CORBACHO PACTÓ HACE MESES SU VUELTA A CATALUÑA

Montilla cierra el paso al sector catalanista del PSC con el fichaje del ministro de Trabajo

Las puertas del PSC al sector catalanista del partido se cierran cada vez más. Tras la renuncia del consejero de Economía, Antoni Castells, a ir en

Foto: Montilla cierra el paso al sector catalanista del PSC con el fichaje del ministro de Trabajo
Montilla cierra el paso al sector catalanista del PSC con el fichaje del ministro de Trabajo

Las puertas del PSC al sector catalanista del partido se cierran cada vez más. Tras la renuncia del consejero de Economía, Antoni Castells, a ir en las próximas listas de las elecciones autonómicas, queda aún la duda de si se caen de las mismas otros nombres de ese sector, como la consejera de Justicia, Montserrat Tura, o el de Educación, Ernest Maragall. Pero la puntilla es la incorporación del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, a la candidatura que encabezará José Montilla. Corbacho fue el sucesor del actual presidente de la Generalitat al frente de la Diputación de Barcelona, antes de trasladarse a Madrid para ser ministro. Ahora, vuelve a Barcelona para ocupar un lugar clave al lado de su máximo valedor.

 

“Ambos se llevan fenomenalmente -señala una fuente socialista consultada por El Confidencial-. De hecho, ya habían hablado hace meses que en cuanto estuviese lista la reforma laboral, Corbacho volvía a Cataluña”. “Lo tenía pensado y hablado. Y durante el mes de agosto, cuando ya todo estaba atado, pactó con Montilla y con el presidente del Gobierno su salida”, afirma otra fuente. Corbacho dejará el Ejecutivo central después de la huelga general prevista para finales de este mes, “cuando las elecciones catalanas estén ya convocadas y las listas electorales confeccionadas. Además, no sería lógico dejar a un ministro entrante con la gestión de una huelga general en su primer día de trabajo, por lo que se la comerá toda él”.

 

De momento, las fuentes del PSC son cautas respecto a la posición de Corbacho en las listas. “Tenemos overbooking de nombres, por lo que habrá que esperar”, matizan desde el partido. De todos modos, se espera que figure en una posición destacada. Y ello, porque además ha sido ya propuesto por la poderosa Federación de Hospitalet, municipio del cual ha sido alcalde durante 14 años. Algunas fuentes apuntan a que su puesto sería de número 3, detrás de Montilla y de la actual secretaria del Gobierno de la Generalitat, Laia Bonet.

 

Pero la elección de Corbacho va más allá. El refuerzo que le supone a Montilla frente al sector catalanista del partido es inconmensurable. De hecho, Corbacho pertenece al sector que controla la estructura del PSC y que proviene de la zomarca del Baix Llobregat. De ahí provienen también el propio Montilla, que fue alcalde de Cornellà durante 19 años, el secretario de Organización, José Zaragoza, o la ministra de Defensa, Carme Chacón.

 

El predicamento del ministro de Trabajo entre las bases del partido -y especialmente en el cinturón barcelonés- será una de las bazas con las que juegue Montilla . Pero la inclusión de Corbacho le sirve también para advertir al sector catalanista del PSC sobre quién manda en la organización. Hasta el momento, este sector ha copado una cuota de poder relativa: aunque no controla en absoluto los resortes de la formación, sí cuenta con varios consejeros.

 

La complicada situación de Montserrat Tura

 

El titular de Economía, Antoni Castells, había realizado posicionamientos personales en varias ocasiones, desmarcándose de las tesis oficiales del partido, cortados de cuajo por el propio Montilla. El presidente de la Generalitat le dejaba poco margen de maniobra para trabajar a su antojo, ya que la política económica y la estrategia del Gobierno son dirigidas rigurosamente desde Presidencia. Las relaciones entre Castells y Montilla llegaron al límite después de que trascendieran algunas de las conversaciones del caso Pretoria, donde en una conversación grabada entre Castells y Macià Alavedra, el primero le dice, refiriéndose al presidente de la Generalitat, que “cada vez que le meto un resoplido, se acojona”. A raíz de ello, su defenestración quedó garantizada.

 

La consejera Montserrat Tura, más cauta que Castells, también recibió un par de descalificaciones cuando, en alguna ocasión, dejó caer que podría ser positivo ver a una mujer al frente del PSC y como candidata a la Generalitat. “Autoproponiéndose, claro”, critican fuentes internas socialistas. El futuro de la consejera no está claro en estos momentos, aunque su nombre se ha postulado también como un eventual recambio del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu. Con ello, el sector catalanista perdería otro de sus puntales en el Parlamento autonómico. Por contra, Montilla  tendría garantizado un grupo más homogéneo y oficialista en la cámara catalana. Y la presencia de Corbacho blindaría definitivamente a la dirección oficialista y su estrategia en la política catalana.

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