ante el referéndum del sábado sobre ciu

Los críticos se le sublevan a Duran: quieren expulsarlo ya de Unió y romper con España

La consulta del sábado a los militantes de Unió empieza a convertirse en una encerrona para su líder "de toda la vida", Duran Lleida. El ala más independentista quiere que se marche ya

Foto: El líder de Unió Democràtrica de Catalunya (UDC), Josep Antoni Duran Lleida. (EFE)
El líder de Unió Democràtrica de Catalunya (UDC), Josep Antoni Duran Lleida. (EFE)

“Desde hace años, demasiados años, el líder de Unió ha sido quien ha dado forma al partido y no al revés. En los últimos tiempos, la identificación del partido con su líder ha llegado a extremos que sobrepasan cualquier lógica democrática en un partido político del primer mundo”. Así de críticos se muestran los independentistas de Unió Democràtrica de Catalunya (UDC) con su líder, Josep Antoni Duran Lleida.

El motivo no es otro que el referéndum que la formación democristiana realizará este sábado, en el que se dirime si secundan la hoja de ruta independentista de Artur Mas y de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Lo que pretenden los críticos es apartar a Duran de la cúpula y, a ser posible, expulsarlo del partido o que funde otro. Esa es la consigna que comienza a correr entre los círculos más radicales de Unió.

Al líder de UDC se le alborota el gallinero y el sector crítico defiende postulados radicalmente contrarios a los suyos. Así, Antoni Perarnau, concejal de Terrassa y profesor de Filosofía, miembro del sector crítico, destaca en un artículo: “O soberanía plena o residualización”. Y, contraviniendo la máxima de Duran, afirma que “si el proceso de emancipación nacional de Cataluña tiene suficiente empuje, en algún momento ha de haber una ruptura de la legalidad española vigente”.

Tres miembros de Unió en el Gobierno de Mas

El referéndum de este fin de semana tiene un extraordinario valor estratégico, puesto que puede suponer la ruptura definitiva de CiU: los convergentes podrían irse por un lado y los democristianos por otro, tras más de tres décadas en coalición. Además, ello supondría una crisis sin precedentes en el Gobierno que encabeza Artur Mas, donde hay tres consejeros de Unió: la vicepresidenta y consejera de Gobernación, Joana Ortega; el consejero de Interior, Ramon Espadaler; y el consejero de Agricultura, Josep Maria Pelegrí.

Joana Ortega con Artur Mas. (EFE)
Joana Ortega con Artur Mas. (EFE)

La cuestión radica en si Artur Mas acometería una remodelación de su gabinete en caso de producirse la ruptura o si las funciones de estos dirigentes democristianos serían asumidas por otras consejerías, en una seudorremodelación similar a la que realizó Pasqual Maragall en el primer tripartito, cuando ERC abandonó el Gobierno y sus consejerías se adscribieron a las demás ya existentes.

Pero lo que solivianta a los críticos es que la pregunta planteada por al cúpula de Unió deja muy claro a la militancia que se pronuncie sobre todas las cuestiones que están sobre la mesa y lo que significa el proceso. La pregunta madre es directa: “¿Queréis que UDC continúe su compromiso con el proceso, desde el catalanismo integrado y de acuerdo con los siguientes criterios?”. A partir de ahí, enumera seis apartados: no limitar la aspiración de plena soberanía para Cataluña; que todas las decisiones se tomen por mayoría; que el proceso se gestione desde el diálogo con el Gobierno central; que no haya declaración unilateral de independencia ni proceso constituyente al margen de la ley; que se descarten escenarios fuera de la UE, y que se garantice la cohesión social. No hay que olvidar que, oficialmente, UDC se ha definido como no independentista, contraria a la declaración unilateral de independencia y partidaria de una “España confederal”.

“Obra maestra del cinismo”

Manifestantes a favor de la independencia. (AP)
Manifestantes a favor de la independencia. (AP)

Para los críticos, la pregunta es “una obra maestra del cinismo”. En un editorial de la web del sector independentista reunido en un grupo bajo la denominación El Matí, se afirma con rotundidad que “la opinión de Unió era la opinión de Duran, el doble juego de Unió era el doble juego de Duran, la ambigüedad de Unió era la ambigüedad de su líder, sin matices, sin discusiones, sin discrepancias”. Y critican especialmente la reacción del líder democristiano por “huir y enrocarse en una pretendida opinión y vía propia al respecto”.

Lo que ha hecho este referéndum ha sido clarificar posturas dentro de la formación de Duran. La última en tomar una posición de fuerza ha sido la presidenta del Parlamento catalán, Núria de Gispert, que siempre se había asociado al sector menos radical de UDC. Ayer, sin embargo, fue muy clara al decir que “votar no a la consulta es votar sí a la independencia. Los militantes de Unió que voten ‘no’ este domingo estarán dando apoyo al presidente Mas”. Lo dijo en Catalunya Ràdio, la emisora pública catalana. Horas antes, se había explayado tildando la pregunta de “desconcertante, confusa y engañosa”.

Pero hay un punto que es extraordinariamente importante: en los círculos independentistas piden a Duran que deje UDC. “La militancia de Unió votará adherirse a la hoja de ruta. Y a Duran no le quedará otra opción que abandonar –ya era hora– un partido en el que no habría de haber estado nunca o que debería haber abandonado hace tiempo, porque no cree ni practica ninguno de sus ideales”, aseguraba Francesc Abad, que también calificaba la pregunta de “formulación tramposa de su propia personalidad como partido”.

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