PISOS DEL ARZOBISPADO EN UN EDIFICIO

Un piso-residencia contagiado en un edificio con 100 vecinos y desechos en el ascensor

Un brote de coronavirus en una residencia de Valencia en pisos de una fundación religiosa genera un fuerte conflicto vecinal por la ausencia de explicaciones y desconocimiento sobre la situación real

Foto: Trabajadoras de la residencia de Valencia, operando residuos sin precintar.
Trabajadoras de la residencia de Valencia, operando residuos sin precintar.

La residencias de ancianos se han convertido en ratoneras para personas de la tercera edad como consecuencia del coronavirus. La enfermedad se está cebando con este grupo de población, cuya respuesta inmunitaria es mucho más débil ante la infección viral. Sin embargo, pese a que ya se cuentan por centenares los ancianos que han perdido la vida por toda España, los protocolos siguen sin recomendar el desalojo, evacuación o dispersión de los residentes en caso de aparición de un brote. En la Comunidad de Madrid se han producido casi 900 muertes. En la Comunidad Valenciana hay 49 centros con positivos, más de 400 usuarios en cuarentena y 44 muertos. El mayor foco en esta autonomía está en Alcoi, donde 26 personas no han podido con el Covid-19.

La gestión sanitaria y asistencial en estos centros es extremadamente complicada. La experiencia está demostrando que los contagios se aceleran y que la mortandad es extremadamente alta. El 91% de los fallecimientos es en personas de más de 75 años, según los datos de la Conselleria de Sanidad.

Los vecinos llevan meses denunciando una gestión deficiente de residuos en una residencia de Valencia en pisos de una fundación religiosa

La confirmación de un contagio implica que el centro geriátrico pasa del área social de la Generalitat a estar vigilado por la Conselleria de Sanidad por razones clínicas. La falta de información y la inquietud de los familiares es el patrón habitual. Pero ¿qué pasa cuando además la residencia se ubica en un piso de un edificio compartido con una comunidad de vecinos, con espacios compartidos y zonas comunes? Pues que todo se complica mucho más.

Un militar de la UME, desinfectando una residencia en Barcelona.
Un militar de la UME, desinfectando una residencia en Barcelona.

Es lo que ha ocurrido en la residencia L'Acollida, un centro privado de Valencia con plazas concertadas con la Conselleria de Igualdad, gestionado por la Fundación Summa Humanitate y cuyos pisos son propiedad de la Fundación Tercera Edad, vinculada a parroquias de la Archidiócesis de Valencia. El coronavirus ha entrado en un centro que ocupa dos primeras plantas conectadas entre sí de dos portales contiguos de un edificio de seis plantas en el barrio de Algirós. En total, los dos portales suman cerca de cuarenta viviendas y otras tantas familias, una comunidad de vecinos de alrededor de cien personas, alguna de ellas población de riesgo por casos de cáncer, que ha entrado en pánico por la ausencia de información y datos sobre la situación interna.

Todo se complica cuando la residencia en la que hay un brote de virus se ubica en una comunidad de vecinos con ascensor y zonas compartidas

La residencia tiene capacidad para 27 internos, con nueve habitaciones individuales y otras nueve dobles. Tras una limpieza de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias el pasado domingo por la mañana, el lunes la directora del centro comunicó al administrador de la finca de la existencia de un contagio "importado" en una residente extremadamente dependiente. Según los protocolos sanitarios, esto obliga a la residencia a ubicar a la enferma en una habitación individual, aislada y con ventana ventilada. "No sabemos si se está haciendo", dicen los vecinos, que desconocen si la enferma ha sido hospitalizada y sacada del centro para frenar la propagación. Se mueven por rumores, como el de un posible segundo contagio. La directora de la residencia, que está de baja médica, no ha contestado a los correos de este periódico. Tampoco la Fundación Summa Humanitate ha querido ofrecer información.

"Salud Pública ha actuado como en cualquier otra residencia procurando que tengan asistencia sanitaria y controlando para evitar la propagación del virus. Es decir, se está asistiendo a los enfermos", es la respuesta de la Conselleria de Sanidad. "Por parte de la dirección del centro se ha solicitado personal de apoyo a Sanidad tanto como enfermeras como de otros perfiles. Hemos recibido varios materiales por parte de nuestra fundación y de Sanidad para poder trabajar con las medidas recomendadas", escribió la directora al administrador de la finca.

En un territorio donde han proliferado centros geriátricos modernos, en inmuebles independientes y con salas diáfanas y habitaciones dotadas gracias al modelo de colaboración público-privado con la Generalitat y la concertación de plazas, tener a 27 ancianos dependientes en pisos cerrados parece extemporáneo. Residencia y comunidad de vecinos acumulan meses de encontronazos y el contagio ha sido la gota que ha colmado el vaso. "La relación es tortuosa. Una comunidad de propietarios no puede ser un lugar para una residencia. Se supone que hay que bajar en el ascensor residuos y desechos en cubos precintados, pero más de una vez les hemos pillado con las bolsas abiertas", dice el administrador. Entradas y salidas de personal, 'caterings', residuos, robos en pisos tras quedarse la puerta del portal abierta… Los vecinos quieren que el Arzobispado traslade el centro a algún establecimiento con entrada propia y no compartida.

Sin ir más lejos, este martes, una vecina fotografió a dos trabajadoras arrastrando bolsas por el suelo camino de contenedor. "Una bolsa de basura arrastrada, un contenedor desbordado sin cierre estanco y un ascensor si desinfectar luego. Entiendo que por parte de la Fundación no hay voluntad de corregir estas acciones que llevamos años solicitando que cesen. Ayer mismo te recordé este extremo y seguro que tú has dado instrucciones pero siguen obviándolas posiblemente aprovechando tu ausencia. Las imágenes hablan por sí solas. En plena pandemia y arrastrándose una bolsa de residuos con un positivo de COVID-19 en la residencia. Los vecinos están temblando ante la falta de higiene de la salida de residuos", señala una de las duras comunicaciones remitidas por el administrador a la directora del centro. De forma casi premonitoria un queja similar se trasladó el pasado 12 de marzo a la Conselleria de Sanidad advirtiendo de las condiciones en las que se trabajaba en la residencia y el impacto que podía tener en la comunidad un contagio de Covid-19.

"Estamos ya pensando en ir al juzgado o llamar a la Policía", concluye un vecino.

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