millones de multas de tráfico impuestas por la DGT desde 2011 hasta septiembre de 2017, y cuyos datos desglosados han sido obtenidos por El Confidencial a través de la Ley de Transparencia.

Las sanciones por superar los límites de velocidad continúan siendo las grandes protagonistas a nivel nacional. En estos últimos años, dos de cada tres multas impuestas por la DGT —no se incluyen Cataluña y País Vasco al tener las competencias transferidas— han llegado por pisar el acelerador demasiado a fondo. El tercio restante se reparte entre otras categorías, como carecer de la documentación y el seguro del coche o el carné de conducir, circular sin cinturón, hablando por el móvil o bajo los efectos del alcohol y las drogas, u otras menos habituales, como obstaculizar el tráfico o no mantener la distancia de seguridad recomendada.

Alcohol y drogas en Galicia, Asturias y Cantabria

El alcohol y las drogas al volante son un problema en España. Así de claro lo dijo en 2016 el anterior director de la DGT, Gregorio Serrano. De las 1.160 personas que habían fallecido en las carreteras españolas en 2016, casi la mitad había consumido sustancias psicoactivas.

El problema del alcohol y las drogas al volante se acentúa en el noroeste de la Península. Por ejemplo, en los nueve primeros meses del pasado año, de las 91.500 sanciones impuestas en Pontevedra, 4.200 fueron a personas conduciendo bajo los efectos de estas sustancias, el porcentaje más elevado, y doblando la media, de toda España (4,6% frente al 2,3%).

A esto hay que añadir el estado de sus carreteras. La A-55 a su paso por la provincia acumula más de 20 tramos de concentración de accidentes. Sumando otras carreteras convencionales, Pontevedra se coloca en cabeza de las provincias con mayor riesgo de siniestralidad.

Pero no solo es Pontevedra, sino que Galicia es la comunidad autónoma que más preocupaciones genera en cuanto al consumo de alcohol y drogas al volante. En las cuatro provincias gallegas, se sancionó a 11.000 personas por este motivo en los nueve primeros meses de 2017, sobre un censo total de 1,7 millones de conductores. La comparación con Madrid, donde se sancionó a 4.800 conductores sobre un total de 3,5 millones, abruma.

Para el alcohol, falta un mensaje contundente y directo; un discurso de tasa cero

"Ponemos un límite al nivel de alcohol en sangre, pero para el conductor es muy difícil determinar si ha alcanzado ese límite”, explica Mario Arnaldo, presidente de la Asociación de Automovilistas Europeos (AEA). En su opinión, "para el alcohol, falta un mensaje contundente y directo; un discurso de tasa cero".

En el caso de las drogas, el problema se hace mucho más complejo, ya que es mucho más difícil llevarlo a juicio al requerir el informe del forense, la testificación de la Guardia Civil y pruebas que demuestren que en ese momento el conductor estaba influenciado por las drogas.

“Es muy difícil seguirle el ritmo a la industria de los estupefacientes. La red europea de alerta de drogas está detectando una creación de cerca de 130 sustancias nuevas. Un test salivar no puede detectar tantos derivados químicos”, concluye Arnaldo.

El sur, sin cinturón

Si un coche se estrella a 80 km/h y algún pasajero no lleva el cinturón, este se impulsará con una fuerza equivalente a una bola disparada a 1.200 km/h. Para evitar esta situación, durante la Semana Santa del año pasado se instalaron 225 cámaras —más de la mitad en carreteras convencionales— para vigilar el uso del cinturón de seguridad. Más de una veintena estaban en Castilla y León. Ese año, las multas en Salamanca y Segovia sobrepasaron el millar.

No obstante, si conduces por el sur de España tendrás más probabilidades de multa: en los nueve primeros meses de 2017, más de 20.000 personas fueron 'pilladas' en Andalucía sin llevar puesto el cinturón de seguridad. Una multa por viajar sin cinturón son 200 euros y la retirada de tres puntos del carné.

A excepción de Cantabria y Burgos, los mayores porcentajes de multas por no llevar abrochado el cinturón coinciden con las provincias más calurosas. Según la AEA, es una cuestión cultural. “El calor que algunos puedan tener con el cinturón en verano y la concepción de los trayectos cortos como inofensivos son las principales razones para no ponerse el cinturón. Aunque ha habido una evolución, no sería mala idea que los coches contaran con dispositivos para no arrancar hasta tenerlo abrochado”, asegura su presidente.

Madrid y los teléfonos

Mirar el mapa. Mandar un audio para avisar de que vas a llegar pronto. Saltar una canción. El uso del teléfono móvil alcanzó su punto álgido en 2013: más de 138.000 personas fueron multadas en toda España por usar el 'smartphone' cuando no debían.

Un tercio de los accidentes son provocados por distracciones con el móvil, según datos de la DGT. Aunque en 2016 las multas se redujeron a 90.000, Madrid se lleva la palma: supera a Sevilla, Valencia y Alicante juntas, con 12.134 multas relacionadas con el teléfono móvil.

“El uso del móvil se ha tolerado desde 2001 cuando el cambio de ley permitió usar el manos libres”, explica Mario Arnaldo. “Eso no lo van a resolver las multas: quien debe resolverlo es la tecnología, utilizando métodos que bloqueen el móvil cuando se empiece a acelerar”.

Precisamente ayer la DGT anunció que estudia una actualización de la ley con el objetivo de que los conductores afronten los daños que hayan causado en un accidente provocado por el uso del teléfono móvil. Este cambio implicaría que ocho de cada 10 conductores dejarían de usar el teléfono móvil al volante, según las previsiones del departamento dirigido por Pere Navarro.

Coches sin seguro

Circular sin seguro acarrea una multa de 1.500 euros y la posible inmovilización del vehículo. Pese al alto importe de la infracción, en 2016 se duplicó el número de vehículos viajando sin una cobertura adecuada. Destacan las Islas Baleares y el sureste español, zonas de elevado turismo durante todo el año.

"La culpa es de Tráfico. Saben la cantidad de automóviles que hay circulando y es tan fácil como consultar los archivos para comprobar cuáles lo hacen sin seguro. No tiene por qué depender de los policías en la calle", afirma el presidente de la AEA.

Cádiz es una de esas zonas donde muchos viajan sin seguro o sin los papeles que lo certifican. Unas 6.000 personas (4,8% del total de multas en 2017) no sacaron ningún resguardo de su guantera y recibieron la correspondiente sanción, que alcanza casi un sueldo medio.

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