DESMIENTE AL SOSPECHOSO

Los forenses no encuentran ningún golpe en el cráneo de Manuela Chavero

El detenido había declarado que la víctima y él discutieron, ella resbaló por causas desconocidas y se golpeó en el suelo con la cabeza, lo que, según su versión, habría causado su muerte

Foto: Agentes de la Guardia Civil de Zafra (Badajoz) escoltan al autor confeso de la muerte de Manuela Chavero. (EFE)
Agentes de la Guardia Civil de Zafra (Badajoz) escoltan al autor confeso de la muerte de Manuela Chavero. (EFE)

La ciencia forense desmiente la versión que hasta ahora ha dado Eugenio, el sospechoso de haber asesinado a Manuela Chavero. Los especialistas saben que el joven, de 28 años, ha declarado que Manuela y él discutieron en la casa de Eugenio, concretamente en el pasillo, ella resbaló por causas desconocidas y se golpeó en el suelo con la cabeza.

Según el detenido, el impacto fue duro y falleció al instante. Lógicamente, los forenses centraron su examen inicial en el cráneo recuperado por la Guardia Civil, junto a los demás restos óseos, y para su sorpresa se dieron cuenta de que no había ninguna señal de golpe. El cráneo está intacto. Este hecho pone en solfa la principal afirmación del sospechoso que, sabiendo que la UCO estaba cerca de su detención, planificó su confesión para evitar que le imputaran por asesinato.

Lo único que admite Eugenio es haberse asustado tras el fallecimiento y esa misma noche trasladar envuelta en una sábana y una toalla a Manuela a su Opel. Después, condujo hasta una de sus fincas donde usó un tractor con una pala excavadora en el frontal. Colocó el cuerpo en esa pala y trasladó a Manuela al interior de la finca. Concretamente hasta una zorrera abandonada que conocía, rodeada de encinas.

Efectivos de la Guardia Civil registran la finca propiedad del detenido. (EFE)
Efectivos de la Guardia Civil registran la finca propiedad del detenido. (EFE)

Introdujo el cuerpo en su interior y a continuación taponó la entrada con piedras, maleza y tierra. Otro de los datos que llama la atención a los forenses y es el hecho de que haya desaparecido la primera vértebra —un hueso que se llama atlas—, que une la cabeza con la columna vertebral. Para este hecho todavía no han encontrado explicación.

Prisión provisional, comunicada y sin fianza para el asesino confeso de Manuela Chavero

En el municipio pacense de Monesterio, donde vivían tanto la víctima como el sospechoso, todo son rumores. Los vecinos aseguran que tras el crimen Eugenio tenía un brazo amoratado. De ser así no se entiende cómo a una unidad tan especializada como la UCO se le podría haber pasado este detalle. Lo cierto es que el dato no se corresponde con la realidad. Tampoco es cierto otro de los rumores que corren por la localidad en el que se afirma que los investigadores descubrieron que Eugenio había mentido en su coartada.

Aseguran que dijo que el día del crimen había estado en la playa y que los agentes comprobaron que había mentido. De ser así, la falsedad habría despertado todas las alarmas de investigadores de enorme especialización que han resuelto casos como los de Diana Quer, Laura Luelmo, el pequeño Gabriel, Javier Ardines y el asesino de Pioz. Dijo que estuvo en la playa, y era cierto, pero como el crimen fue de madrugada le dio tiempo a regresar a Monesterio y a asaltar a Manuela Chavero. Su excusa fue que a esa hora dormía en su casa del pueblo, solo. Algo difícilmente contrastable, pero que se confirmaba por el posicionamiento de su móvil.

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