De 0,55 a 1,99 euros: quién se queda con el dinero que pagas por un kilo de tomates
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ASÍ SE REPARTEN LOS PRECIOS EN EL CAMPO

De 0,55 a 1,99 euros: quién se queda con el dinero que pagas por un kilo de tomates

El agricultor apenas se queda con cinco céntimos de cada kilo de tomates de ensalada que vende. Entonces, del huerto a la tienda, ¿quién se queda con el resto del dinero que pagamos?

Foto: De 0,55 a 1,99 euros: quién se queda con el dinero que pagas por un kilo de tomates
De 0,55 a 1,99 euros: quién se queda con el dinero que pagas por un kilo de tomates

Cientos de miles de toneladas de frutas y hortalizas se producen en la huerta de Europa, es decir en los invernaderos de Murcia y Almería, en un bucle que no se detiene en todo el año. Un entorno económico y social muy complejo y desigual que garantiza a los españoles, y también a buena parte de los europeos, disponer de alimentos frescos en la tienda o el supermercado de la esquina cada día y a todas horas.

El Gobierno y los sindicatos han puesto el foco en los últimos días en el funcionamiento de la cadena agroalimentaria, en concreto en el incremento del precio de los productos desde que son plantados en forma de semilla en el invernadero hasta que son metidos en bolsas de plástico por el consumidor. Los agricultores llevan muchos años protestando por el bajo precio al que les obligan a vender sus frutas y hortalizas, y acusan a las grandes cadenas de supermercados de aplastarles con condiciones abusivas. Los supermercados se defienden y aseguran que solo le sacan entre un 1% y un 3% de beneficio a esos productos frescos, y que poner en el lineal del supermercado de cualquier barrio del país hortalizas arrancadas de la rama menos de 24 horas antes tiene un coste elevado que nadie quiere ver.

Más allá de la guerra por los precios, que dura ya más de una década, la cadena de valor de las frutas y hortalizas es la siguiente. Tomamos como producto de referencia el tomate, la hortaliza más consumida en España.

Fase 1: producción a 0,55€

En esta fase, los agricultores repartidos en las más de 50.000 hectáreas de invernaderos distribuidos entre Murcia y Almería plantan la semilla de tomate (o de otro producto) de la variedad que han decidido trabajar y trabajan para que cada hectárea dé el resultado esperado. En esta fase tan temprana es donde se produce la división de la cadena en dos vías paralelas: unos optarán por sacar su tomate a "venta directa", es decir, pactar volúmenes y precios con una cadena de supermercados antes de la cosecha. Esta opción atrae a agricultores que planta grandes extensiones de variedades estándar.

Otros optarán por la "subasta": una vez cosechen sus tomates, acudirán a la subasta que cada día se realiza en su cooperativa. Allí podrán controlar un poco mejor el precio de venta, pero corren el riesgo de no saber cómo se venderá su producto, o si se venderá todo. Esta opción gusta más a agricultores con menos hectáreas cultivadas o que apuestan por variedades un poco menos masivas.

Según el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos (IPOD), en enero de 2020 el precio en origen del tomate de ensalada, el más popular, ha sido 0,55 céntimos. El precio en destino, 1,99 euros según ese índice. Aunque no es una ciencia exacta, pues entran infinidad de variables, desde el clima a la geopolítica, veamos cómo se llega de un punto al otro.

Índice de precios agrícolas de enero de 2020 elaborado por COAG
Índice de precios agrícolas de enero de 2020 elaborado por COAG

"Producir un kilo de tomate cuesta entre 40 y 50 céntimos. A 50 céntimos de venta estamos cambiando el dinero. O traes un colchón de otros años o tienes que cerrar. Un precio bueno para poder vivir serían 1,50 euros el kilo, y yo hay muchas semanas que estoy vendiendo a 30 céntimos", confesaba Daniel Sánchez, tercera generación de tomateros, en un reportaje previo en este diario.

Foto: Vida de un tomate: especulación, abusos y geopolítica en la bolsa que se lleva a casa

Si tomamos los 0,55 euros de enero de 2020, el beneficio por kilo son 5 céntimos para el agricultor. Si este pasa por subasta, la cooperativa le cobra un 9% el servicio de venta y gestión del producto, es decir 5 céntimos. Es lo que cobra la mayor cooperativa tomatera de España, la Cooperativa Agrícola San Isidro (CASI). Es decir, el beneficio para el agricultor queda en 0,50 euros. Si eso es lo que cuesta cultivar el tomate, los agricultores que han plantado tomate de ensalada este mes de enero han ganado céntimos. Una ruina. Los que han ido a venta directa con los supermercados también pagan la labor de selección y empaquetado que hace la cooperativa, con lo que se encuentran en una situación similar o peor, pues tal vez pactar precio con el supermercado por debajo de esos 0,50 euros.

