Una juez y varias rebeliones alejan al líder del PSOE gallego de arrebatar el poder al PP
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Una juez y varias rebeliones alejan al líder del PSOE gallego de arrebatar el poder al PP

Besteiro hace frente a una rebelión en Ourense mientras la jueza le amplía la investigación por presuntos delitos de prevaricación y cohecho

Foto: José Ramón Gómez Besteiro (Efe).
José Ramón Gómez Besteiro (Efe).

Al líder del PSOE gallego, Ramón Gómez Besteiro, la alegría por la recuperación de la Diputación de su feudo lucense el pasado 8 de octubre le duró exactamente dos días: los que tardó en dimitir su hombre fuerte en la provincia. Desde entonces, lo que parecía un camino despejado hacia las elecciones gallegas del próximo otoño no ha dejado de nublarse, con sucesivos sobresaltos políticos y judiciales. Sobre todo de estos últimos, después de que el día 13 la juez Pilar de Lara, famosa por su tenacidad en casos como el Pokémon, ampliara la investigación al secretario general de los socialistas gallegos por cuatro presuntos delitos, prevaricación y cohecho incluidos.

Besteiro tiene que atender frentes políticos en su provincia, donde la recuperación de la Diputación de Lugo no ha traído la paz esperada; en Ourense, donde la elaboración de las listas electorales para las generales ha provocado una rebelión interna, y también en A Coruña, donde hay una dura pugna entre las agrupaciones local y provincial. Solo en Pontevedra reina la paz, bajo la atenta mirada de un Abel Caballero incontestable tras su aplastante victoria en Vigo en las pasadas elecciones municipales. No es el clima político más propicio para un aspirante a presidir la Xunta. Y De Lara ha terminado de amargarle la victoria de su candidato a la presidencia de la Diputación de Lugo, la misma desde la que él se encumbró al liderazgo del PSdeG.

Antes de presidir el organismo provincial, Besteiro fue concejal de Urbanismo en Lugo. De aquellos años viene el conocido como Caso Garañón, en referencia a una céntrica urbanización a la que el Ayuntamiento dio en 2006 una licencia después paralizada judicialmente. José López Orozco, entonces alcalde y también imputado, reunió a su junta de gobierno el último día de 2005, sábado, para aprobar el proyecto. Al día siguiente entraba en vigor una reforma de la Ley del Suelo que reduciría la edificabilidad de la parcela. Cuando el juzgado paralizó las obras, cuatro años más tarde, advirtió “connivencia” entre ayuntamiento y promotora y el “manifiesto incumplimiento” de la legalidad del convenio firmado por ambos.

Un piso, en el ojo de la investigación

Si en julio Besteiro quedó tocado por la imputación –por los presuntos delitos de tráfico de influencias, prevaricación, cohecho y contra la ordenación del territorio–, la ampliación de la investigación le aleja de su aspiración de presidir la Xunta. En su nuevo auto, Pilar de Lara reclama gran cantidad de información a los bancos y a Hacienda, al sospechar de la existencia de pagos “ficticios” en los justificantes que presentó el líder socialista hace un mes. La juez trata de vincular el piso que compró el entonces concejal con el convenio urbanístico que facilitó la ordenación de la polémica parcela. La vivienda, escriturada el 31 de mayo de 2005, era propiedad de Construcciones J. A. Díaz, también dueña de la finca de O Garañón.

Besteiro se muestra confiado en que finalmente se le retirarán los cargos. Su abogado, Cándido Conde-Pumpido, ve “irregularidades procesales” y el intento de alargar el procedimiento sin siquiera llamar a declarar al hombre de Pedro Sánchez en Galicia. “No quiero pensar que lo hace con ánimo de causar el mayor perjuicio posible, pero tiene un interés desmedido por este caso”, denunció. El caso Garañón comienza a suponer una carga demasiado pesada en la carrera del líder socialista, destinado a permanecer bajo la sospecha de las imputaciones cuando se dirima la candidatura del PSOE a la Xunta, previsiblemente en unas primarias, en el primer semestre de 2016.

Consigue deshacerse del candidato a la Xunta antes de que llegue a serlo

De momento, el caso ya frustró en julio la voluntad del secretario general de convertirse en senador por designación autonómica, como estaba previsto. “Descarto que vaya a ir al Senado”, zanjó poco después de conocerse la imputación el portavoz socialista en el Congreso de los Diputados, Antonio Hernando. Besteiro lo atribuyó a su propia decisión personal, pero a nadie en el partido se le escapa la tibieza de las muestras de apoyo recibidas de Ferraz por el secretario general del PSdeG. Tras las nuevas investigaciones, que retrasarán una eventual resolución que le despeje el camino, una afirmación de su abogado ha contribuido a crear más confusión. “Consigue deshacerse del candidato a la Xunta antes de que llegue a serlo”, dijo Conde-Pumpido de la jueza, unas declaraciones que tuvieron que ser matizadas por la dirección socialista gallega para reiterar que Besteiro no tira la toalla.

Dimisiones y traiciones

El calvario judicial parecía cejar hace solo dos semanas, cuando Besteiro aún albergaba esperanzas de un archivo de la causa. El 8 de octubre, sin ir más lejos, fue para él un día de fiesta: tras un breve mandato del PP, una moción de censura de PSOE y BNG permitía al socialista Darío Campos ponerse al frente de la Diputación provincial de Lugo. Incluso se consideraba superado el poco honroso capítulo del pasado junio, cuando un diputado díscolo del PSOE que aspiraba al cargo rompió la disciplina de grupo y propició la elección de la popular Elena Candia como presidenta del organismo provincial. Pero solo 48 horas después de recuperar la Diputación, al líder del PSdeG le dimitía su hombre de confianza en la provincia, Carlos González Santín, como secretario provincial y como concejal en el Ayuntamiento de Lugo.

La dimisión de Santín demostró que la búsqueda de un presidente que sustituyera a Besteiro en la Diputación provincial dejó más víctimas que el diputado díscolo, y de mayor calado político. Preguntado sobre si se sentía dolido con el líder del PSdeG, su otrora mano derecha no dudó: “Podemos decir que sí”. Fue el preludio de los siguientes disgustos de Besteiro, que ha ido haciendo frente a distintos conflictos menores hasta afrontar ahora uno de gran calado en la provincia de Ourense.

No entiendo el desprecio a la ilusionante participación de la militancia

En Ourense no se puede decir de Besteiro esquivara el charco. Más bien, se dirigió directamente a él, cuando decidió cambiar por dos independientes a los candidatos elegidos mayoritariamente por los afiliados de la provincia para liderar las listas al Congreso y el Senado. “No entiendo el desprecio a la ilusionante participación de la militancia”, le reprochó el líder provincial, Raúl Fernández. El secretario del PSdeG precisó que el proceso de votación de candidatos “no son primarias”, sino “sugerencias” de los afiliados, pero lo inédito de ese cambio, la proximidad política al antecesor de Besteiro, Pachi Vázquez, de los candidatos que fueron descartados y la indignación de los partidarios de estos hacen prever un conflicto de larga duración.

En ese ambiente encara Ramón Gómez Besteiro el crucial 2016, un año en el que el desgaste del Gobierno de Feijóo pone la presidencia de la Xunta otra vez al alcance del PSdeG. Él, que fue el primer secretario general socialista elegido en España por primarias, se queda sin gasolina en vísperas de una nueva consulta a la militancia.

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