El Ayuntamiento de Barcelona asciende a un condenado por acoso a dos trabajadoras
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El Ayuntamiento de Barcelona asciende a un condenado por acoso a dos trabajadoras

El consistorio de Colau defiende que se acordó antes de la sentencia y que el agresor hizo cursillos de rehabilitación para asumir el nuevo cargo como responsable territorial

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

Durante más de un año, dos trabajadoras de las brigadas de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona vivieron un auténtico calvario con su jefe de brigada, Jesús P., con episodios de acoso sexual y laboral hasta el punto de tener que coger la baja médica durante varios meses. El pasado diciembre, el jefe en cuestión fue condenado por un juez, pero el Ayuntamiento, también condenado a indemnizar a las dos víctimas 15.000 euros por cabeza, le acaba de ascender a responsable territorial de Parques y Jardines.

El consistorio que dirige Ada Colau defiende que su ascenso se acordó antes de la sentencia y que el agresor hizo cursillos de rehabilitación antes de asumir el nuevo cargo. El sindicato CGT, que ha defendido a las dos trabajadoras y logró la condena judicial del cargo municipal, afirma que este “hacía uso de su cargo para establecer un entorno de misoginia, dominio y terror, especialmente para las mujeres”.

Foto: Fachada del Tribunal Supremo. (EFE)

Las empleadas, según reflejan los distintos expedientes abiertos, han relatado así algunas de las tensas situaciones que tuvieron que soportar. “Tócame, tócame, que no te estoy diciendo que me folles”, le espetó a una. Y, tras una visita al ginecólogo, le dijo: “Oye, pues la próxima vez que necesiten meterte algo por allí adentro, que me avisen”. La trabajadora relató al juez que “me preguntó si sabía hacer un francés, que le enseñase las bragas”. Y le dedicaba frases como “para pegarte un polvo, normal que haya cola”.

Acoso sexual y laboral

Según las trabajadoras, el jefe de brigada entraba en el vestuario de las mujeres sin permiso y, cuando el acoso sexual falló, comenzó el acoso laboral. Una de las denunciantes se negó por dos veces a tener cualquier clase de relación con su jefe y, cuando le dijo que no quería saber nada más de él, “comenzó el castigo y acoso laboral, provocando el aislamiento del resto de los compañeros, enviándola a segar el césped cuando llovía u obligándola a limpiar los lavabos de los hombres”, denuncia CGT.

CGT: "Hacía uso de su cargo para establecer un entorno de misoginia, dominio y terror"

A una de las trabajadoras, conforme explicó la víctima a El Confidencial, comenzó a acosarla un día en que viajaba con ella en el camión. “Me están entrando taquicardias”, le soltó. “¿Te encuentras bien?”, le respondió ella. “Es que me pone muy nervioso estar a tu lado porque me gustas”, replicó el jefe. “Te estás equivocando. No quiero nada contigo. Nuestra relación es solo de trabajo”, zanjó ella. A partir de ahí, comenzaron las insinuaciones más fuertes. “Le tuve que parar los pies en más de una ocasión y entonces comenzó a tratarme mal, hasta que entró mi compañera, la otra víctima, y empezó a llevarla a ella y a dejarme a mí de lado. A partir de ahí, comenzó a hacerme la vida imposible. Si algún compañero venía a ayudarme, le gritaba y le decía que me dejase sola, que ya me apañaría. O me enviaba a segar sola. ‘Ya te está castigando otra vez’, era la frase que repetían mis compañeros. Pero siempre intentaba dejarme en ridículo, encargándome determinadas tareas o gritándome en plena calle o ante otras personas”, explica esta víctima.

Secuelas psicológicas

Cuando la psicóloga del Ayuntamiento tomó cartas en el asunto y se entrevistó con todas las partes, Jesús P. le reconoció que “cuando él ordenaba y mandaba a los empleados, todos tenían que obedecer y, si no, les gritaba, porque era una lucha de autoridad y para imponerse utilizaba la violencia verbal”, explica esta empleada municipal.

Los informes psicológicos por parte de instituciones municipales y de la propia Seguridad Social no dejan lugar a dudas de la situación de extrema tensión. La Fundación Vicki Bernadet emitió un informe en el que concluye que hubo acoso sexual y que existía un conflicto dentro de la brigada de Jesús P. Una de las trabajadoras cogió la baja el 3 de octubre de 2019 por “trastorno de ansiedad en relación con estrés laboral” y tuvo que recibir atención psicológica de la Unidad de Ansiedad del Hospital del Mar. Su baja se prolongó durante ocho meses. El Punto de Información y Atención a las Mujeres (PIAD) del Distrito de Nou Barris elaboró otro informe en noviembre de 2020 en el que detalla que esta trabajadora acudió a este servicio en marzo del año pasado y que el 9 de julio tuvo que iniciar un “acompañamiento psicológico, al constatar que tenía ansiedad generalizada, alteración del sueño, labilidad emocional y diferentes somatizaciones físicas”.

Foto: Javier Rodrigo de Santos. (EFE)

Otra de las trabajadoras, también cogió la baja el 9 de octubre de 2019 por “trastorno de ansiedad en relación con estrés laboral, con seguimiento de psiquiatría y psicólogo”. Se mantuvo esa baja hasta el 7 de mayo del 2020. El informe del PIAD es muy similar al de la otra víctima. Ocho meses en el dique seco con síntomas como los expuestos denotan la gravedad de la situación. M.T., una de las víctimas, explica a El Confidencial que durante dos años vivió un infierno en su trabajo. “Tuve que coger la baja por necesidad y se me cayeron clapas de pelo, he desgastado los dientes de rechinarlos por la noche [episodios de bruxismo] y he tenido insomnio. He estado muy mal”.

