se basan en las predicciones de niño becerra

El secesionismo espera otra crisis económica en España para consumar la ruptura

Un alto cargo del Govern reconoce a El Confidencial que en 2019 puede haber "una nueva fase de recesión". Y da pábulo a las teorías apocalípticas sobre el fin del crédito europeo a España

Foto: Esteladas reflejadas en un charco de agua en 2017. (Reuters)
Esteladas reflejadas en un charco de agua en 2017. (Reuters)

Se llama Santiago Niño Becerra. Es catedrático de Estructura Económica en Institut Químic de Sarrià (IQS), de la Universidad Ramon Llull, desde donde se ha convertido en uno de los gurús de las nuevas teorías económicas. Y con él empezó todo. O sea, la teoría del fin de España que han asumido los independentistas como si fuese dogma de fe. Niño Becerra vaticinó a principios de este año que antes del 31 de diciembre, Cataluña sería independiente o, como mínimo, ya no sería una comunidad más de España. Claro que el catedrático sostiene que "el concepto de independencia es muy elástico: puede ser desde un Estado propio hasta alguna cosa parecida al plan Ibarretxe. Por tanto, continúo manteniendo que sí", matizó hace tres semanas escasas en una entrevista.

Pero ya puede matizar o decir misa. Una legión de independentistas 'hiperventilados' se lo han tomado al pie de la letra y creen que antes de fin de año habrá un 'milagro económico' que provoque la ruptura de Cataluña con el resto de España. Niño Becerra alertaba el pasado 22 de septiembre de una situación grave: la deuda pública lastra la economía española, ya que consume 30.000 millones de euros anuales en intereses. Ante ello, hay que subir impuestos reduciendo gasto. El propio Banco de España avisaba de que la deuda "es el factor clave para explicar una recuperación más lenta". Y decía el catedrático: "Cuando el Banco de España plantea esto y dice que el empleo se ha recuperado gracias a la moderación salarial y a los servicios (los que España produce) pienso que algo muy gordo y muy malo está a punto de llegar".

Y al mismo tiempo, dejaba caer en Catalunya Ràdio: "Bruselas le dirá pronto a España que el Estado de las autonomías se ha acabado". Su teoría es que el Estado español está sostenido exclusivamente por Cataluña, País Vasco, Madrid y Baleares, lo que hace inviable el modelo, ya que no podrá comprometerse al déficit cero en el 2020, tal y como prevé la UE.

Su teoría es que el Estado español está sostenido exclusivamente por Cataluña, País Vasco, Madrid y Baleares, lo que hace inviable el modelo

Una fuente cercana a la cúpula del Govern explica a El Confidencial que "el tiempo juega a nuestro favor por la situación más que crítica que está atravesando la economía española". Recuerda esta fuente que "no podremos pagar la deuda. Italia no la pudo pagar y ahora tampoco lo podrá hacer. Pero una parte de ella la abonaron los bancos privados. Niño Becerra no dice ninguna tontería. La caída de Europa es lo que buscan las grandes potencias globales, como Estados Unidos, Rusia o China, y esa es, precisamente, una oportunidad clara para que Cataluña se libere de España". Hay 'estudiosos' más osados que afirman incluso que Rusia podría echar una mano económica a Cataluña para consumar la escisión.

"Más fuerza que nunca para negociar"

Esta teoría ha llevado al desarrollo de estrategias soberanistas cuya conclusión es una pronta separación de España debido a que el Banco Central Europeo dejará de comprar deuda española el próximo mes de diciembre. Tras esta 'certeza', se produce el colapso de la economía española y Cataluña tendrá entonces la posibilidad de consumar la ruptura.

Joan Canadell, fundador del Cercle Català de Negocis, la patronal independentista creada durante el 'procés', señalaba en uno de sus escritos que "desde Europa solo hay una preocupación: la deuda del Reino de España. La negociación puede ser mantener una España republicana y federal con ayuda económica de Cataluña durante unos años o bien ruptura total y cada uno a lo suyo. Será muy duro para el que se quede en España". Canadell hace referencia a los pronósticos de Niño Becerra, pero no descarta un escenario, como proponen otros economistas, que sitúan la ruptura entre los años 2020 y 2021 "porque las negociaciones pueden ser largas y será preciso repartir activos y pasivos". En otro escrito asegura que "España padece las cuatro crisis (pensiones, deuda, corrupción y democracia), mientras que Cataluña vive un nuevo renacimiento económico (récord de exportaciones, industria, turismo e inversiones extranjeras en sectores tecnológicos)".

