SIN RASTRO DE SU PARADERO DESDE 2016

La Guardia Civil tiene un sospechoso de la desaparición de Manuela Chavero

Esa fue la razón de la minuciosa inspección ocular que agentes de la Científica realizaron en casa de la víctima hace tan solo unas semanas. Se trata de un varón que conocía dónde vivía la mujer

Foto: Agentes de la Guardia Civil realizan labores de búsqueda de Chavero. (EFE)
Agentes de la Guardia Civil realizan labores de búsqueda de Chavero. (EFE)

Parece que el misterio sobre la desaparición de Manuela Chavero puede estar próximo a resolverse. Según ha podido saber El Confidencial, los investigadores de la UCO de la Guardia Civil cuentan con un nuevo sospechoso desde hace unos meses, y en las últimas semanas no han parado de recopilar pruebas contra él.

Esa fue la razón de la minuciosa inspección ocular que agentes de la Científica realizaron en casa de la víctima hace tan solo unas semanas, y en la que todo apunta a que encontraron detalles determinantes. Las comprobaciones que realizaron encajarían a la perfección con las hipótesis de los investigadores. El sospechoso es un varón que sabía dónde vivía Manuela.

Las sospechas de los agentes, que están dedicando cientos de horas a las pesquisas, se han visto confirmadas también por un anónimo que recibió hace unos días Emilia, la hermana de Manuela. Se trata de una carta sobre la que la UCO no quiere hablar, ni confirmar su existencia, pero, según distintas fuentes, aporta datos concretos de cómo se pudo llevar a cabo el asalto y sobre el posible autor, así como otros detalles desconocidos hasta ahora. "He entregado el anónimo a la Guardia Civil. No me dejan decir nada de su contenido, pero lo están estudiando y puede haber alguna clave que termine de ayudar a la UCO a resolver el caso", apunta Emilia.

Las sospechas de los agentes se han visto confirmadas también por un anónimo que recibió hace unos días Emilia, la hermana de Manuela

Manuela Chavero, de 42 años, desapareció el 5 de julio de 2016. Algo ocurrió aquella madrugada. Alguien conocido debió entablar contacto con ella de madrugada, porque a la 1:55 escribió su último mensaje. En él, al contrario del caso Diana Quer, no había urgencia, ni miedo ni alarma. Después de amanecer, cuando su familia acudió a buscarla, tras horas sin noticias suyas, encontró la televisión encendida, una lámpara con la luz dada, el teléfono móvil sobre la mesa y, muy cerca, su bolso con la documentación y el dinero. Como si se hubiese tratado de una salida apresurada o imprevista.

Fotografía de un cartel con la imagen de la desaparecida Manuela Chavero.
Fotografía de un cartel con la imagen de la desaparecida Manuela Chavero.

La cerradura no estaba forzada. Los pantalones que había usado ese día reposaban sobre la cama. Se había cambiado y puesto cómoda. Cuando se la llevaron, vestía un pantalón de chándal de andar por casa, una camiseta y unas simples chanclas. Desde entonces, nada se ha sabido de ella. El análisis de la escena y la forma del asalto parecen descartar que el móvil fuera un robo.

Cuatro años después de la desaparición de Manuela, la UCO, la misma unidad que detuvo al Chicle, a Ana Julia Quezada, al asesino de Pioz, que dio respuestas a las familias de Laura Luelmo y Javier Ardines y engrilletó a quienes les quitaron la vida, puede estar a punto de resolver una de las desapariciones más complejas de nuestro país en los últimos años.

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