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La ley abolicionista del PSOE sobre la prostitución da el primer paso con el apoyo del PP y UP dividido
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CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

La ley abolicionista del PSOE sobre la prostitución da el primer paso con el apoyo del PP y UP dividido

Una parte del grupo confederal de Unidas Podemos ha votado en contra de la tramitación de la norma y otra parte se ha mostrado a favor. La mayoría de los socios del Gobierno la tilda de insuficiente

Foto: Vista del Congreso de los Diputados. (EFE/Zipi)
Vista del Congreso de los Diputados. (EFE/Zipi)

La proposición de ley del PSOE que pretende abolir la prostitución ha recibido la luz verde del Congreso gracias al apoyo del PP y parte de Unidas Podemos. Con 218 votos a favor, 68 abstenciones y 37 en contra, la propuesta de los socialistas da el primer paso para su tramitación. Los diputados de En Comú Podem han votado en contra, evidenciando la división que existe en el grupo confederal. La diputada Aina Vidal ha cargado duramente contra la norma, tildada de “punitivista, moralista y paternalista”, tras lamentar que no diferencie la trata de la prostitución. Podemos celebró el inicio de su recorrido parlamentario y explicó que “viene a sumarse a la agenda del Gobierno contra la explotación sexual”, pero su diputada Sofía Castañón dejó claro sus discrepancias y avanzó que enmendarán el texto para reformar la ley de extranjería, castigar el proxenetismo vinculado a la explotación y eliminar el artículo que multa a los consumidores.

La propuesta ha encontrado respaldo en los grupos de la derecha, frente al rechazo de parte de sus propios socios de Gobierno y de la mayoría de sus aliados parlamentarios, que la tachan de insuficiente. Creen que responde a una reacción del PSOE por haberse visto obligados a retirar dos enmiendas para que saliera adelante la Ley de Libertades Sexuales. Los socialistas proponen modificar el artículo 187 del Código Penal para que se castigue de forma general el proxenetismo, sin exigir relación de explotación e incluye la tercería locativa, que implica penalizar a los propietarios de pisos o locales en donde se ejerciera la prostitución. La norma no diferencia entre la trata y la prostitución de libre elección y prohíbe todo tipo de proxenetismo, algo que levantó ampollas en Ciudadanos, como les reprochó la diputada Sara Giménez: “Vincula la explotación sexual al ejercicio libre de la prostitución, creando consecuencias terribles para los que ejercen libremente esta actividad”.

Foto: La ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE/Emilio Naranjo)

La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, recordó que el debate se llevó a la Cámara Baja hace casi un siglo. “¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que las mujeres sean las únicas dueñas de su propia vida?", cuestionó mientras reclamaba un acuerdo “de país”. Los liberales fueron los primeros en responderla, aludiendo que su ley era “un parche legislativo lleno de moralina para criminalizar la prostitución”. Giménez aseguró que se van a oponer siempre a la restricción de libertades y que abogan por regular el trabajo sexual como una forma mejor de luchar contra la trata. “Se necesita una mirada integral, no solo una mirada punitiva”, zanjaron los naranjas.

La CUP fue especialmente dura con la propuesta del PSOE. “La ley tiene un aire de censura y de prohibición. Ustedes distinguen entre buenas mujeres, buenas víctimas, y buenos deseos”, lamentó su diputada Mireia Vehí, que considera que la propuesta se centra en lo moral y no en lo material: “No se puede legislar desde lo moral. ¿Por qué no derogan la ley de extranjería y no imponen una renta universal?”. “El feminismo es la casa de todas, es puerta de la esperanza y un movimiento emancipador. Una casa enorme donde quepan todas”, concluyó la portavoz de la CUP. En la misma línea, Pilar Calvo Gómez, de Junts, señaló que esta ley no habla de libertad, habla de abolicionismo y tiene como objetivo castigar duramente la prostitución. “Se deprecia la capacidad de dar consentimiento de las trabajadoras sexuales”, lamentó Calvo.