Petición de dimisiones

La CGT emitió un comunicado denunciando que, a pesar de que desde el primer momento se denunciaron los hechos, “no se abrió protocolo de acoso sexual pese a que en el informe de la psicóloga técnica se hacía mención explícita a que había elementos suficientes". Tampoco se abrió expediente por infracción muy grave al agresor, como recoge el convenio. "Se conmutó la infracción rebajada grave por un cursillo de formación sobre machismo. Y, pasados unos meses, el agresor fue ascendido”. Por ello, el sindicato pide ahora la dimisión del concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, y del gerente de Parques y Jardines, Francesc Jiménez.

“Hechos como los denunciados son constitutivos de una falta muy grave, pero se rebajó a grave y al final se le impuso un castigo de 11 días de suspensión de empleo por cada cargo. Pero eso no es todo. Al inicio del proceso, pedimos una reunión con el concejal Eloi Badia, del que depende Parques y Jardines y nunca nos quiso recibir. Ni siquiera nos contestó. Llegamos a hablar con uno de sus asesores, pero tampoco obtuvimos respuesta”, explica a El Confidencial Azucena Sánchez, delegada de la CGT en Parques y Jardines.

Foto: Fiesta ilegal en Madrid. (EFE)

Asegura la responsable sindical que “un testigo de las denunciantes fue represaliado y se le cambió de destino tras el juicio. Y a la responsable sindical de la CGT se le intentó aplicar un traslado forzoso sin ningún criterio objetivo también como represalia. A ambas denunciantes intentaron ya por dos veces cambiarlas también. Mientras, a los trabajadores que testificaron a favor del cargo municipal no les tocaron y siguen trabajando normalmente en la brigada junto a ellas. O sea, ya no es solo acoso, sino todo lo que ello conlleva”.

Fuentes del consistorio barcelonés señalaron a El Confidencial que “se actuó con la diligencia exigible en el caso y así lo recoge la sentencia de diciembre. Se actuó desde el primer momento en que se tuvo conocimiento de los hechos, aplicando los protocolos municipales acordados”. En efecto, la sentencia recoge que el 17 de diciembre de 2019, se reunió el órgano instructor previsto en el protocolo de acoso sexual del Ayuntamiento de Barcelona. Habían pasado dos meses y medio desde que las trabajadoras habían cogido la baja médica.

La intervención del Ayuntamiento

Desde el consistorio señalan que el nombramiento de Jesús P. como responsable territorial “se produjo antes de tener conocimiento de los hechos". "En el momento en que se conoció el caso (que fue antes de la toma de posesión del nuevo cargo), de acuerdo con todos los protocolos, se apartó al trabajador de su lugar de trabajo, se suspendió la incorporación al nuevo puesto y pasó a realizar otras funciones dentro de Parques y Jardines que no suponían mando. Una vez cumplida la sanción, y con un informe favorable de la comisión de seguimiento, se reincorporó como responsable territorial”.

La sentencia emitida este mes de diciembre corrobora estos extremos. En su relato, recoge que el mismo día 17 de diciembre de 2019 el gerente del Instituto Municipal de Parques y Jardines, Francesc Jiménez, cambió de destino al acusado y le proporcionó “herramientas de reflexión, formación y mejora de competencia y acompañamiento con perspectiva de género”, al tiempo que suspendía provisionalmente su adscripción de responsable territorial. El 23 de diciembre de 2019, los responsables municipales acordaron abrir expediente disciplinario. A partir del 21 de enero del año pasado, el consistorio contrató a una entidad para hacer un acompañamiento del acusado durante varios meses y hasta noviembre de 2020 le estuvo asesorando en sesiones de mediación con todo el personal de la brigada.

Foto: Foto: Policía.

Las fuentes municipales citadas explican a este diario que Parques y Jardines “inició un expediente disciplinario al trabajador que concluyó en sanción por dos infracciones muy graves: por discriminación por razón de género y por acoso laboral, y se dio la posibilidad al trabajador de sustituir la sanción por la superación y seguimiento especializado para modificar comportamientos discriminatorios por razón de género y la superación de otra formación específica sobre acoso laboral, entendiendo que son medidas disciplinarias para corregir comportamientos de acoso".

Estas formaciones, añaden, se realizaron entre febrero y noviembre del año pasado. Recuerdan también desde el consistorio que “Parques y Jardines tiene una firme determinación en la lucha contra el acoso por razones de género y desde hace años trabaja con políticas de igualdad y de promoción de la mujer dentro de la organización”.

A pesar de ello, el juez condenó el pasado 17 de diciembre a Jesús P. por vulnerar el derecho de las trabajadoras, que padecieron acoso por razón de sexo, y condena al Instituto Municipal de Parques y Jardines a pagar 15.000 euros a cada una de las demandantes.

Durante más de un año, dos trabajadoras de las brigadas de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona vivieron un auténtico calvario con su jefe de brigada, Jesús P., con episodios de acoso sexual y laboral hasta el punto de tener que coger la baja médica durante varios meses. El pasado diciembre, el jefe en cuestión fue condenado por un juez, pero el Ayuntamiento, también condenado a indemnizar a las dos víctimas 15.000 euros por cabeza, le acaba de ascender a responsable territorial de Parques y Jardines.

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