El informe definitivo del ERAT

Los tres aspectos que explican el accidente mortal del futbolista José Antonio Reyes

El 1 de junio de 2019, José Antonio Reyes, exjugador del Real Madrid, Sevilla y Atlético de Madrid, falleció en un brutal accidente de tráfico. Según las últimas investigaciones, circulaba a 187 km/h

Foto: Imagen que muestra el vehículo en el que viajaba el futbolista José Antonio Reyes
Imagen que muestra el vehículo en el que viajaba el futbolista José Antonio Reyes

El 1 de junio de 2019 José Antonio Reyes, exjugador del Real Madrid, Sevilla y Atlético de Madrid, falleció en un brutal accidente de tráfico. Tenía 35 años. En el mismo siniestro perdió la vida su primo Jonathan, de 23, y resultó gravemente herido su también primo, Juan Manuel Calderón, de 22. Al dolor de las familias por lo inesperado y repentino de las muertes se unió el desconcierto por conocer las causas. ¿Cuál fue el motivo del accidente? ¿A qué velocidad circulaba el futbolista? ¿Fue un despiste o algo ocurrió en el vehículo que provocó que acabase estrellándose?

Desde el mismo día del siniestro, los especialistas de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil han estado investigando las huellas de frenada, distancias, coeficiente de rozamiento, estado del Mercedes, han interrogado a testigos e incluso a los dueños del taller donde le cambiaron los neumáticos al futbolista días antes del accidente, han revisado fotos, videos y han realizado decenas de pesquisas. Han sido meses de intensas gestiones y de análisis de datos. El informe definitivo del ERAT, Equipo de Reconstrucción de Accidentes, fue entregado al juzgado días antes de que se decretase el estado de alarma debido al coronavirus. En el amplio documento se reflejan tres aspectos principales que aquel día provocaron la tormenta perfecta. La primera de ellas la velocidad. Según se refleja en las conclusiones, José Antonio Reyes circulaba a una "velocidad mínima" de "187 km/h". El límite de la vía era de 120 km/h. Eso hubiese supuesto una infracción grave sancionada con 500 euros y la retirada de seis puntos del carné de conducir. Sin embargo, la velocidad no fue la única causa del accidente.

El segundo aspecto principal del informe tiene que ver con una de las ruedas traseras del vehículo. El documento revela que una de ellas reventó en plena marcha. Todo apunta a que la llanta estaba en mal estado, "mordida", y que el neumático, con toda probabilidad, se sobrecalentó y estalló mientras circulaba. Por tanto, no se trató de un despiste, ni de una inoportuna somnolencia, ni de que Reyes desatendiese la conducción, sino de una circunstancia sobrevenida e imprevista para el jugador. ¿Sin el reventón se habría producido el accidente? ¿Habría estallado la rueda igual si Reyes hubiese circulado a una velocidad menor respetando los límites de la vía? "Sin el reventón no se habría producido el accidente", afirma rotundo Pedro Gutiérrez, ingeniero en reconstrucción de accidentes de tráfico de ITRASA y de AEIAT (Asociación Española de Investigación de Accidentes de Trafico). "Al circular a gran velocidad, aumentas el calor y la presión del neumático y la presión que ejerce contra la llanta, no se puede afirmar que sí o que no se hubiera producido, depende del estado neumático-llanta, pero se aumentaron las posibilidades del reventón al aumentar la velocidad; hay una relación directa, velocidad, presión, riesgo de reventón, máxime si había algún deterioro en la llanta".

¿Cómo puede ser entonces que reventase una rueda si estaban nuevas? Es una incógnita que no resuelve el informe

Lo extraño es que días antes del siniestro, la familia de Reyes acudió a un taller. Pidió una revisión completa del Mercedes y que le cambiasen las cuatro ruedas completas. ¿Cómo puede ser entonces que reventase una rueda si estaban nuevas? Es una incógnita que no resuelve el informe, que genera muchas dudas, incluso sugiere otras posibles responsabilidades.

El tercer elemento es el entorno. El lugar donde revienta la rueda y José Antonio Reyes pierde el control del vehículo es una zona muy concreta de la A-376 que une Sevilla con Utrera, localidad natal del jugador. La mala fortuna hizo que en el punto en el que el vehículo se sale de la autovía no exista una barrera de seguridad lateral. De haber existido, y aunque el vehículo la hubiese fracturado, habría logrado menguar considerablemente la velocidad del Mercedes, lo que habría implicado, probablemente, que jamás hubiese chocado con la construcción de hormigón que hizo estallar al vehículo en llamas o que, si lo hubiera hecho, el impacto habría sido mucho más leve. "Para que te hagas una idea, si circulaba a 187 km/h, eso significa que recorría 51,9 metros por segundo. Si se hubiera salido menos de 1 segundo después de que lo hizo, hubiera colisionado contra la barrera lateral, porque comenzaba una a unos 30 metros del punto en el que el vehículo abandonó la calzada", explica Pedro Gutiérrez.

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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