Algunas estrategias soberanistas concluyen una pronta separación de España debido a que el BCE dejará de comprar deuda española en diciembre

En los foros independentistas se ha distribuido un 'manual' sobre el tema, que hace hincapié en esa posibilidad, firmado por el propio Canadell. Ante la situación, se intentaría forzar protestas en las calles y un "paro de país" (de hecho, ya se han comenzado a acumular propuestas de cómo llevar a cabo las protestas para que puedan hacer el mayor daño posible a la economía española). Con la calle agitada, según el escrito distribuido entre independentistas, "la falta de confianza de los mercados en el Reino de España sería automática y, en consecuencia, la prima de riesgo iría al alza, sin freno. Este escenario sería muy difícil de controlar por parte de la UE y [España] se convertiría en la mayor amenaza para la Unión. Hete aquí por qué los catalanes tenemos ahora más fuerza que nunca para negociar y la hemos de saber utilizar".

La euforia independentista arrastra a algunos intelectuales del 'procés', como al sociólogo Salvador Cardús, que siempre se había alineado con Convergència. Cardús estuvo repitiendo durante semanas que tenía información privilegiada sobre la separación de España, y que esta llegaría "entre este año y la mitad del próximo". O sea, entre ahora y junio del 2019. Estos datos fueron también confirmados por Ramón Cotarelo y por otros destacados soberanistas, pero sin aportar ni un ápice más de información.

Manifestaciones en el aniversario del 1-O. (EFE)
Manifestaciones en el aniversario del 1-O. (EFE)

¿Recesión en el 2019?

Un alto cargo del Govern reconoce a El Confidencial que en 2019 puede haber "una nueva fase de recesión". Y da pábulo a las teorías apocalípticas sobre el fin del crédito europeo a España. "En Europa ya se están tomando decisiones. La estadística muestra que el crecimiento español está por debajo de la media europea. Esto podría tener su sentido, ya que es coyuntural, no definitivo. Pero ven que no tiene sentido seguir comprando deuda española y que luego ese dinero se utiliza para lo que se utiliza: va a suavizar los ajustes o para pagar las pensiones, pero no para crear riqueza ni rebajar esa deuda".

Pero ¿si hay una recesión mundial, no quedaría Cataluña tanto o más afectada que España? Los independentistas sacan pecho ante esta cuestión. Basándose en datos del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat), afirman que "Cataluña mantiene un voluminoso superávit exterior de casi el 12% del PIB. Para poner esta cifra en contexto, Alemania tuvo en 2013 (último dato del Eurostat) un 6,1% del PIB y, dentro de Europa, solo superarían a Cataluña Irlanda y Luxemburgo". Además, añaden, "el superávit exterior español se reduciría en un poco más de un tercio en esta eventual ruptura, pero todavía seguiría en positivo en un 1,7% del PIB". Asimismo, señala que en caso de ruptura España podría entrar en recesión durante un año pero que después se recuperaría. Por el contrario, considera que la renta per cápita en Cataluña pasaría de los 28.000 euros actuales a 37.000, "es decir, a un nivel superior al francés y ligeramente inferior al alemán, entrando por tanto plenamente en el club de los países más ricos de Europa".

Reconocen que si quedan fuera de la UE y los tratados, "se abrirían incertezas para la economía catalana que repercutirían negativamente"

Aseguran los informes independentistas que "España presionaría para que Cataluña quedase fuera de la UE y si fuese así, esto permitiría tomar a España, el mayor socio comercial de Cataluña, represalias en forma de aranceles. Aun así, es preciso tener en cuenta que España forma parte de la OMC y que, por tanto, estos aranceles estarían muy limitados y tendrían un escaso impacto en el comercio entre los dos países. Más allá de esto, es dudoso que las probables campañas propagandísticas entre la población catalana y española en pro de vetar los productos del otro país tuviesen una importancia grande, especialmente a largo plazo".

Reconocen, no obstante, que si Cataluña queda fuera de la UE y de los tratados firmados por España (al no heredarlos automáticamente), "se abrirían graves incertezas para la economía catalana que, sin duda, repercutirían muy negativamente en la necesaria refinanciación de la deuda que seguramente se heredaría de España".

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