un año de su ingreso en prisión

Las cartas de los 'Jordis': el fin no debe ser la libertad sino "afrontar el embate del Estado"

Cuixart denuncia la "desunión" de los partidos independentistas y que "la abogacía del Estado del Gobierno del PSOE actúa con plena sintonía con VOX". Sànchez, tajante, no

Foto: Jordi Sànchez y Jordi Cuixart a las puertas de la Audiencia Nacional 10 días antes de ser encarcelados. (EFE)
Jordi Sànchez y Jordi Cuixart a las puertas de la Audiencia Nacional 10 días antes de ser encarcelados. (EFE)

Con motivo del primer aniversario de su ingreso en prisión, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart han enviado dos cartas a RAC1 en las que desvelan su objetivo a corto y medio plazo y relatan cómo han sido estos 365 días privados de libertad y desvelan su objetivo a corto y medio plazo.

En su misiva, el expresidente de Òmnium Cultural, que se explaya mucho más que Sànchez, advierte que "el objetivo no puede ser salir de la prisión, sino afrontar el siguiente embate que nos plantea el Estado de la única manera que sabemos hacer en este país: unidos desde la diversidad, la transversalidad y la radicalidad democrática". Sin embargo ese deseo de unión parece que es solo eso, un anhelo, ya que reconoce que existe una "desunión" de los partidos independentistas, hasta el punto de que "nos evoca a situaciones del todo lamentables" que nada tienen que ver con las de hace un año. "Parece un espejismo la claridad con la que se expresaban los líderes de los partidos políticos soberanistas hace poco más de un año, a las puertas del 1 de octubre", escribe Cuixart, que reconoce que esta situación le produce un "fuerte malestar".

Además de rechazar las voces que piden que 'los Jordis' sean puestos en libertad, Cuixart responde a aquellos que reclaman su indulto, como hizo en su momento el PSC. Considera que hablar de esta útlima cuestión es "no entender nada nada " y una pérdida de tiempo que le han hecho reafirmarse en sus "convicciones democráticas pacíficas y de desobeciencia civil (...) lejos de ninguna voluntad revancha que ahora ya no puedo abandonar".

Jordi Cuixart: "Si a mí me ha tocado aprender a ser un preso político, a él le corresponde aprender a ser hijo de un represaliado"

A la espera del juicio, sin fecha aún, Cuixart cree que sentarse en el banquillo "será un altavoz internacional para poner al Estado frente al espejo en Europa". Apunta además que será "una gran oportunidad" de confrontar los valores del soberanismo "con la crueldad de la realidad de un Estado que nos acusa acompañado de la extrema derecha de VOX en un tribunal que está vulnerando sistemáticamente nuestros derechos de defensa". En este punto, el exlíder de Òmnium recuerda que “todavía no tenemos acceso a toda la documentación de la causa tal como marca la ley” y ve "una ecuación simple" que "la Abogacía del Estado del Gobierno del PSOE de actuar en plena sintonía con VOX".

En el terreno personal, Cuixart recuerda que este lunes su hijo Amat ha cumplido un año y medio, tiempo en el que él y su pareja han "velado para que no vea en nosotros ni una brizna de odio o rencor hacia nadie". "Si a mí me ha tocado aprender a ser un preso político, a él le corresponde aprender a ser hijo de un represaliado", escribe dando las gracias a su familia por hacerle "más llevadero este cautiverio".

Sànchez: "No dejaría de hacer nada de lo que hice ni el 20 de septiembre ni el 1 de octubre del año pasado" porque "lo hice desde la plena conciencia"

Por su parte, el diputado de JxCAT, Jordi Sànchez, mantiene que no cambiaría nada de lo que ha hecho y centra sus críticas en el poder judicial. "El hecho de estar en prisión un año después de haber entrado habla más de los jueces, de cómo son y qué piensan de que de nosotros mismos", apunta para dejar claro que estos 365 días en prisión no le definen a él como persona sino al Tribunal Supremo y al juez Pablo Llarena, a los que culpa de "falta de parcialidad", de "apriorismos" y "politización".

En ningún momento a lo largo de su carta Sànchez muestra arrepentimiento por los hechos. "No dejaría de hacer nada de lo que hice ni el 20 de septiembre ni el 1 de octubre del año pasado" porque "lo hice desde la plena conciencia de que ejercía el derecho a la libertad de expresión y manifestación". Sin renunciar al derecho de autodeterminación, el expresidente de la ANC ve como un "castigo" su falta de libertad pero avisa: "Quiero salir de la cárcel pero no a cualquier precio".

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