DANIEL OSÀCAR HA SIDO IMPUTADO POR EL JUEZ

El tesorero de CDC trabajó con el director del Palau que intentó frenar la investigación

El escándalo del Palau de la Música tiene la particularidad de que, al final, todo es lo que parece. El auto de la pasada semana en

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El tesorero de CDC trabajó con el director del Palau que intentó frenar la investigación

El escándalo del Palau de la Música tiene la particularidad de que, al final, todo es lo que parece. El auto de la pasada semana en el que el juez decidía imputar al hasta ahora tesorero de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y de su fundación, la Trias Fargas, es sólo el comienzo de una investigación que puede arrojar sorpresas mayúsculas. El juez, asumiendo las tesis del fiscal, considera que existen indicios más que racionales para sospechar que el misterioso Daniel que entre los años 2003 y 2009 se llevó 4.023.668 euros del Palau de la Música no es otro que Daniel Osàcar, el citado tesorero.

Para llegar a esta conclusión, se basa también en un informe de Hacienda elaborado a partir del estallido del escándalo. El informe aporta multitud de indicios que confluyen en la figura de Osàcar como el misterioso Daniel, desde anotaciones hechas a mano hasta documentos hallados en los ordenadores de las secretarias del Palau e incluso los registros de las llamadas telefónicas entre el tesorero de Convergència y el director administrativo de la institución musical, Jordi Montull, mano derecha de Fèlix Millet.

Pero también desvela que, entre los años 2001 y 2004, Daniel Osàcar “aparece como autorizado en cuentas bancarias de algunas sociedades, tales como Rehabilitació d’Habitatges SA, Coral Thau, Comercial La Maison SL y Natur System SL, mientras que, a partir del año 2005, aparece como titular o autorizado además en numerosísimas cuentas bancarias a nombre de la Fundación Catalanista Ramon Trias Fargas, Convergència Democràtica de Catalunya, Convergència i Unió, Federación Convergència i Unió, Grup Parlamentari Català y Grup Parlamentari Català al Senat”. Y es que en el año 2005 falleció Carles Torrent, tesorero del partido y de la fundación, y Osàcar se hizo cargo de las finanzas. Hasta entonces, llevaba cinco años como secretario particular de Artur Mas.

Ocupando este último cargo, según los documentos analizados por el fisco, recibió más de un millón de euros en dos años, aunque también es cierto que la investigación de las cuentas del Palau no se remonta más allá del año 2003. Por ello, los peritos destacan que, en los años 2003 y 2004, Daniel recibió 622.648 euros en cada ejercicio. Las cantidades fueron pagadas en efectivo. En el 2005, cuando se hizo cargo de las finanzas convergentes, recibió 642.481 euros, de los que 236.197 euros fueron en efectivo y el resto, justificados con facturas de diversas empresas. En el año 2006, la cantidad ascendió a 730.018 euros, de los que 262.041 fueron pagados en efectivo. En el 2007, el dinero desviado fueron otra vez 730.018 euros, pero de ellos se pagaron en efectivo sólo 120.202 euros. Y en el año 2008, la cantidad recaudada fue de 675.855 euros.

En total, pues, 4.023.668 euros, a los que hay que añadir los que hubiera recibido en el 2009 pero que no fueron contabilizados. Otras fuentes añaden también 1,8 millones de euros en metálico “por comisiones de obra adjudicada” a Ferrovial. Hacienda es contundente: “Por las razones que se han apuntado a lo largo del presente informe, y sin perjuicio, obviamente, de una mejor valoración, cabría considerar, a partir de las razones apuntadas, que la identidad completa de la persona que figura como ‘Daniel’ en el archivo ‘Quadre Ferrovial 29 octubre’ sería Daniel Osàcar i Escrig, responsable de finanzas de la Fundación Trias Fargas”.

Compañeros en una fundación

Pero las implicaciones políticas pueden ir mucho más allá. Se da la circunstancia de que el primer intento de dinamitar la investigación judicial llegó de la mano de Josep Maria Busquets, que ofició como presidente interino del Palau de la Música durante un par de semanas en el mes de noviembre, mientras duraba la campaña electoral a la presidencia de la institución musical. Busquets, que había sido hombre de confianza de los gobiernos de Jordi Pujol intentó evitar que las tres entidades que forman el Palau se personasen en la causa judicial para no acusar a altos cargos de Convergència. Y para ello, sin consultar con nadie y haciendo caso omiso de las recomendaciones de la Generalitat, desistió de sumarse a la petición de investigación de la fiscalía.

Busquets había sido administrador general del Liceu y luego consejero delegado del Teatro Nacional de Cataluña hasta la llegada del Tripartito. Pero su currículum oficial no detalla que también había sido director de la Coral Thau, precisamente la misma donde el tesorero de CDC tenía firma reconocida según los datos de Hacienda. Esta coral pertenece a la Fundación Privada Institució Cultural del CIC, cuyo presidente es Joaquim Triadú, que había sido consejero de Presidencia con Pujol. El secretario de esta fundación es Jordi Cortada, curiosamente una de las personas que este mes de enero denunció al Estado español ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, además de ser uno de los activistas que financió económicamente el blog particular del polémico columnista Salvador Sostres.

La relación de Osàcar con Busquets, pues, cobra una nueva dimensión con el detalle de que ambos se conocían muy bien y habían coincidido en esa institución. Por si fuera poco, las otras tres empresas donde Osàcar tenía firma reconocida están controladas por José Valsells, que creó un pool de empresas sospechosas de emitir facturas falsas para justificar la desaparición de fondos del Palau. Natur System incluso alardea en su web de ser la conservadora del Palau de la Música. Osàcar fue accionista de esa empresa, aunque fuentes cercanas a él insisten en que vendió sus acciones poco después de mediados de los 90 y que se desvinculó de la empresa, aunque en el registro mercantil seguía apareciendo como apoderado hasta el 2006. Achacó esta circunstancia a un despiste por no haber inscrito su renuncia. Pero el informe de Hacienda descubre también que seguía teniendo firma autorizada también en las cuentas bancarias, lo que pone en entredicho sus declaraciones ante el juez y ante la comisión de investigación del Parlamento catalán.

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