EL APOYO AL ‘PRESIDENT’ PROVOCA TENSIONES INTERNAS

Guerra en la CUP: un sector quiere cambiar a Mas por una presidenta

Un amplio sector vería con buenos ojos proponer para la presidencia a una persona ajena a los partidos políticos y, a ser posible, mujer. Se ha hablado de Carme Forcadell y la monja Forcades

Foto: El cabeza de lista de la CUP Antonio Baños junto a la número dos, Anna Gabriel. (EFE)
El cabeza de lista de la CUP Antonio Baños junto a la número dos, Anna Gabriel. (EFE)

Justamente cuando la candidatura de Junts Pel Sí celebra su primera reunión, la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP) comienza a tener tensiones internas por su posicionamiento contrario a la investidura de Artur Mas como presidente de la Generalitat. Junts Pel Sí está formado por Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Esquerra Republicana (ERC), la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, y ayer se estrenó como grupo parlamentario en la cámara catalana. Pero mientras algunos dirigentes de la CUP admiten diversas estrategias, en algunos círculos de poder de la organización comienza a tomar forma una ‘tercera vía’ que haga viable el proceso independentista: la propuesta de que una mujer de consenso presida la Generalitat.

El dilema de la CUP es si puede hacer “descarrilar” el proceso independentista por su oposición a la investidura. El hasta ahora diputado Quim Arrufat dejó caer en Catalunya Ràdio, la emisora pública catalana, que si Junts Pel Sí se cierra en banda e insiste en proponer a Artur Mas como candidato, la CUP no tendría más remedio que apoyarlo “antes que hacer descarrilar el proceso”. Posteriormente, emitió un tuit en el que matizaba que “lo he planteado como supuesto de fin de proceso, no como una opción planteable”.

Guerra en la CUP: un sector quiere cambiar a Mas por una presidenta

Paralelamente, la número dos de la candidatura de la CUP en el 27-S, Anna Gabriel, se descolgaba con otra propuesta: una “presidencia coral con tres o cuatro perfiles con un peso equivalente”, con lo que se diluiría la figura de Artur Mas. “No pedimos la muerte política de Mas”, dijo Gabriel, que pidió a Convergència hablar del papel que el ‘president’ pueda tener en el futuro.

Según fuentes de esta organización consultada por El Confidencial, hay un amplio sector de la misma que vería con buenos ojos proponer para la presidencia a una persona ajena a los partidos políticos y, a ser posible, mujer. En algunas reuniones de la dirección, se habló incluso de nombres y se dejaron caer los de la expresidenta de la ANC, Carme Forcadell, y el de la monja Teresa Forcades, que salió del convento en el mes de julio para presentarse a las elecciones pero que finalmente no integró ninguna lista porque su pequeño partido, Procés Constituent, decidió no presentarse ni en solitario ni en coalición.

Teresa Forcades. (EFE)
Teresa Forcades. (EFE)

Aunque la Forcadell cosecha críticas por su seguidismo de las consignas de CDC y ERC cuando estaba en la ANC, consideran que con el apoyo de la CUP las presiones de esos dos partidos quedarían minimizadas y podría dar mucho juego. Además, Forcadell es considerada una ‘dura’ por sus posicionamientos radicales, lo que le da puntos ante los sectores extremistas. Pero, según las fuentes consultadas, ambas mujeres darían el perfil de no vinculadas a los grandes partidos, CDC y ERC, por lo que, en principio, no tendrían sombras de sospechas sobre su imagen.

Otra vía: un equilibrio de cargos

Esa posibilidad, en cambio, choca con las aspiraciones tanto de CDC como de ERC, que solo plantearán un Gobierno que presida Artur Mas. “En esa ‘presidencia coral’ que planteaba Anna Gabriel, en cambio, se podría contentar a todas las partes”, explican las fuentes de la CUP consultadas. La propuesta de la diputada de la CUP, por supuesto, no implicaría que hubiese una presidencia colegiada o rotatoria. “Se trataría de repartir los principales cargos para que hubiese un equilibrio”, matizan las fuentes.

En realidad, en la CUP son conscientes de que si la presidencia no recae sobre Artur Mas, “alguna salida habrá que darle”. A modo de ejemplo, se ha llegado a comentar que podría ocupar la presidencia del Parlamento o de algún organismo oficial. Pero, en realidad, desde la dirección de la propia CUP se pone tierra de por medio ante ese asunto: si consideran que no está legitimado para ocupar la presidencia del Gobierno por su trayectoria de recortes y las sombras de corrupción sobre su partido, tampoco lo estaría para ocupar otro cargo público.

Junts Pel Sí posa en la Generalitat y la CUP propone un Govern con una presidencia coral

En el supuesto de que pudiese haber un acuerdo para que Mas formase gobierno, la CUP se reservaría la posibilidad de poner un nombre en la mesa para ocupar la vicepresidencia de ese Gobierno o, en su defecto, para nombrar al ‘conseller’ o ‘consellera en cap’ (consejero o consejera jefe). Así, la presidencia del Parlamento se reservaría para el republicano Oriol Junqueras y se discutiría si Raül Romeva encabeza de nuevo la candidatura de las elecciones legislativas del próximo mes de diciembre.

Mientras todos toman posiciones, la presión de Junts Pel Sí sobre la CUP va en aumento. “Han de saber que si rechazan a Artur Mas, estarán rechazando a toda Convergència”, advierte a este diario un miembro de la cúpula convergente, que también subraya que “Junts Pel Sí ha obtenido más de 1.600.000 votos y con ese apoyo, algo podrá decir y proponer, ¿no?”. En realidad, algunos círculos de la organización radical son partidarios de no cerrar las puertas y de permitir que Artur Mas pueda ser investido, aunque solo sea para no debilitar al independentismo frente al Estado central.

En las redes sociales, donde la CUP es singularmente activa, la etiqueta #pressingCUP ha hecho ya carrera. Los augures de CDC y de ERC han comenzado a posicionarse y a pedir que los ‘cupaires’ (‘cuperos’) no entorpezcan el proceso liderado por Junts Pel Sí. El propio director de la Fundación CatDem (vinculada a CDC), Agustí Colomines, lanzó sus críticas: “La CUP va por el mundo sin comprometerse en nada. Da pena y vergüenza. Al final, hacen el juego al sistema con blablabla”. Eso del 'pressing cup' por parte del grupo se conoce como la Camamilla Party, en alusión al grupo de presión Tea Party estadounidense.

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