De perfil

Jorge Azcón, el alcalde 'rocero' que derrotó a Hacienda

Martinez-Almeida no es el único alcalde que da alegrías a Casado. A Azcón, cara visible de la revuelta contra María Jesús Moreno, se le podría quedar pequeño el consistorio de Zaragoza

Foto: El nuevo alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón. (EFE)
El nuevo alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón. (EFE)

Jorge Azcón lo está pasando fatal por culpa de la pandemia. No solo por la responsabilidad política que conlleva el puesto que ocupa desde 2019. Sufre, cuentan sus amigos, porque es un hombre volcado en los afectos. Le gusta besar, abrazar. A amigos, desconocidos, vecinos, y hasta a los enemigos. Y la distancia social lo está matando. “Es rocero. Rocero de roce”, matiza Fernando Ledesma, abogado y compañero de Azcón en la universidad y en la política.

Eso por no hablar de lo fácil que es verle envuelto en lágrimas. Tanto, que a veces ha tenido que interrumpir discursos, como el de su investidura como alcalde de Zaragoza. “Yo creo que según pasan los años es aún peor, está más llorón y más cariñoso”, bromea Ricardo Mur, compañero de carrera política y actual presidente de la CEOE en Aragón. Tan cercanos son Mur y Azcón, que otro amigo, el diputado popular Pedro Navarro, se refiere a ellos como “Zipi y Zape”.

Es imposible desvincular su carrera política de la de otro alcalde de Zaragoza, el popular José Atarés. Fallecido en 2013 por culpa de un cáncer, fue clave en el camino de Azcón, político revelación (con permiso de Martínez-Almeida) en las filas del PP. Un edil al que muchos conocieron este septiembre, cuando se convirtió en la cara visible de la victoria de gran parte de los ayuntamientos ante el Ministerio de Hacienda, a cuenta del uso de los remanentes municipales.

También es imposible obviar en su currículo el papel de Domingo Buesa, candidato popular a la alcaldía de Zaragoza que prescindió de sus servicios y de los de otros cinco concejales en 2007. Algo que provocó la marcha de Azcón, hasta del propio partido. Es evidente que volvió. Como evidente es, dicen, que siempre soñó con ser alcalde.

Azcón es expansivo. Basta observarle o escucharle varios minutos para intuirlo. Pero los que lo conocen lo confirman, sirviéndose de otros adjetivos. “Es bastante revoltoso y un animal político, algo que genera resquemor y ciertas tensiones”, dice Ledesma. “Un niño precoz de la política, muy hábil con la palabra. Afilado, polemista, cómodo con el debate”, explica un periodista que lleva años cubriendo la información política de la capital aragonesa.

Esa habilidad, esa tendencia a no achantarse, debió serle útil en un debate con Juan Alberto Belloch cuando el biministro era también alcalde y Azcón se curtía en la oposición. Lo volvió loco, cuentan. Pero al llegar a la alcaldía, el popular dio la medalla de oro de la ciudad al socialista. Es “hipersimpático y bromista”, dicen. “Es tenaz, como buen maño, y rápido de reflejos”, asegura Víctor Viñuales, director de la institución medioambiental Ecodes.

“Es bastante revoltoso y un animal político, algo que genera resquemor y ciertas tensiones”, afirma Fernando Ledesma

“Cuando entra en una habitación el resto parece que se apaga”, afirma su amigo Pedro Navarro. También declara que es “un huracán y un excelente gestor”. “Es un líder y un buen jefe. Si hubiera nacido hoy, le habrían diagnosticado hiperactividad”, señala Víctor Serrano, consejero de Urbanismo y Equipamientos del Ayuntamiento de Zaragoza. Le conoce solo desde los 23 años. Suficiente como para concluir que “a veces es excesivamente arrollador”. “Está siempre en el momento oportuno. Como suele decirse, tiene ‘baraka”, añade Mur.

Nos está quedando un perfil tirando a panegírico. Porque todo lo dicho con anterioridad tiene también otros puntos de vista. “Si estás con él en una fiesta de una hora, se tirará hablando cincuenta minutos y los otros diez no te estará escuchando”, afirma otra de las personas que lo conoce desde que eran veinteañeros y que prefiere no decir su nombre. “Se nota mucho que viene de una familia de derechas. Proyecta cierta soberbia, cierta vanidad, cierta prepotencia. Dicho lo cual, me iría de fiesta con él ahora mismo”, añade.

“Se le nota -dice otro nombre de la política aragonesa que prefiere no ser citado- cierta obsesión por querer pasar a la Historia. Si no hubiera la tradición de colgar un retrato de los alcaldes, lo inventaría. Es frivolón”. Otro periodista maño, que se autodefine como “lengua viperina”, destaca esa parte coqueta de Azcón. “Ha pasado de llevar el pendón en las procesiones a ser modelo de mascarillas”, declara.

Hay porras sobre el próximo destino político de Azcón: desde presidente de la comunidad hasta ministro de Casado si el popular llega a Moncloa

Sus amigos coinciden en que es bastante negado para el fútbol, a pesar de que su padre fue jugador del Real Zaragoza y que su hijo pequeño, también llamado Jorge, apunta maneras. Azcón es más de baloncesto y socio del Stadium Casablanca, un club deportivo de su ciudad. Le gustan el esquí y los videojuegos. Y cocinar. Conocidas son las paellas que prepara personalmente por Navidad para obsequiar a la prensa. Una receta que aprendió en Valencia, ciudad en la que empezó a estudiar Derecho. Aunque también tiene otras debilidades.

“Le gustaba quedar con periodistas jóvenes a comer porque así los podía llevar a un McDonald’s. Le encanta, lleva hasta la aplicación en el móvil”, reconoce uno de sus amigos muerto de risa. Hay porras sobre el próximo destino de Azcón en la política. Algunos le sitúan revalidando el puesto actual; otros lo ven como candidato a presidir la comunidad; y otros no descartan que, si llega Casado a Moncloa, le haga ministro. No parece que eso le quite el sueño al alcalde. Además, en cualquier sitio hay Big Mac.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios