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Una noche con los desalojados del incendio de Ávila: "En 90 años nunca he visto algo así"
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Una noche con los desalojados del incendio de Ávila: "En 90 años nunca he visto algo así"

La localidad de 2.000 habitantes de Hoyo de Pinares fue vaciada el lunes. Los vecinos pasaron su segunda noche en el polideportivo entre falsas alarmas anti incendios e incertidumbre mientras la situación en el bosque se complica

Foto: Eloina tumbada en la cama esperando a que se apaguen las luces. (A.F.)
Eloina tumbada en la cama esperando a que se apaguen las luces. (A.F.)

Cuando parecía que todo el mundo había podido quedarse dormido, una alarma anti incendios empezó a sonar en el polideportivo de Navas del Marqués. Todos abrieron los ojos preguntándose si eso significaba que también deberían de salir pitando del recinto. Los vecinos desalojados de Hoyo de Pinares por el incendio forestal que continúa expandiéndose por la zona pasaron su segunda noche en los espacios habilitados de la localidad cercana. Por suerte no fue más que una mano inocente tocando el botón que no debía y Tino, el técnico del ayuntamiento, se acercó corriendo a las instalaciones para desactivar el dispositivo.

En uno de los focos de las llamas más pronunciados de la Península reina el desconcierto. El fuego ya ha arrasado entre 3.500 y 3.800 hectáreas de la provincia de Ávila y mantiene a los servicios de emergencia trabajando sin cesar. Las llamas han alcanzado la carretera entre Hoyo de Pinares y Valdemaqueda y la noche transcurrió con fuertes vientos. Los servicios de emergencia trabajaron hasta las 4 de la mañana tratando de sofocar el flanco izquierdo. Todos los desalojados de la primera localidad se preguntan cuando podrán volver a casa, pero ninguno tenía esperanza de hacerlo esa noche.

Foto: Vista de la zona del monte calcinada en Cebreros. (A. F.)

Tres recintos acogen a los vecinos en la localidad de Navas del Marqués, a escasos 20 kilómetros del pueblo más afectado. Lo que comenzó la tarde del sábado en Cebreros se trasladó el lunes a Hoyo de Pinares. Esa madrugada reinó el descontrol; “no paraban de llegar autobuses con gente”, relata Natalia, la voluntaria de Cruz Roja que estuvo de guardia el martes, “hoy la cosa está más tranquila porque muchos se han ido a casas de familiares”.

Un colegio, una guardería y un polideportivo son ahora el refugio de niños, adultos, y muchos ancianos. El matrimonio nonagenario formado por Isabel Sánchez y Eugenio Beltrán se encuentra en el espacio deportivo. Ambos pasan la mayoría del año en Castellón de la Plana, pero la mala suerte quiso que estuviesen en su pueblo natal cuando se produjo el incendio. Pasaron la tarde sentados dentro del polideportivo recordando lo vivido el día anterior.

placeholder Eugenio Beltrán hablando por teléfono con su hija. (A.F.)
Eugenio Beltrán hablando por teléfono con su hija. (A.F.)

“La gente empezaba a chillar por miedo al humo y me asusté”, continúa Eugenio, “en 90 años nunca había visto algo así. Antes había fuego e íbamos nosotros a apagarlo. Ahora han consentido que se extienda”, refunfuña. “Encima hemos dormido fatal, con estas camas…” dice señalando las instalaciones. Pocos minutos después, ya no parece preocupado mientras habla por teléfono: “Que no hija, que no te preocupes, si aquí estamos estupendamente”. Aunque 13 ancianos fueron trasladados a la residencia de mayores de Navas del Marqués, el aforo estaba lleno cuando ellos llegaron.

Según avanzaban las horas, las ahora 61 personas –y tres perros– que acoge el polideportivo se preparaban para pasar su segunda noche en el recinto. La teniente alcalde de Navas del Marqués, María José del Pozo, está al frente de las comidas. La noche del martes dieron más de 250 cenas y, mientras discutía con otros compañeros sobre el avance de las llamas, organizaba el planning del día siguiente: “Necesito que alguno venga a medio día, el menú será pollo con verduras y salsa jardín”.

placeholder Soukaina rezando en el polideportivo. (A.F.)
Soukaina rezando en el polideportivo. (A.F.)

