NOMBRADO CÓNSUL GENERAL TRAS DIMITIR

La comunidad búlgara se levanta contra su cónsul en Valencia: "Tiene un pasado turbio"

Centenares de búlgaros en España se rebelan contra el nombramiento como cónsul general de Plamen Georigiev, investigado en su país por el llamado 'Apartmentgate'

Foto: Plamen Georgiev Dimitrov
Plamen Georgiev Dimitrov

Cientos de búlgaros residentes en España se han revuelto contra el nombramiento de Plamen Georgiev Dimitrov como nuevo cónsul general de Bulgaria en Valencia. Georgiev tiene previsto asumir su nuevo cargo la semana que viene en sustitución de Tsvetelin Tsolov, que ha sido desplazado a Barcelona tras dos años en el puesto. El nombramiento depende del Gobierno que dirige el primer ministro Boyko Borisov y ha generado una fuerte polémica en aquel país, porque llega después de que el nuevo cónsul renunciase forzosamente a su puesto de jefe de la Comisión para Combatir la Corrupción y la Confiscación de la Propiedad Adquirida Ilegalmente. Se trata del organismo encargado de velar por el comportamiento ético de los gobernantes búlgaros y vigilar la evolución y legalidad de su patrimonio.

La labor de Georgiev quedó en entredicho al destaparse que no declaró la construcción de elementos constructivos irregulares en un ático adquirido a la promotora Arteks en un edificio del barrio diplomático de Sofía. El caso forma parte de un escándalo inmobiliario conocido como 'Apartmentgate', revelado a principios de este año tras una investigación periodística de la emisora europea Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL), junto con Anti-Corruption Fund, una ONG de anticorrupción, el medio digital Bivol o la cadena de televisión bTV. Este funcionario habría adquirido un apartamento de más de 400 metros cuadrados a un precio de apenas 265.000 euros, aunque oficialmente declaró solo 204 metros de vivienda a 146.000 euros.

Plamen Georgiev dimitió tras verse envuelto en el 'Apartmentgate', pero el Gobierno de Borisov lo ha enviado a Valencia con todos los gastos pagados

Georgiev no fue el único alto responsable público que terminó contando con una propiedad en ese edificio. La que era ministra de Justicia, Tsetska Tsacheva, dimitió el pasado 23 de marzo, señalada por comprar un apartamento a un precio cuatro veces inferior al del mercado. Cinco días más tarde también dejó su puesto Tsvetan Tsvetanov, el líder del grupo parlamentario del gobernante partido GERB, considerado la 'mano derecha' del primer ministro. El edificio de oficinas y viviendas de lujo pudo construirse en 2017 gracias a un cambio en los reglamentos de edificación.

La Fiscalía búlgara abrió una investigación sobre estas compras, sin que se haya confirmado hasta ahora la existencia de sobornos o cohechos. Pero el hecho de que Plamen Georgiev fuera precisamente el máximo responsable del órgano que debe vigilar y comprobar la legalidad de las propiedades de los cargos públicos lo ha puesto en el foco de los medios de comunicación del país del sureste europeo, considerado uno de los Estados con mayor índice de percepción de la corrupción de la Unión Europea. Tras unas semanas desaparecido de la escena pública, Georgiev renunció a su cargo el 31 de julio defendiendo su inocencia y anunció su regreso a la fiscalía, de donde provenía. El parlamento aceptó su dimisión.

Sin embargo, sorpresivamente, pocos días después de comunicar su deseo de reincorporarse al cuerpo Judicial, el Gobierno búlgaro oficializó el nombramiento del funcionario como cónsul general del país en Valencia. Esta designación ha alimentado la polémica en los medios búlgaros, que no entienden por qué Borisov protege al exjefe anticorrupción, y han puesto en duda que cuente con la preparación adecuada para incorporarse al cuerpo diplomático. Georgiev ha alegado que conoce el idioma español, aunque los certificados a los que ha tenido acceso El Confidencial solo acreditan un nivel B1, muy lejos de la competencia profesional o bilingüe (C1 y C2).

Según fuentes conocedoras del trato que Bulgaria concede a sus cónsules generales en España, Georgiev disfrutará de un salario de unos 3.300 euros al mes. Anteriores cónsules han recibido, además, una asignación de 500 euros mensuales para sus esposas, 200 euros por cada hijo y el alquiler pagado de una vivienda situada en la esquina de la Avenida de Francia con la calle Pintor Maella, una de las zonas 'prime' de la ciudad. El Gobierno búlgaro corre con los gastos de la vivienda y, también, con los de los colegios privados de los hijos. Igualmente, sufraga los viajes a Bulgaria del cónsul y su familia.

El consulado general de Bulgaria en Valencia cubre la Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla-La Mancha y las Islas Baleares. La subsede diplomática se dedica principalmente a agilizar todo tipo trámites burocráticos a ciudadanos búlgaros residentes o con estancia temporal en España. Les evita tener que acudir a la embajada en Madrid para renovar documentos de identidad o pasaportes, sirve de colegio electoral y proporciona asesoramiento. Además del cónsul general y el vicecónsul, trabajan en la oficina del consulado [ubicada en la calle Antoni Suárez] unas seis personas.

Georgiev ha alegado que conoce el idioma español, aunque los certificados a los que ha tenido acceso El Confidencial solo acreditan un nivel B1

La próxima llegada de Plamen Georgiev, prevista para la semana que viene, ha suscitado la queja de cientos de búlgaros, que se han movilizado a través de la plataforma digital Peticiq para exigir explicaciones al primer ministro Borisov y a la ministra de Exteriores, Ekaterina Zaharieva. Se han adherido al escrito más de 3.500 firmas, en su mayor parte personas búlgaras afincadas en distintas ciudades españolas como Valencia, Torrevieja, Madrid o Benidorm. El escrito ha sido apoyado igualmente por residentes en la propia Bulgaria.

La campaña contra el nombramiento de Georgiev ha llegado incluso a la Casa Real española en forma de una queja de "la comunidad búlgara" dirigida a Jaime Alfonsín Alfonso, jefe de la Zarzuela. De igual modo, el malestar se ha trasladado a la Generalitat valenciana que preside Ximo Puig. En las cartas remitidas, se califica al nuevo cónsul como una persona "con un pasado turbio" y se afirma que el nombramiento del nuevo representante del cuerpo diplomático "ha provocado la indignación no solo entre los búlgaros residentes en España, sino también en toda la población de Bulgaria y en el extranjero". El Ministerio de Exteriores ya ha explicado a los medios búlgaros que la confirmación del nombramiento del cónsul es una competencia del Gobierno de aquel país.

El Confidencial se ha puesto en contacto con la embajada de Bulgaria para conocer si la designación de Goergiev Dimitrov cumple con todos los requisitos que marca la legislación búlgara para la selección de su personal diplomático. Sin embargo, no ha habido respuesta desde la legación a los correos de este periódico. Tampoco el actual cónsul en funciones, Tsolov, ha querido hacer ningún comentario alegando que, actualmente, no desempeña ningún cargo oficial al estar en fase de tramitación administrativa su salida de Valencia y su futuro nombramiento como cónsul general en Barcelona.

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