la organización cifra en 40.000 los asistentes

Guardiola califica a España de "estado autoritario" en su manifiesto soberanista

La plaza Puig y Cadafalch ha acogido la concentración organizada por la ANC, Òmnium y la AMI bajo una consigna: "Nosotros somos los demócratas y actuamos en legítima defensa"

Foto: Guardiola pronuncia su discurso ante las miles de personas concentradas en Montjuic. (EFE)
Guardiola pronuncia su discurso ante las miles de personas concentradas en Montjuic. (EFE)

El independentismo catalán celebró esta mañana el primer acto de la última etapa del ‘procés’. Una vez conocida fecha y pregunta del referéndum, el Gobierno catalán y los partidos que le apoyan (PDeCAT, ERC y la CUP) dejan en manos de la ‘sociedad civil’ las movilizaciones en la calle, mientras que de la burocracia se encargarán las instituciones, tanto el ‘Govern’ como el Parlament. Lo que necesitan ahora es el amor de la gente, la visualización de cientos de miles de ciudadanos manifestándose en las calles.

Y de la solemnidad del Palau de la Generalitat (donde se anunció fecha y pregunta), se pasó a la épica, en un acto de obligada asistencia para miles de alcaldes y concejales con discursos mezclados con actuaciones para hacerlo más llevadero. La asistencia varía según quién proporcione los números: 40.000 según los organizadores, 24.500 según Sociedad Civil Catalana (SCC), que aplica métodos científicos y estadísticos a sus cálculos.

A. Fernández. BarcelonaA. Fernández. Barcelona

El lema del acto de hoy dice mucho: ‘Referéndum es democracia’. Como si la democracia fuese solo el referéndum y el que diga lo contrario es antidemocrático. Pero también es democracia el respetar las leyes, por ejemplo. El independentismo apela, así, a una verdad relativa y lanza la acusación implícita de que el Gobierno español no es demócrata, como si no hubiese pasado por las urnas.

Guardiola califica a España de "estado autoritario" en su manifiesto soberanista

Ahora, los amos del ‘procés’ confían en la ‘sociedad civil’ para agitar al calle. Saben que sin ‘agit-prop’ no habrá referéndum. Y la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la Asamblea de Municipios Independentistas (AMI) serán los encargados de hacer que la fiesta no decaiga, aunque la movilización sea cada vez más escasa. De lo que se trata es de llegar al mes de septiembre con el ambiente crispado y el electorado 100% movilizado.

El independentismo apela con el lema del acto a una verdad relativa y lanza la acusación implícita de que el Gobierno español no es demócrata

El entrenador del Manchester, Pep Guardiola, fue la estrella invitada. Sentado entre el ‘president’ Carles Puigdemont, y el ‘vicepresident’, Oriol Junqueras, leyó un corto discurso en catalán, castellano e inglés. Algunas fuentes sitúan el origen del texto en un encargo que Òmnium hizo a Toni Soler (comisario del Tricentenario por cuenta del Ayuntamiento convergente de Barcelona). Pero, en realidad, fue un discurso muy parecido al que pronunció el propio Junqueras en el Patio de los Naranjos de la Generalitat el pasado viernes, en el solemne acto en que se hizo pública la fecha y la pregunta. Incorporan ambos discursos el listado de agravios del Estado español para con Cataluña, incluso con frases calcadas.

Los tópicos de siempre

Adoleció, pues, ese discurso de los mismos tópicos y medias verdades. “Estamos aquí para decir que votaremos en un referéndum para decidir nuestro futuro. Intentamos acordar 18 veces y la respuesta ha sido no, ignorando y despreciando la mayoría absoluta que existe en el ‘Parlament’”, afirmó el técnico. Y repitió lo de Junqueras: “Los catalanes somos víctimas de un Estado que puso en marcha una persecución política impropia de una democracia, en el que un ministro del Interior conspira contra la sanidad catalana, que pone en marcha unidades de policía política que elaboran pruebas falsas contra nuestros gobernantes, que inhabilita al presidente de la Generalitat por poner las urnas…”. Y no sólo eso: “Todos conocemos los intentos de acabar con la escuela catalana, pilar de la cohesión social”.

Pep Guardiola. (Reuters)
Pep Guardiola. (Reuters)

Guardiola afirmó que “hoy, el Estadio [sic] español persigue incluso el debate político, una amenaza que se hace extensible al ‘Govern’, al Parlamento, a su presidencia y a su Mesa”. El entrenador aseguró también que “es inédito y democráticamente insostenible” el debate político y lanzó una llamada: “Pedimos a comunidad internacional que nos ayude. Apelamos a los demócratas del mundo para ayudarnos en la defensa del derecho a la libertad de expresión política y el derecho a voto, a enfrentarnos a los abusos de un Estado autoritario”. Y zanjó: “Ahora que quieren secuestrar la voz de la democracia, acudiremos a las urnas y apoyaremos a nuestros representantes”.

