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La imputación de dos monjas ancianas reactiva el caso de robo de bebés en Lugo
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La imputación de dos monjas ancianas reactiva el caso de robo de bebés en Lugo

La Audiencia Provincial enmienda al juez y obliga a citar a las dos religiosas, que se suman a una lista de casi 20 personas investigadas

Foto: Dos monjas católicas rezan fuera de la Iglesia del Santo Sepulcro durante la celebración de la Pascua en Jerusalén. (©Antoine Györ/ Corbis)
Dos monjas católicas rezan fuera de la Iglesia del Santo Sepulcro durante la celebración de la Pascua en Jerusalén. (©Antoine Györ/ Corbis)

Víctimas de malos tratos, prostitutas, inmigrantes que apenas hablan español… Ese es el perfil de la mayoría de las mujeres que llegan al Hogar Madre Encarnación de Lugo, regentado por las Hermanas Franciscanas del Rebaño de María, que acoge desde hace años a gestantes sin recursos y niños declarados en situación de desamparo. Pero los bebés no siempre se quedan con sus madres biológicas. A muchas de ellas se los arrebataron con engaños o informes falsos para entregarlos en adopción, de acuerdo con la denuncia de un grupo de abogados de oficio de la ciudad que ha dado origen a una interminable investigación judicial. El caso acaba de recibir un nuevo impulso con la imputación de dos monjas del centro, con lo que son ya casi 20 las personas investigadas. Entre ellas, funcionarios del servicio de Menores de la Xunta y trabajadores sociales y sanitarios.

“No son exactamente niños robados, pero creemos que es una situación equiparable, porque están separando a los menores de sus madres biológicas bajo engaños o falsificaciones”, narra uno de los abogados que originaron el proceso en 2009. Los casos que relatan son espeluznantes. Particularmente el de la brasileña Cilene Domingues Lourenço, que se quedó parapléjica tras arrojarse desde la octava planta de un hospital de Pontevedra. Estaba sumida en la desesperación por la pérdida de su hija, supuestamente bajo presión y confundida por las terribles experiencias que había padecido.

El juzgado rechazó también la imputación de las dos monjas ahora investigadas, una decisión que tuvo que revisar tras ser revocada por la Audiencia Provincial

Son 13 casos como el de Cilene los que investiga el titular del juzgado de instrucción número 3 de Lugo, Sergio Ortuña, el tercero por el que pasa un asunto que abrió Estela San José y continuó Sandra Piñeiro, que lo abandonaron por distintas causas. En el entorno de los abogados que con sus denuncias promovieron la instrucción cunde el pesimismo. “No es casualidad que este asunto vaya a cumplir siete años de investigaciones. Hay una actitud pasiva clarísima”, denuncian. Citan como ejemplo a la fiscalía, a la que recriminan que no se presentase en ninguna de las declaraciones y se opusiera a todos los recursos de la acusación. O a hechos como el envío en octubre de 2014 de los 58 tomos de la causa a los abogados de la acusación con una semana de plazo para revisarlos.

El juzgado rechazó también la imputación de las dos monjas ahora investigadas, una decisión que tuvo que revisar tras ser revocada por la Audiencia Provincial. Se trata de Carmen Longarela Latas y Carmen Vázquez Lamela, de 82 y 88 años, respectivamente, del Hogar Madre Encarnación, un centro que cobra más de 2.000 euros mensuales de la Xunta por cada bebé que acoge. Tras el frustrado intento de exculparlas debido a su avanzada edad y a su estado de salud, Longarela y Vázquez prestaron declaración ante el juez el pasado 11 de marzo. Negaron haber tenido contacto con esos niños a los que sus madres perdieron el rastro y que fueron entregados a otras familias.

Se trata de Carmen Longarela Latas y Carmen Vázquez Lamela, de 82 y 88 años, respectivamente, del Hogar Madre Encarnación

Fue también la Audiencia de Lugo la que ordenó al juzgado en julio de 2014 la toma de declaración en calidad de imputados de otras nueve personas, que la jueza Piñeiro había citado solo como testigos. Entre aquellos implicados estaba la exmadre superiora del Hogar Madre Encarnación Isabel Torres, junto con la subdirectora médico del Hospital de Burela, una trabajadora social del mismo centro y personal interino del Servicio de Menores de la Xunta. Pero la lista de investigados se ha incrementado a 17 y podría seguir engordando notablemente, dado el escaso avance de las diligencias en los siete años transcurridos desde la primera denuncia.

Siete años desde la primera denuncia

La operación Bebé estalló en 2010 con el registro ordenado por la jueza San José del Hogar Madre Encarnación y del servicio de Menores de la Xunta, aunque la primera denuncia se había presentado un año antes. Los casos que se investigan sucedieron entre 2005 y 2011, pero los abogados de la acusación sospechan que pueden ser muchos más. La operación surgió a raíz de las investigaciones de la operación Carioca contra la trata de mujeres y la explotación sexual. Al menos dos de las madres afectadas aparecen en ese sumario. Una de ellas es Cilene Domingues Lourenço. La otra, también extranjera, declaró haber sufrido amenazas para entregar a su bebé por parte de una presunta organización mafiosa.

Para la mayoría de madres afectadas la situación es irreversible, al haberse consumado unas adopciones que no podrán ser anuladas por ningún juez

Los métodos para conseguir separar a las madres de sus hijos se pueden dividir en dos. Uno de ellos es “a la fuerza, mediante un informe elaborado 'ad hoc' por los psicólogos de la Xunta imputados”, explica Amelia Saavedra, una de las abogadas. “Directamente se inventaban cosas, como que eran muy pobres o que no estaban capacitadas para cuidar de sus hijos”. El otro sistema consiste en “presiones y engaños”. “Cuando llegaban embarazadas al hogar, y hasta el momento del parto, las monjas coaccionaban a las víctimas con mentiras y amenazas para que renunciasen”. “Es increíble que para comprar un piso haya que acudir a un notario y se pueda renunciar a un hijo de cualquier manera, incluso sin traductor para extranjeras”, se lamenta Saavedra.

También las víctimas se pueden clasificar en dos tipos, porque frente a las que han decidido luchar por recuperar a sus hijos están las que prefieren olvidar y pasar página. De ahí la importancia del trabajo desinteresado que llevan a cabo los abogados de oficio que, tenazmente, mantienen su lucha por el esclarecimiento de los hechos. Aunque para la mayoría de madres afectadas la situación será ya irreversible, al haberse consumado unas adopciones que no podrán ser anuladas por ningún juez.

Víctimas de malos tratos, prostitutas, inmigrantes que apenas hablan español… Ese es el perfil de la mayoría de las mujeres que llegan al Hogar Madre Encarnación de Lugo, regentado por las Hermanas Franciscanas del Rebaño de María, que acoge desde hace años a gestantes sin recursos y niños declarados en situación de desamparo. Pero los bebés no siempre se quedan con sus madres biológicas. A muchas de ellas se los arrebataron con engaños o informes falsos para entregarlos en adopción, de acuerdo con la denuncia de un grupo de abogados de oficio de la ciudad que ha dado origen a una interminable investigación judicial. El caso acaba de recibir un nuevo impulso con la imputación de dos monjas del centro, con lo que son ya casi 20 las personas investigadas. Entre ellas, funcionarios del servicio de Menores de la Xunta y trabajadores sociales y sanitarios.

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