La muerte de Marcos en un hotel de Londres: "Solo quiero que acabe todo y haya sentencia"
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"La guerra terminó, pero no llega la paz"

La muerte de Marcos en un hotel de Londres: "Solo quiero que acabe todo y haya sentencia"

El padre de Marcos Servera, fallecido en Londres en marzo de 2018 por "intoxicación por monóxido de carbono", critica los retrasos en la investigación que se sigue desde entonces

Foto: Marcos Servera.
Marcos Servera.

A las 23:53 del 3 de marzo de 2018, Marcos Servera llamó a su padre por teléfono. Acababa de aterrizar en Londres y, tras dejar las maletas en la habitación B3 del Hotel Mayflower, habló con él durante tres minutos y 12 segundos. "Me dijo que hacía un frío de cojones. Que había salido a fumar y ni se le encendía el cigarro". Ambos quedaron en hablar al día siguiente, pero Marcos ya no volvió a contestar. La mañana del 5 de marzo, el personal del hotel lo encontró muerto sobre su cama. "Intoxicación por monóxido de carbono", concluyó la autopsia. Más de dos años y medio después, su padre sigue esperando a que se cierre la investigación.

"No puedo creerme que sabiendo el cómo, el dónde y el cuándo, esto siga abierto", critica. "Dejé bien claro desde el primer momento que no buscaba una indemnización. Lo que quiero es que se acabe todo y que haya una sentencia". Para conocer las novedades del caso, ha ido escribiendo a la policía británica y al consulado de España en Londres, pero a punto de cumplirse tres años desde la muerte de su hijo, se ha cansado de los retrasos en el caso. Uno de los últimos mensajes del inspector que lleva las riendas de la investigación llegó el 17 de diciembre: "Como siempre, le pido disculpas por el tiempo que está tardando en avanzar en nuestro sistema", se despedía en el mismo.

Marcos estudió realización audivisual y trabajaba para diversos medios españoles.

Días después de la muerte de Marcos, el informe del forense dejaba caer un párrafo sobre cómo se produjeron los hechos: "La habitación en la que se alojaban los dos hombres estaba abajo al lado de (...) varias calderas. Los primeros informes sugieren que el 2 de marzo de 2018, hubo una falla en una de las calderas". El segundo hombre al que se hace referencia es Esteban, un amigo de Marcos al que encontraron en estado crítico en la habitación. Tras trasladarle al hospital de urgencia e inducirle un coma, sobrevivió. "En el cuarto se midió el monóxido de carbono y, aparentemente, los niveles eran tan altos que quedaban fuera del equipamiento", explica el forense.

En septiembre de 2018, los agentes a cargo de la investigación enviaron al padre un correo que incidía en la misma idea: "La caldera se ha examinado y se ha encontrado defectuosa y mal ajustada". "La investigación policial es, en esencia, homicidio involuntario por negligencia y el personal principal acaba de ser entrevistado después de haber dado declaraciones a la policía". Más de dos años después, la tesis se mantiene, pero al padre de Marcos, que comparte nombre con su hijo, le sigue atormentando una duda: "Lo llaman la muerte dulce porque se quedan dormidos, pero no me cuadra. No creo que se quedara dormido mi hijo. Creo que llegó a la asfixia".

"No puedo creerme que sabiendo cómo, dónde y cuándo, esto siga abierto", critica. "Dejé bien claro que no buscaba una indemnización"

Su temor se basa en la explicación del forense sobre lo ocurrido el 4 de marzo, un día antes de que encontraran a Marcos muerto: "En torno al mediodía, el gerente del hotel y un trabajador de mantenimiento entraron en su habitación porque habían oído un ruido extraño y describieron a los ocupantes como actuando de manera tonta, con vómitos en la cama y junto a ella. El gerente y el trabajador asumieron que estaban intoxicados con alcohol y salieron de la habitación". Tras confirmar el informe toxicológico que Marcos no había ingerido alcohol, a su padre no se le quita este episodio de la cabeza: "Me quema al decirlo, pero creo que la muerte de mi hijo no fue dulce".

Dudas como esa son las que le llevan a pedir que el caso se cierre de una vez y, cansado de retrasos, subraya un correo que le envió el consulado en abril de 2019 para justificar el tiempo que estaba tardando el proceso en llegar el juicio: "Entiendo que puede resumirse la situación en que el hotel parece haber dificultado la investigación, en que la intervención de tres diferentes organismos también complica la misma [policía, ayuntamiento y departamento de Health and Safety] y en que el detective que llevó el caso hasta hace unas semanas no remitió el caso con anterioridad a la fiscalía, lo que hubiera permitido avanzar más en la instrucción".

Marcos Servera, junto a su padre.
Marcos Servera, junto a su padre.

En el mensaje, el consulado también le explicaba las fases que debía seguir la investigación: "El 'coroner' [similar a un juez de instrucción] es el encargado por el momento de investigar las circunstancias de la muerte, pero su función no es depurar responsabilidades (las cuales se verán en el correspondiente proceso penal y/o civil), sino determinar quién, cómo y cuándo falleció, y hacer las oportunas recomendaciones para el futuro. No obstante, hasta que la investigación finalice, sí puede dar ciertas directrices". Por el momento, el caso sigue en manos del juez, pero los últimos mensajes que le han hecho llegar apuntan a que se encuentra ya en la recta final.

"El sumario de la instrucción ha sido remitido a una fiscal especializada en la materia para la revisión del caso. Entendemos, por lo explicado anteriormente por el policía a cargo de la investigación, que la fiscalía tiene que estudiar las pruebas, calificar el delito y dar las guías oportunas para finalizar la investigación", le escribieron el pasado 4 de enero desde el consultado. "Como resultado de que actualmente está revisando el asunto, [la fiscal] escribió al forense y le pidió que se pospusiera la revisión del día 14 [de diciembre], para permitirle evaluar completamente el asunto", decía a su vez el mensaje de la policía al que hacía referencia el anterior correo.

El hotel de Londres donde falleció Marcos en marzo de 2018. (EFE)
El hotel de Londres donde falleció Marcos en marzo de 2018. (EFE)

La reunión pospuesta en diciembre supuestamente se celebrará este mismo miércoles, pero Marcos se ha hartado de esperar. Aunque desde Exteriores aseguran a El Confidencial que "el Consulado General de España en Londres viene realizando un estrecho seguimiento de este caso" y que "desde un primer momento existe una continua comunicación por teléfono y correo electrónico con la familia del difunto, tanto con la madre (a través de su abogado) como con su padre", él considera que no se ha prestado suficiente atención al suceso: "Lo de pedir perdón por la tardanza en informarme ya es recurrente en los correos que recibo", critica.

A la espera de la reunión que está programada para este mismo miércoles, Marcos cruza los dedos para que los correos den paso a una sentencia en los próximos meses: "No es que estés investigando un asesinato colectivo. Se está investigando la muerte de una sola persona: de mi hijo, que es español", argumenta. "Es como si el duelo fuera un libro que tuvieras que ir leyendo y te has encontrado con un capítulo que está inacabado. La guerra ha terminado, pero no llega la paz".

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