ANTE EL REFERÉNDUM INTERNO DEL 13 DE JUNIO

Los independentistas de Unió harán campaña contra Duran para apoyar a Mas

La cuestión que plantea la dirección democristiana es: “¿Queréis que UDC continúe su compromiso con el proceso, desde el catalanismo integrado y de acuerdo con los siguientes criterios?”

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas, acompañado por Josep Antoni Duran Lleida. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, acompañado por Josep Antoni Duran Lleida. (EFE)

La situación dentro de Unió Democràtica de Catalunya (UDC) es delicada: el próximo 13 de junio, este partido celebrará un referéndum interno para conocer si sus bases quieren secundar la estrategia netamente independentista de Artur Mas o, por el contrario, se posicionan en contra de la misma y de la declaración unilateral de independencia, tal y como quiere el núcleo duro de Convergència.

Ante ese referéndum, el sector crítico se reunió ayer para adoptar una postura común. Se trata de dar una bofetada al líder democristiano, Josep Antoni Duran Lleida, o no. La dirección de UDC hizo pública esta semana la pregunta que quiere plantear a sus militantes. Los críticos querían algo más drástico: “¿Quiere que Unió se comprometa por una Catalunya independiente en el marco de la UE?”. Claro que eso deja muchas incógnitas. Por eso, la dirección democristiana riza el rizo: “¿Queréis que UDC continúe su compromiso con el proceso, desde el catalanismo integrado y de acuerdo con los siguientes criterios?”, pregunta oficialmente. Y enumera seis apartados: no limitar la aspiración de plena soberanía para Cataluña; que todas las decisiones se tomen por mayoría; que el proceso se gestione desde el diálogo con el Gobierno central; que no haya declaración unilateral de independencia ni proceso constituyente al margen de la ley; que se descarten escenarios fuera de la UE, y que se garantice la cohesión social.

Un catalán vota en el referéndum sobre la independencia. (AP)
Un catalán vota en el referéndum sobre la independencia. (AP)

Para los críticos, eso no es suficiente. Quieren optar a la independencia y son partidarios de asumir la hoja de ruta de ERC y Convergència. En el grupo de los críticos hay algunos dirigentes con relativo peso político. La sorpresa es la inclusión de la presidenta del Parlamento catalán en ese grupo. Núria de Gispert había sido siempre de las menos independentistas de Unió, pero ahora se suma a la ola secesionista. En cambio, la vicepresidenta del Gobierno, Joana Ortega, a quien siempre se había colocado cercana a las tesis soberanistas, no aparece en el pelotón de la ruptura. Sí aparece Antoni Castellà, miembro de la dirección de Unió y secretario de Universidades del Gobierno.

Castellà es el líder in péctore del sector independentista de UDC. Es el líder hacia el que vuelven su mirada todos los detractores de Duran Lleida. Aspiran a que un día lo sustituya al frente de la formación democristiana. Pero tendrán que esperar. Fuentes cercanas a Castellà señalan a El Confidencial que el dirigente de Unió “siempre ha sido muy respetuoso con los procesos y lo seguirá siendo. No ha dado un paso adelante y se ha postulado para sustituir a Duran porque sabe que perdería. Pero tampoco es alguien que conspire en la sombra y que se prepara para clavarle un puñal por la espalda”.

No a cualquier ilegalidad

Fuentes democristianas destacan a este diario que “en la pregunta se dejan claras algunas cuestiones, como el rechazo a la declaración unilateral de independencia, lo que quiere decir que se rechaza cualquier ilegalidad. Y tampoco se quiere forzar una situación que nos puede dejar fuera de Europa”.

La reunión del sector crítico ayer sirvió para examinar la situación. Los partidarios de la independencia cuentan con Castellà, De Gispert y el expresidente del Parlamento, Joan Rigol, como sus mejores bazas. Rigol es, además, el coordinador de un organismo consultivo creado por Artur Mas para asesorarle: el Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, un órgano áulico para solemnizar cualquier decisión relacionada con “el proceso”.

 Ramon Espadaler y Artur Mas. (EFE)
Ramon Espadaler y Artur Mas. (EFE)

Las fuentes consultadas por este diario subrayan que los partidarios de una u otra postura harán campaña los próximos días sobre sus postulados, pero eso no quiere decir que habrá ruptura si sale una cosa u otra en el referéndum. “Lo único que le molesta a Duran no es que propugnen tesis diferentes a las suyas en el partido, sino que haya un serial ideológico que se vaya conociendo a través de la prensa. Las cosas han de decirse en los órganos internos del partido y luego pueden hacerse públicas”, explica una de estas fuentes.

De momento, los críticos propugnan que se vote a la consulta de la dirección. El secretario general de UDC, Ramon Espadaler, advirtió ayer de que votar no (es decir, validar la hoja de ruta secesionista de Convergència y de ERC) es “dejar fuera, desamparada, a una parte importante del catalanismo”. Castellà le respondió que es al revés. "Decir no a la independencia es excluir al 90% de los más de 2 millones de catalanes que fueron a votar el 9-N”. Cada uno, pues, se parapeta en sus respectivas trincheras.

Hay una cosa a tener en cuenta: el Comité de Gobierno de Unió, máximo órgano de dirección, aprobó la pregunta oficial con 17 votos a favor, 9 en contra y una abstención. “Pero el porcentaje de posicionamientos en el Comité de Gobierno no debe confundirse con el de los militantes: entre las bases, el sentimiento rupturista no está tan arraigado como entre la dirección, entre otras cosas porque en esta hay un temor a perder los cargos que ocupan en la Administración, y eso les lleva a apoyar las tesis de Convergència”, advierten fuentes democristianas. Y Duran tiene mucho tirón entre las bases. De ahí que los secesionistas no se atrevan a plantear una batalla en toda regla.

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