Entrevista a borja cobeaga

"Madrid tiene hoy cosas del Euskadi de los 90. Los gestos cotidianos están politizados"

El director y guionista de cine recibe a El Confidencial en la sede de Dama, entidad que preside y que se dedica a gestionar derechos de autor

Foto: Borja Cobeaga. (Carmen Castellón)
Borja Cobeaga. (Carmen Castellón)

El señor de la foto se llama Borja Cobeaga Eguillor y nació en San Sebastián en 1977. Su ficha en IMDB (Internet Movie Data Base) dice que es director y guionista de cine y destaca dos obras: 'Pagafantas' (2009) y 'Negociador' (2014). Pero basta bucear un poco más para encontrar otras obras, muchas como coautor junto con Diego San José: 'No controles' (2010), 'Ocho apellidos vascos' (2014), 'Ocho apellidos catalanes' (2015), 'Fe de etarras' (2017), 'SuperLópez' (2018), y tres capítulos de la serie 'Vamos Juan' (2020).

Lo que no cuenta IMDB es que, muy al principio de su carrera, trabajó en tres ediciones de 'Gran Hermano' y en esa maravilla sociológica y pionera de los realities que fue Confianza ciega, un claro precedente de 'La Isla de las Tentaciones'. Tampoco especifica que a principios de la década de los 2000 se embarcó en 'Vaya semanita', el primer programa que se atrevió a reírse del terrorismo de ETA en la ETB.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Cobeaga recibe a El Confidencial en la sede de Dama, entidad que preside y que se dedica a gestionar derechos de autor. Cualquiera con menos éxito en su carrera desplegaría las plumas del ego a la mínima. Pero es un tipo normal que reivindica el cinismo y el vino como recetas para sobrevivir a la pandemia, a la bronca política, y a España.

PREGUNTA. Ya sabe mucha gente que Boris Izaguirre comenzó haciendo guiones para telenovelas, pero no sé si tantos recuerdan su paso por 'Gran Hermano' y sobre todo por 'Confianza Ciega', con esa concursante, Carolina, la que decía todo el rato: “Jo, tía, Nube”.

RESPUESTA. (Risas) Es que Carolina era la buena. Era una época en la que hacía cortometrajes y, mientras, trabajaba en televisión. En la segunda edición de 'GH' estuve de realizador, que era un poco como ser vigilante de seguridad. Estabas delante de una serie de monitores y los veías dormir. No pasaba mucho, la verdad. Hice tres ediciones.

Y en medio vino 'Confianza Ciega', que era un programa muy loco. Porque siempre en 'GH' se quería dar un prurito de experimento, pero en este no. Era una macarrada y no tenía nada de concurso, con tres parejas dispuestas a comprobar su fidelidad pero que no se llevaban ningún premio. Recuerdo grabarlo en una casa estudio de Portugal mientras bombardeaban Afganistán tras el derrumbe de las Torres Gemelas. Era demencial, pura manipulación.

El trabajo consistía en ponerles videos a los chicos y a las chicas en los que supuestamente les estaban poniendo los cuernos, que no era verdad porque la mayoría eran dobles, y luego buscarlos con la cámara para ver cómo lloraban. Eso es más porno que el cine para adultos.

Lo curioso es ver cómo no se avanza en las relaciones tóxicas, en el machismo puro y duro, que somos una sociedad bastante rancia

P. Vamos, que lo de La Isla de las Tentaciones le parece ya sabido. Esa sobreactuación, esas frases tipo “me he dado cuenta de que necesito recuperar mi dignidad”, y cosas así.

R. Es que todo eso que se dice en el programa está en Instagram, es la superficialidad de toda la vida, no es nada nuevo. Hay ratos en los que básicamente son tuits de Alejandro Sanz. Lo curioso es ver cómo no se avanza en las relaciones tóxicas, en el machismo puro y duro, que somos una sociedad bastante rancia. También refleja el ansia absoluta por estar en televisión.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. Dijo en una entrevista que ahora se lo piensa todo 400 veces. Hablamos mucho de la corrección política, de los ofendidos, como pueden serlo ahora mismo los fans de Alejandro Sanz… ¿Cómo lo gestiona y cómo le afecta a la hora de escribir?

R. Me reconozco en esa frase pero en el fondo nada me lo impide. Sí te reconozco que en 'Vaya semanita' (2003) había mucha inconsciencia juvenil, no nos lo pensábamos. Y en realidad hoy hay libertad para hacer muchas cosas. El año pasado estaba premiada en los Oscar una película sobre un niño cuyo amigo imaginario era Hitler. ¿Que protestan? Pues como se ha hecho siempre, solo que ahora está el altavoz de Twitter.