Antonio Gallego, por su parte, respiró un poco más tranquilo antes de irse a dormir. El vecino de 78 años llevaba todo el día preocupado por su ganado, pues a pesar de tratarse únicamente de “10 ovejas” que le “limpian la finca”, llevaban sin beber agua desde que le desalojaron el lunes por la noche. El acceso a Hoyo de Pinares continúa cerrado. “Me ha acompañado una patrulla de la Guardia Civil y estaban todas bien, algunas parcelas se habían quemado pero la mía estaba perfecta”.

Cruz Roja instaló un total de 242 camas, aunque más de 45 no fueron ocupadas el martes. Hay quienes incluso prefirieron pasar la noche en sus vehículos por ser incapaz de cerrar los ojos más de 10 minutos entre tanta gente, a pesar de que a partir de la 1:00 reinaba el silencio y solo se escuchaba el ruido del viento. Esto último pudiera colaborar para conciliar el sueño, pero no para mantener la calma. Mucho aire cambiante en movimiento no predecía buenas noticias.

placeholder María Jesús del Pozo junto a otros voluntarios y Policía Local de Navas del Marqués.
María Jesús del Pozo junto a otros voluntarios y Policía Local de Navas del Marqués.

Quien tuvo más dificultad para conciliar el sueño fue Soukaina, una joven marroquí de 23 años acompañada de su madre y su hermano, instalados en la provincia de Ávila desde su Tánger natal desde hace un año y medio. Cuando apagaron todas las luces a media noche –y consiguieron que todos los niños cayesen redondos–, aprovechó para levantarse e irse a una esquina del recinto a rezar. “No puedo ir a la cama si no lo hago”, continúa. La acompañó su amiga Sana. Las seis mujeres musulmanas restantes, todas madres, permanecieron en su sitio pendientes de sus hijos.

placeholder Niños jugando en el polideportivo. (A.F.)
Niños jugando en el polideportivo. (A.F.)

En otra de las camas descansa Eloina, de 79 años, que está literalmente “con lo puesto”. La Guardia Civil utilizó un megáfono en el pueblo obligando a los vecinos a salir de sus viviendas en cuestión de minutos. Ahora, tumbada, miraba al techo y hablaba con su amiga Julia de su preocupación por el pino Castrejón, un árbol emblemático de Hoyo de Pinares con más de 250 años. Las últimas novedades apuntan a que las llamas no han alcanzado el piñonero “más grande de toda Ávila”.

placeholder Mujeres y niños paseando fuera del recinto durante la tarde. (A.F.)
Mujeres y niños paseando fuera del recinto durante la tarde. (A.F.)

Desde que se conociese que la causa del incendio había sido una colilla mal apagada, cada vez que alguien sale del recinto a fumar parece hacerlo con algo de culpa. Algunos se las guardan en los bolsillos y otros pisotean varias veces la colilla para asegurarse de que no hay peligro. “Está la cosa como para jugársela”, dice una joven de 26 años.

placeholder Isabel Sánchez, una de las ancianas que fue desalojada de su casa. (A.F.)
Isabel Sánchez, una de las ancianas que fue desalojada de su casa. (A.F.)

Poco después, reinó el silencio hasta que a las 8 de la mañana empezaron a distribuir los desayunos. El humo continúa en el ambiente y el nivel de peligrosidad se mantiene en el nivel 2. Según fuentes de la Delegación del Gobierno en Castilla y León, el dispositivo de intervención cuenta con 62 militares y 25 vehículos de la UME, 110 agentes de la Guardia Civil y dos brigadas de refuerzo de incendios forestales del Miteco con más de 80 efectivos y un helicóptero. Y ningún vecino conoce en profundidad cuestiones técnicas respecto a los incendios, pero todos se toman el café mañanero en el polideportivo con la esperanza de que el próximo sea en la cocina de su casa.

Cuando parecía que todo el mundo había podido quedarse dormido, una alarma anti incendios empezó a sonar en el polideportivo de Navas del Marqués. Todos abrieron los ojos preguntándose si eso significaba que también deberían de salir pitando del recinto. Los vecinos desalojados de Hoyo de Pinares por el incendio forestal que continúa expandiéndose por la zona pasaron su segunda noche en los espacios habilitados de la localidad cercana. Por suerte no fue más que una mano inocente tocando el botón que no debía y Tino, el técnico del ayuntamiento, se acercó corriendo a las instalaciones para desactivar el dispositivo.

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