EL DIRECTOR DE CAMPAÑA DE MAS SE MARCHA TAMBIÉN AL SECTOR PRIVADO

Dimite el tesorero de Convergència que el fiscal quiere imputar en el ‘caso Palau’

Daniel Osàcar, el tesorero de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) presentó esta semana su dimisión al líder convergente, Artur Mas. Osàcar está en el punto de

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Dimite el tesorero de Convergència que el fiscal quiere imputar en el ‘caso Palau’

Daniel Osàcar, el tesorero de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) presentó esta semana su dimisión al líder convergente, Artur Mas. Osàcar está en el punto de mira de la fiscalía, que ha pedido su imputación por cobrar presuntamente millones de euros en la última década de manos de Fèlix Millet, ex presidente del Palau de la Música de Barcelona. El nombre de Daniel salía en varios documentos internos que manejaban Millet y su segundo, Jordi Montull. Constan también multitud de reuniones y llamadas telefónicas de éste con Daniel Osàcar, por lo que la deducción lógica es que el misterioso personaje de los papeles fuese él.

El tesorero de Convergència negó siempre que fuese el tal Daniel, pero el fiscal se remite a los indicios que apuntan hacia su persona. Por esta razón, fue llamado por la fiscalía, tuvo que ir a declarar también a la comisión de investigación del Parlamento y el mes pasado, el Ministerio Público pidió su imputación en la causa. Antes de asumir la tesorería de CDC y de la Fundación Trias Fargas, que pertenece al partido, la persona de contacto era Carles Torrent, que falleció en el 2005. Torrent despachaba directamente con Millet y, en ocasiones, se reunía con él y con altos cargos de Convergència. Osàcar, además, fue accionista y tuvo cargos ejecutivos en una empresa que rehabilitó la fachada del Palau de la Música y algunos de cuyos socios también fueron implicados en una red de empresas que elaboraron presuntamente facturas falsas para justificar la detracción de dinero de las cuentas de la institución musical, información desvelada en exclusiva por El Confidencial .

Desde CDC, Artur Mas ha querido sacar hierro al tema y justificó la dimisión. “Tiene 75 años y tiene el derecho a dedicar más tiempo a su persona y a la familia”, subrayó el líder de CDC. Según su versión, Osàcar se hizo cargo de la tesorería en el 2005, a la muerte de Carles Torrent, con la condición de que dejaría el cargo en las siguientes elecciones autonómicas previstas para el 2007. Pero los comicios se adelantaron al 2006 y Artur Mas le pidió que siguiera otra legislatura, lo que aceptó siempre y cuando CiU ganara las elecciones. Como esta condición se cumplió, el tesorero considera haber cumplido sus objetivos y desea retirarse. Osàcar, además, había sido secretario particular de Mas desde el 2000 al 2005.

Pero las inevitables suspicacias políticas evitan que la retirada sea tranquila. El hecho de que sea uno de los principales sospechosos de haber colaborado en la presunta financiación irregular de Convergència facilitando el desvío de dinero de dinero del Palau hacia la fundación del partido arroja una sombra de duda a la retirada. Los adversarios políticos han salido en tromba para subrayar esta circunstancia. Pere Calbó, diputado del Partido Popular (PP), señaló ayer que “resulta sospechoso que justamente antes de formar Gobierno, el responsable de finanzas de CDC abandone la formación” y aseguró que, a pesar de ello, pedirá responsabilidades al más alto nivel si se demuestra que CDC se financió irregularmente a través del Palau. En términos parecidos se pronunció la portavoz de ICV, Laia Ortiz, que también advirtió que la retirada del tesorero no servirá para “tirar balones fuera” en relación con el escándalo.

 

Fuentes políticas consultadas por este diario señalan que “Osàcar, tal y como se ha planteado su retirada, parece ser el cabeza de turco. Era el eslabón más débild el escándalo Millet. La justicia va lenta, pero se va a demostrar que algo tuvo que ver en el tema. Lo normal es que pague el pato. Lo pueden vender como quieran, pero con su retirada pretenden que el escándalo les salpique lo menos posible”.

Un puntal de Mas, a la empresa privada

Su marcha coincide, precisamente, con la del hombre de más confianza de Mas: David Madí, director de la campaña electoral y secretario de Comunicación y Estrategia. Madí anunció también ayer que deja la política para marchar al sector privado. Atrás deja un periodo lleno de amores y odios. Con poco más de 20 años, entró en la Generalitat y pronto se convirtió en el jefe de gabinete del propio Mas cuando éste era consejero de Economía.

Madí era uno de los integrantes del núcleo duro de CDC, más conocido como el de los talibanes, del sector soberanista y de perfil tecnócrata. Tras las elecciones de 1999, fue secretario de Comunicación del Gobierno de Jordi Pujol, cargo en el que dimitió tras un escándalo por manipular las encuestas que hacía la Generalitat y que se maquillaban para que CiU saliese bien parada. En el 2006, fue el ideólogo de un polémico vídeo que retrataba al Tripartito poco menos que como una banda de mafiosos, lo que no gustó ni siquiera en las filas convergentes. Al final, sus propios compañeros le pasaron cuentas, ya que en el último congreso de CDC, celebrado en verano del 2008, fue el dirigente menos votado: sólo un 60% de los delegados le dieron su apoyo.

“Con su retirada, pasará más desapercibido, pero que nadie crea que se va a olvidar de la política”, señala a este diario un dirigente político rival que le ha tratado con frecuencia. Para sus oponentes, “ahora comienza una nueva etapa, donde la intermediación empresarial tendrá una época boyante. Lo que ha hecho Madí ahora es lo que hizo Miquel Roca en su momento, pero con muchos menos años”.

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