Leía el otro día un tuit de una diputada de Vox diciéndole a Trump que primero vencerá al coronavirus y luego al 'establishment'. Hablamos de Trump, que no puede haber persona más establishment del mundo… me da la sensación de que gente que está en la cima de lo institucional dice que no puede hablar con libertad cuando son el poder puro y duro, y que son rebeldes, que son la resistencia… vamos a ver, en los últimos meses, cuántos colectivos son la resistencia. Esta semana ha aparecido la que aquellos que no ven 'La isla de las tentaciones', también son los de Vox… hasta 'La casa de papel' es la resistencia. ¡Pero si es una serie de Netflix!

Cuando sacamos 'Ocho apellidos vascos' había un jefazo del negocio del cine que dijo: “¿Cómo vais a sacar una película con ese nombre? No va a hacer ni 200.000 euros porque tiene vascos en el título. La gran familia española en Cataluña ha ido fatal”… y la película fue un éxito. El ruido que hay en redes muchas veces no tiene que ver con lo que pasa en la sociedad.

 Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. Un vistazo a su perfil en Twitter revela que se moja en política. ¿Le compensa?

R. Es un tema interesante. Si tuiteo es porque veo un chiste, no por posicionamiento ideológico. John Oliver hace un programa en HBO que es la cosa más liberal de izquierdas que conozco, y decía en una entrevista: Es muy difícil para alguien que no se dedica a la comedia entender que mataríamos por hacer gracia.

A la derecha le parece bien la cultura si les da la razón. Por eso oyes referencias a Arturo Fernández, que jamás tuvo una subvención. Bueno, eso es mentira, ha participado en películas con subvenciones. También les gusta mostrar cuando Quique Sanfrancisco le da la razón a la extrema derecha, cuando Bertín Osborne hace obras de teatro…

Si lo piensas pasa también con los deportistas. Por ejemplo, ¿cuántos atletas han sido cargos del PP en los últimos diez años? Y no ha supuesto problema. Pero ni hay una mafia por la que si eres de derecha no te van a dar trabajo. Y en la izquierda también pasa, es insufrible. Me pasa una cosa en Madrid ahora que me pasaba en el Euskadi de los 90, que todos los gestos de la vida cotidiana están politizados. Hemos llegado al punto de Ponzano contra Lavapiés. Es muy ridículo, preocupante y agotador. Todo el rato con el matiz.

Así, cuesta que se admitan los grises, porque además a la mínima te llaman equidistante, es todo puro frentismo. Los hechos no importan, sino quién lo hace. Es la tiranía de los sentimientos, insufrible.

P. ¿Cree que vivíamos mejor cuando los políticos no tenían Twitter?

R. Le dedican muchísimo tiempo, eso me llama la atención. También a ir a medios de comunicación, todo el rato dando entrevistas. Siempre que les veo me pregunto cuándo trabajan en lo suyo. Genera un termómetro muy raro. Hasta qué punto tienen que lamentar la muerte de un deportista. Qué nivel de superficialidad tienes si recomiendas una serie, y tienes tres hijos y eres vicepresidente del Gobierno. Tratan de ser naturales y queda falsísimo, estarían mejor callados.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. Estiró la sátira política con los capítulos que dirigió de 'Vamos Juan'. ¿Cómo se enfrenta uno a títulos como ‘El Opus’ e ‘Ibex 35’?

Me tocó dirigir esos como me podían haber tocado otros, pero con el del Ibex sí quería hacer un retrato un poco scorsesiano, un empresario de dinero viejo. Esa gente que supuestamente se ha hecho a sí misma pero que en realidad heredó 150.000 millones de sus padres, que sigue siendo habitual ahora. También quería reflejar las grandes contradicciones del beatismo. Gente muy beata pero que a la mínima es rastrera, pienso en Fernández Díaz.

Cobeaga habla con ternura y admiración de su familia. De su madre, coleccionista de cintas de vídeo VHS y de bandas sonoras. “Tampoco te creas que es una fan condicional, aunque siempre me ha apoyado. Me dice las películas que le gustan, las que no… Con ella veía mucho cine clásico, sobre todo las de Doris Day y todas las de amor y lujo. La recuerdo planchando y con la música de Psicosis de fondo en un cassette… claro, eso te marca”, dice riendo.