"Demagogia"

La propuesta solo contempla dos modificaciones jurídicas, algo que criticó la diputada de ERC, Pilar Vallugera, tirando de ironía: “La abolición de la prostitución era tan fácil como cambiar dos artículos del código penal y ninguno nos habíamos dado cuenta”. Además, replicó que están esperando la ley contra la trata o la derogación de la ley de extranjería. El PNV, que se abstuvo, también exige una reforma de la ley de extranjería y un texto contra la trata. Su portavoz, Andoni Agirretxea Urresti, fue tajante: “Si la solución es punitiva y ustedes plantean el castigo, su objetivo es castigar, no solucionar el problema”.

Bildu, que también optó por abstenerse, reclama un debate amplio que distinga la trata de la prostitución ejercida libremente, la misma petición que han hecho PDeCAT y Junts. “Las miles de mujeres que ejercen la prostitución seguirán ejerciéndola, pero más señaladas y reprimidas de lo que están. Nos negamos a crear tutelas legales que infantilicen a las mujeres”, resumió Isabel Pozueta.

La derecha facilita que avance

El PP confirmó el apoyo a la tramitación de ley argumentando que su partido apoya “la eliminación de cualquier forma de violencia contra las mujeres por encima de cualquier otra consideración”. La diputada popular Marta González subrayó que su partido quiere colaborar a una transformación social que equiparó al final de la esclavitud o la pena de muerte. En su bancada consideran que desde que se modificó el Código Penal en 1995 y la despenalización de la tercería locativa y el proxenetismo no coactivo, se ha normalizado la prostitución, que para ellos no puede considerarse un trabajo: “La prostitución no puede ser legal, como no puede serlo la venta de órganos”.

Por su parte, Vox aseguró que “la prostitución es un mal, todos sabemos que no es algo moralmente bueno para quien lo ejerce y lo consume”, pero no tampoco han bloqueado la propuesta del PSOE. La diputada María de la Cabeza Ruiz criticó que los socialistas se hayan lanzado a prohibir sin ofrecer alternativas a las mujeres y sin reformar la lucha contra las mafias que trafican con inmigrantes y aseguró que hay que “ofrecer alternativas”.

Críticas de los socios de investidura

Entre las críticas mayoritarias, sobresale la de que el PSOE ha usado esta propuesta como revancha por lo ocurrido con la ley de libertad sexual, cuando aceptó retirar durante el debate del dictamen de la ley del “Solo sí es sí” para que la norma saliera adelante, ya que los socios del Gobierno amenazaron con no apoyarla si esa propuesta se incorporaba. Así lo especificó Néstor Rego, del BNG: “Es un ejercicio de lamentable frivolidad utilizar a las mujeres en situación de prostitución para la guerra de guerrillas con su socio de gobierno (Unidas Podemos)”.

Para hablar de abolición de la prostitución, en el BNG consideran que hay que hablar de la ley de extranjería, del acceso al trabajo o al trabajo, de la lucha contra la trata y del respeto de derechos las mujeres, incluidas aquellas que ejercen la prostitución. Por eso han anunciado que, si la norma sale adelante, presentarán enmiendas. Concepció Cañadell Salvia (PdeCAT) ahondó en ello: “Entendemos que la proposición de ley obedece a una reacción del PSOE después de la controversia con su socio de gobierno”. En la misma línea, el portavoz del PNV criticó lo mismo: “Esta es una respuesta enfadada, una pataleta a consecuencia de la tramitación de ley sexual”.

La proposición de ley del PSOE que pretende abolir la prostitución ha recibido la luz verde del Congreso gracias al apoyo del PP y parte de Unidas Podemos. Con 218 votos a favor, 68 abstenciones y 37 en contra, la propuesta de los socialistas da el primer paso para su tramitación. Los diputados de En Comú Podem han votado en contra, evidenciando la división que existe en el grupo confederal. La diputada Aina Vidal ha cargado duramente contra la norma, tildada de “punitivista, moralista y paternalista”, tras lamentar que no diferencie la trata de la prostitución. Podemos celebró el inicio de su recorrido parlamentario y explicó que “viene a sumarse a la agenda del Gobierno contra la explotación sexual”, pero su diputada Sofía Castañón dejó claro sus discrepancias y avanzó que enmendarán el texto para reformar la ley de extranjería, castigar el proxenetismo vinculado a la explotación y eliminar el artículo que multa a los consumidores.

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