"Mi hectárea tiene que darme 100.000 euros esta campaña. Si me da eso, pago bien a los trabajadores, al de las semillas, el agua, puedo cambiar los cobertores del invernadero… Y me quedan unos 25.000 o 30.000 de beneficio. Pero si en vez de eso facturo 80.000, me quedo en blanco. Y si bajo de 75.000 directamente no como. Si pasa eso hablas con el banco, renegocias el préstamo, y a por la siguiente campaña. Así es como subsistimos", relata Andrés Góngora, responsable de frutas y hortalizas de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

Una de las hileras de tomatera en un invernadero en el levante de Almería. (D.B.)
Una de las hileras de tomatera en un invernadero en el levante de Almería. (D.B.)


Fase dos: comercialización a 0,79€

Aquí el tomate ya va por las dos vías paralelas, pero en ambos casos la comercialización se hace en la cooperativa. El tomate que pasa por subasta se expone en los almacenes de CASI para que los 'brokers' se hagan una idea de la calidad y cantidad que se ofrece hoy y poder pujar en consecuencia. El tomate ya pactado con el supermercado, es clasificado y empaquetado por decenas de operarios en las instalaciones de la cooperativa, que dejan listas las cajas con tomates del mismo calibre para que las recoja el camión de transporte de cada cadena de supermercados. Los 0,55 euros de precio medio en origen empiezan pues a incrementarse.

Todo el tomate de subasta es adquirido por los distintos 'mercas', como Mercamadrid, Mercabarna y otros 21 centros agrupados en Mercasa. En concreto, son adquiridos por los mayoristas que trabajan en cada 'merca', que son quienes pagan a los 'brokers' o corredores de subasta. Un 'broker' cobra 2 céntimos por kilo. Y luego hay que añadir 12 céntimos más por gastos de manipulación y transporte. Es decir, 14 céntimos de incremento. Cuando el tomate de ensalada llega a Mercamadrid, Mercabarna o Mercasevilla, cuesta un mínimo de 0,69 el kilo. En algunos casos puede ser incluso más si el tomate ha sido empaquetado en condiciones especiales, como 'flow packs', los populares barquillos de plástico, que pueden subirle hasta 8 céntimos el precio a cada kilo, dejándolo entre 0,77 y 0,79 euros el kilo como precio básico.

Compradores charlan después de la subasta, mientras se reparten las cajas. (D.B.)
Compradores charlan después de la subasta, mientras se reparten las cajas. (D.B.)


Fase tres: distribución a precio variable

Llegamos ya a la última fase. Los tomates ya pactados con las cadenas de supermercados han sido cargados al camión y llevados a la plataforma logística para su posterior distribución a los distintos locales de venta de la cadena. Esta plataforma puede estar en Madrid, en Berlín o en Ámsterdam. Fuentes del sector aseguran que el beneficio neto que le sacan a la venta de frutas y hortalizas en el súper es de entre un 1% y un 3%.

Eso no quiere decir que le añadan un 3% al precio de 0,55 euros el kilo, sino que después de calcular todos los gastos ("que son más de los que la gente imagina", subrayan) le añaden ese 1-3%. Eso se traduce en precios que pueden fácilmente superar el euro o alcanzar ese 1,99 euros por kilo que señala el índice IPOD para enero de 2020. Los agricultores y los sindicatos ponen en duda que las grandes cadenas (Lidl, Aldi, Carrefour, Alcampo, entre otros) solo obtengan ese beneficio. Los supermercados aseguran que esa es la simple realidad, si bien ninguna cadena ofrece datos y rechaza aclarar públicamente de qué modo incrementan los precios.

En Mercamadrid se venden hasta 16 variedades de tomate. (D.B.)
En Mercamadrid se venden hasta 16 variedades de tomate. (D.B.)

Por el lado de la subasta, los tomates ya se encuentran en los Mercas. Cada puesto mayorista le añade el margen que considere según sus gastos de personal o alquiler del espacio. Sergio Bouhaben, mayorista de frutas y hortalizas en Mercamadrid, le añade "entre un 10% y un 12%" para poder obtener un beneficio aceptable. Es decir, el frutero minorista comprará ese kilo de tomate de ensalada a entre 0,76 y 0,88 euros de media, en ocasiones más según esté la oferta y los márgenes de cada mayoristas.

¿Y cuánto incremento le añade el frutero? Cada uno tiene su sistema. "Tratamos de añadirle entre un 20% y un 30%", afirma José Luis Díaz, frutero de Madrid. Otros añaden un tipo fijo, por ejemplo 30 o 40 céntimos por defecto. De nuevo, eso no es beneficio neto sino margen, pues hay que descontar los costes. Según la temporada, el tomate se habrá pagado más caro en la subasta y repercutirá en toda la cadena hasta llegar al frutero. Y ese frutero puede jugar a su antojo con el porcentaje final que repercute al consumidor. En enero, el índice de precios asegura que la media ha sido de 1,99 euros el kilo de tomate de ensalada tomando en cuenta ambas vías de comercialización. Algunos incrementos de la cadena están bastante claros, pero otros son totalmente opacos.

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