Cobeaga habla con ternura y admiración de su familia. De su madre, coleccionista de cintas de vídeo VHS y de bandas sonoras

Tiene mucho de su madre y también de su tío, el dibujante Juan Carlos Eguilor. Pero no olvida a su tía Pili, a la que menciona siempre que puede en redes sociales. “No soy muy dado al exhibicionismo, pero murió en marzo, llevaba mucho tiempo enferma. Es uno de tantos casos de mayores enfermos que se quedaron atrapados en casa con miedo a llamar al médico, a salir, a moverse… Era una señora muy gritona y muy cotilla de San Sebastián. Me hacía mucha gracia, y era muy especial para mí”.

P. El otro día escuchaba a un colega periodista manifestarse a favor de otro confinamiento para no tener que dar explicaciones sobre la bebida… en su caso, confinado con niño pequeño.

R. Mi sueño era ser confinado sin hijos, hubieran sido unas vacaciones ideales. Durante el encierro escuché mucho la radio, porque si ponía la tele el niño quería ver dibujos. Al mes del confinamiento, recuerdo pude ver con mi mujer un telediario. Aquello fue una fiesta. Lo que peor llevaba era escuchar entrevistas a escritores y guionistas diciendo todo el rato: “Bueno, yo lo llevo bien porque estoy acostumbrado a estar encerrado”. ¡Me daba tanto asco! (Risas).

En mi caso se ha basado, fundamentalmente, en que el niño no se escoñase en una esquina, tuitear para desahogarme y beber mucho vino. Ha sido un infierno.

Ahora que acabo de vivir una cuarentena porque en la clase de mi hijo había un positivo, fue como volver a marzo y al chándal. Por cierto, eso de que a los contactos estrechos a la mínima les hacen un test es mentira, porque Salud Pública no te coge el teléfono. Es un desastre.

 Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. Dígame de qué trama reciente le habría gustado ser guionista: Corinna, Enrique Ponce, Alfonso Merlos y Josep Maria Mainat.

R. Se van algo de mi género. Son o muy sórdidos o muy melodramáticos. Pero sí he notado estos meses el mal uso de Berlanga. A la mínima todo era de él. Y no se parecía en nada.

Mira, una trama que yo haría es ésa de que el gobierno británico ha registrado a menos positivos del Covid por culpa del excel. Ése es mi rollo. Me fascina la dejadez, la vagancia. Son los temas que más me interesan. La pereza me obsesiona.

P. ¿Cuándo fue la última vez que fue al cine?

R. Cuando fui a ver a mis padres era el festival de San Sebastián y acabé viendo 'Un efecto óptico', de Juan Cavestany. Pero la primera vez tras el confinamiento fui a ver una película con mi hijo que fue horrible, pero horrible, 'Operación panda'. Una que ponía en el cartel: “De uno de los guionistas de Madagascar”, que es como si ponen, “Del tío que limpió el piso de ET”.

Es curioso volver a reírte con gente en una sala, cosa que en casa no tienes.

 Foto: Carmen Castellón
Foto: Carmen Castellón

P. ¿Qué hacemos con los que dicen, al hablar de la gestión política de la pandemia, que “todos lo han hecho fatal”?

R. No hay mayor justificación del cruzarse de brazos, del no protestar, que decir que todos son iguales. No es verdad, es objetivo que hay gente que lo hace mejor que otra. Es darle una vía libre al conformismo brutal.

P. Preside una entidad que defiende los derechos de autor. ¿Es de los que creen que en España le damos tan poco valor a las ideas que no pensamos pagar por ellas?

R. Creo que hay batallas culturales que están perdidas. Me interesa luchar porque unos productores que te encargan un guion paguen y no te digan: cuando consigamos el dinero ya si eso. Mucho más que convencer a los que piensan que los que se dedican al cine están viviendo la vida loca y recibiendo cheques del Ministerio de Cultura cada mes en su buzón. Bueno, todos menos Pérez Reverte, que dijo que a él no le subvencionan, sino que le pagan por su trabajo. Debe ser que a los demás sí nos subvencionan.

Pero si una televisión emite una película tuya 20 veces, los anuncios no los cobra una vez, sino 20. Y lo lógico es que tú te lleves tu parte. Me parece lo normal. Otra cosa es que la gente lo entienda y lo comparta, pero quien quiero que lo entienda es la televisión y las plataformas. Y reconozco que el sector cultural es muy llorica, no tanto como los hosteleros, pero bueno. Está bien pedir, pero no todo son lágrimas. Yo siempre lo digo: no hago cine de autor, sino cine de autónomo.

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