Resulta chocante oír esas palabras en un territorio que, desde 2010, ha ‘padecido’ seis elecciones, a una por año: tres autonómicas, dos generales y unas europeas. O sea, salimos a votación por año. Y aún así dicen que España no deja votar. La conclusión parece lógica: no, esto no va de democracia; esto va de ‘pebrots’ (‘pimientos’, aunque uno puede entender mejor algo relacionado con las gónadas), de chulerías. Ya lo decía la diputada ‘cupera’ Anna Gabriel en una entrevista al diario ‘Crónica’ en su reciente viaje a México esta semana: “Nosotros hemos asumido las consecuencias de la confrontación con el Estado español; hemos tenido a personas detenidas y encarceladas por la confrontación política”. Otro axioma: mezclar mentiras con medias verdades es el arma más efectiva que algunos tienen para llevar el agua a su molino.

La conclusión parece lógica: no, esto no va de democracia; esto va de ‘pebrots’, de chulerías

Tras el entrenador, tomaron la palabra Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y Neus Lloveras, líderes de la ANC, Òmnium y la AMI. La consigna independentista –coreada en varias ocasiones- es repetir hasta la saciedad que “esto no va de independencia; esto va de democracia”. Es el mensaje que el Gobierno catalán también está transmitiendo a los organismos internacionales para declararse víctima inocente de un Estado español dictatorial.

Lloveras aseguró en su alocución que “un 80% de los ciudadanos reclaman un referéndum para poder opinar sobre su futuro” y que tras ella había mas de 9.000 cargos electos municipales dispuestos a lo que sea. Además, advirtió que “hemos creado el registro de cargos electos, que ahora mismo está latente pero que puede constituirse en Asamblea de Cargos Electos en cualquier momento si fuese necesario”. Se trataría de un ‘Parlamento bis’ que sustituiría a la cámara catalana en el caso de que ésta sea inhabilitada. Así, aseguró que “desde la legitimidad de haber sido escogidos democráticamente, los cargos electos no fallaremos”.

"Esto no hay quien lo pare"

Cuixart, por su parte, aseguró que el referéndum “es un hecho irreversible. Esto ya no hay quien lo pare”. A medida que avanzaba su discurso, la intensidad del mismo aumentaba, hasta llegar a afirmar que “nosotros somos los demócratas y actuamos en legítima defensa”. El presidente de Òmnium criticó también que “sus leyes no nos permiten mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas catalanas. Que nos dejen luchar a los demócratas por un futuro más digno para Cataluña”. Y se mostró más épico que otra cosa: “Tenemos el derecho a ser tratados como personas libres. No somos ignorantes ni tampoco ciudadanos de segunda. Basta de mentiras: no saldremos de la UE, podremos pagar las pensiones, somos un país maduro capaz de asumir su propio futuro”.

EC/AgenciasEC/Agencias

Terminó dando un último aviso a Madrid: “Asumimos la máxima responsabilidad del momento histórico. En Cataluña, nunca más habrá elecciones autonómicas. Y lanzo otro mensaje al Estado español: no tenéis suficientes cárceles para poner a todo el pueblo de Cataluña. No tenemos miedo”.

Manifestantes durante el acto. (EFE)
Manifestantes durante el acto. (EFE)

En similares términos se expresó Jordi Sánchez, presidente de la ANC, que advirtió sibilinamente a Puigdemont: “Como esto va de democracia, tengamos claro que las urnas no se negocian. Sabemos que España querrá que negociéis la retirada de las urnas, pero sed fuertes, no negociéis, porque el 1 de octubre estaremos haciendo cola para poner las papeletas en las urnas”. Parafraseando a su compañero de discurso, afirmó que “quieren meternos miedo. Pero no hay suficientes cárceles para meternos a todos, ni suficientes jueces para juzgarnos a todos, ni suficiente orden público para impedir que las urnas se abran el 1 de octubre”. Y acabó subrayando que “tenemos en nuestras manos las claves de la libertad de nuestro país. ¡Por dignidad, votaremos!”.

En definitiva, el primer acto de la última etapa del ‘procés’ no fue más que un emoticono del propio proceso, una ‘fotofija’ propagandística de un referéndum que, por mucho que se insista, es un despropósito jurídico.

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