Ni ozono ni vaporetas: estos son los únicos desinfectantes autorizados contra el coronavirus
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Riesgo añadido en la desescalada

Ni ozono ni vaporetas: estos son los únicos desinfectantes autorizados contra el coronavirus

Las autoridades sanitarias advierten de que algunos productos que prometen eliminar microorganismos de las superficies no son eficaces e incluso pueden dañar la salud

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Ni ozono ni vaporetas: estos son los únicos desinfectantes autorizados contra el coronavirus

Hay quien promete un producto 300 veces más potente que la lejía y quien cree que el mejor remedio es un aparato de andar por casa. Desde que el coronavirus sumió a España en una emergencia sanitaria sin precedentes, las autoridades recomendaron desinfectar las superficies de contacto para frenar la transmisión del SARS-CoV-2. Entonces hubo quien aprovechó la oportunidad para vender productos que no han demostrado eficacia alguna para eliminar gérmenes y ni siquiera para purificar el ambiente sin que suponga un riesgo para la salud.

Como cualquier artículo que se comercialice, los antisépticos y desinfectantes químicos tienen que ajustarse a unos requerimientos mínimos, determinados en este caso por la norma UNE-EN 14476. La lista de los virucidas que han demostrado su validez en ensayos científicos y que, por tanto, autoriza a usar el Ministerio de Sanidad es pública y se recoge bajo estas líneas. Pero no es oro todo lo que reluce.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) ha alertado del triple riesgo que suponen las que considera prácticas oportunistas y, en la mayoría de los casos, fraudulentas de desinfección. "Tanto las máquinas de ozono como el empleo de vaporetas y otros novedosos métodos de desinfección pretendidamente revolucionarios que están surgiendo, sobre todo ahora que algunos comercios comienzan a abrir, pueden poner en serio riesgo tanto la sostenibilidad de la desescalada como la salud de los usuarios", asegura en declaraciones a Europa Press el presidente de la organización, Sergio Monge.

Por un lado, apostilla, dan una falsa sensación de seguridad; pero además, pueden empeorar la situación al ayudar a expandir el virus; e incluso algunos de ellos tienen efectos secundarios sobre la salud. Es el caso del ozono, un producto cuya eficacia contra el coronavirus aún no ha sido evaluada y que puede provocar desde lesiones respiratorias hasta daño ocular, entre otros efectos adversos. "Desde coches de policía hasta ambulancias y servicios de transporte público están siendo tratados con este producto que no se está incluido en la lista de virucidas autorizados por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social", destaca Monge.

El uso de vaporetas es uno de los métodos sin base científica que cobra fuerza en los últimos días, fundamentalmente para la supuesta desinfección de prendas de ropa. "Si bien es cierto que existen estudios que avalan la eficacia del vapor a más de 75 grados para eliminar determinados virus y bacterias, el problema es que cuando utilizamos vapor también estamos aerosolizando, de modo que las posibles partículas que haya del virus en la prenda de ropa pasan al ambiente, pudiéndose inhalar o depositar en cualquier otra superficie que ya hayamos desinfectado", argumenta la directora general de Anecpla, Milagros Fernández de Lezeta.

Otro de los controvertidos instrumentos de pretendida desinfección contra el coronavirus son los populares túneles para personas. El propio Ministerio de Sanidad lanzó una alerta ante los posibles peligros que pueden ocasionar los arcos desinfectantes y recordó que, a día de hoy, no existen virucidas autorizados para su uso por nebulización sobre personas. "Un uso inadecuado de biocidas introduce un doble riesgo: posibles daños para la salud humana y dar una falsa sensación de seguridad", esclarece el departamento que dirige Salvador Illa en una nota.

Hay más artilugios que se ofertan y que no se incluyen en el registro de Sanidad como las lámparas con radiación ultravioleta. "No están determinados ni el tiempo de exposición, ni la longitud de onda que se deben aplicar en desinfecciones ambientales contra coronavirus, ni tampoco lo están los riesgos que tendría su uso en condiciones de eficacia", avisan los expertos, que sentencian: "Antes de que estallara esta pandemia ya existían profesionales cualificados que realizaban desinfecciones. Confiemos en ellos para llevar a cabo trabajos que cuenten con todas las garantías".

¿Y para la higiene de manos?

"Esta epidemia nos ha afectado mucho a todos y es posible que acabe dejando algunos comportamientos que perduren", aseguraba en una de sus comparecencias diarias el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. Si con virus anteriores la humanidad aprendió a no compartir cubiertos o a taparse la boca al toser, esta vez han venido para quedarse hábitos como una higiene más meticulosa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) insta a lavarse las manos de forma recurrente con un gel desinfectante a base de alcohol, o bien con agua y jabón. Al igual que ocurre con los desinfectantes ambientales, no todas las soluciones han demostrado eficacia a la hora de eliminar microorganismos, sino que existe un listado de biocidas autorizados por Sanidad, que se complementa con la relación de antisépticos válidos actualizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) el pasado 6 de mayo.

En cualquier caso, Sanidad asegura que no hace falta utilizar productos desinfectantes, pues el jabón corriente de manos —sea sólido o líquido— es suficiente. Lo más importante es la duración de la fricción, que debe ser, como mínimo, de entre 40 y 60 segundos. Asimismo, la máxima autoridad sanitaria informa de que el gel hidroalcohólico no será efectivo si las manos están sucias, por lo que aconseja el lavado previo con agua y jabón.

Para desinfectar las mascarillas reutilizables, Sanidad recomienda cualquier virucida de uso ambiental autorizado para el público general: detergente, jabón o lejía, sin ir más lejos. El proceso variará en función de cuál se utilice. Si se opta por los dos primeros, bastará con lavar el artículo a una temperatura de entre 60 y 90 grados, mientras que la otra posibilidad es sumergir la mascarilla en una dilución de lejía con agua tibia durante 30 minutos. En este último caso, será necesario lavarla después con agua y jabón, aclararla para eliminar cualquier resto de productos químicos y dejarla secar.

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