UN AGOSTO CALIENTE

Dimisiones de directores de colegios por el plan anticovid: "Hay que ponerse drásticos"

Aún son unas pocas olas, pero prometen marejada. La imposibilidad de garantizar la seguridad de alumnos y trabajadores está llevando a algunos responsables escolares a dejar sus cargos

Foto: Una limpiadora desinfecta el mobiliario del colegio Cervantes de Córdoba. (EFE)
Una limpiadora desinfecta el mobiliario del colegio Cervantes de Córdoba. (EFE)
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Esta semana, sobre la bocina, han llegado a muchos centros escolares las instrucciones sobre los protocolos anticovid para el próximo año. Como ya contamos, han generado una avalancha de quejas por parte de los directores de los centros, que sienten que la responsabilidad del retorno a las aulas no debe recaer por completo en ellos. La mayoría de ellas se han sustanciado, por el momento, en reclamaciones a las consejerías de las comunidades autónomas. Sin embargo, otros han optado por una vía más radical: presentar su dimisión irrevocable.

Es lo que ha ocurrido con el CEIP Clara Campoamor en Bormujos, Sevilla, donde director, jefe de estudios y secretaria presentaron la pasada semana su renuncia ante la imposibilidad de cumplir con las medidas de seguridad. "Hay directores que consideran que elaborando notas se pueden conseguir mejoras sustanciales, pero yo creo que se deben tomar medidas más drásticas para conseguir cambios de verdad", responde a El Confidencial Manuel Ramírez, el director del centro desde hace 12 años, mientras espera una respuesta de la administración.

"No vemos el modo de garantizar la seguridad real de alumnado y trabajadores por más que apliquemos todos los principios de la Consejería"

El director prefiere remitirse al comunicado de los directores de los equipos educativos de Sevilla que suscribía para entender sus motivos. "La Administración Educativa de Andalucía marca unas pautas —distancia social de seguridad, higiene respiratoria y de manos, ventilación, evitación de aglomeraciones, aislamiento de casos sospechosos, limpieza y desinfección continuas de las instalaciones del centro— que no se van a poder cumplir con las condiciones que actualmente sufren la mayoría de los centros educativos", explicaban. "Ni siquiera con las que se están anunciando por parte de la Consejería de Educación y Deporte, pero que a estas alturas, apenas mes y medio antes del inicio de curso, siguen sin concretarse".

La decisión ha sido defendida también la por la Asociación de Padres y Madres del centro, que en redes sociales manifestaba que "secunda la medida por coherente y responsable, y agradece el buen hacer que a lo largo de estos años ha realizado en el centro". El mayor desencuentro de equipo directivo y administración, como explicaba el director a la delegación sevillana de 'El Diario', se produjo tras ver rechazadas por la Consejería sus propuestas de flexibilización de asignaturas no esenciales como Religión o Valores.

"Tras muchas semanas de trabajo intentando programar la incorporación a las aulas de nuestro alumnado para el próximo mes de septiembre, adaptando las distintas instrucciones de la Consejería de Educación a nuestra realidad, vemos que la aplicación de dichas directrices a la vida ordinaria de nuestro Centro educativo es de un encaje complicado, si no imposible", rezaba el comunicado. "No vemos el modo de garantizar la seguridad real de alumnado y de las personas que trabajan en el CEIP Clara Campoamor por más que apliquemos todos los principios que se proponen desde la Consejería". Una declaración que puede convertirse en histórica si la situación va a más.

¿Solo el principio?

El director también sugería que su dimisión puede ser tan solo el primer eslabón en una cadena que arranque en Andalucía como medida de presión ante la Consejería, pero también llegar a otras comunidades. Si bien en Madrid no parece haber ruido por ahora, El Confidencial tiene conocimiento de al menos otra dimisión reciente, la de la directora del IES Alto Guadiato de Peñarroya-Pueblonuevo, en la provincia de Córdoba, que se oficializará en los próximos días.

No obstante, el comunicado de los directores matizaba que "como últimos responsables de los centros educativos, así como nuestros equipos directivos y el conjunto de los claustros no vamos a dimitir de nuestra responsabilidad en una situación como la que vivimos. Pero tampoco vamos a poder asumir papeles para ámbitos en los que no somos competentes, especialmente en lo referido a salud y prevención de riesgos laborales". Una discrepancia en métodos, pero no en objetivos.

Cristóbal Berrocal dimitió a principios de mes: "Es imposible garantizar las condiciones de seguridad establecidas por las instrucciones"

Pero la rebelión de los profesores no ha comenzado por Andalucía, sino por Murcia. Fue a principios de julio cuando el director del IES Beniaján, en la pedanía murciana del mismo nombre, presentó su dimisión tras recibir la guía de la consejería de Salud y Educación con las recomendaciones de prevención e higiene, que recibió una inmediata respuesta negativa entre los directores de la región. "No podemos garantizar condiciones de seguridad, por lo que nos resulta inasumible y debemos rechazar rotundamente los planteamientos de la guía", señalaba en 'La Opinión de Murcia' Raimundo de los Reyes, presidente de ADES Murcia.

El primer caído en combate se llamaba Cristóbal Berrocal, que solicitó su cese del puesto, en el que había pasado los últimos dos años, el pasado siete de julio. "Una vez realizado el análisis de las condiciones del centro en cuanto a espacios y matriculación prevista, con idéntica dotación en recursos humanos que en pasados cursos, y sobre todo ante la ausencia de herramientas organizativas que permitan adaptar ciertos aspectos de la presencialidad de docentes y discentes, resulta a mi juicio imposible garantizar las condiciones de seguridad para la salud establecidas en las instrucciones remitidas a los centros educativos", explicaba el profesor en su mensaje de despedida.

¿Y ahora qué, en todos los sentidos? Por una parte, la administración deberá ponerse las pilas para buscar en tiempo récord sustitutos de los cuerpos directivos que puedan dimitir de ahora en adelante, en un momento en el que cada segundo cuenta para garantizar un retorno a las aulas que, como ha recordado siempre la ministra de Educación Isabel Celaá, se pretende que sea presencial.

Según la LOMCE, el director debe ser elegido por el Consejo Escolar mediante un concurso de méritos entre los docentes del centro con una experiencia de al menos cinco años. Sin embargo, ante tales situaciones, la administración debe intervenir. En otras palabras, un pequeño laberinto burocrático en el tejado de la inspección difícil de atravesar en pleno mes de agosto. Aunque siempre cabe la posibilidad de que la inspección deniegue la solicitud y los obligue a mantenerse en el puesto, lo que abriría nuevos frentes.

"El próximo curso habrá problemas. Como en cualquier otro sector y escenario. No nos queda otra", reconocen los inspectores de educación

Esa es la otra pata de la situación. Ante una hipotética avalancha de dimisiones apoyadas por las AMPA de los centros, la Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE) de Andalucía solicitaba a los directores que evitasen el alarmismo. "El próximo curso habrá problemas. Como en cualquier otro sector y escenario. No nos queda otra", explicaban en su comunicado. "Todas las partes debemos hacer esfuerzos y generosas cesiones ante el mayor problema educativo de los últimos 40 años". En su texto, pedían a los directores que "aceptando ese rol inherente a su cargo, organicen sus centros de la mejor manera posible evitando alarmismos sociales y coordinando eficazmente a todo el personal bajo su mando".

La educación española llega extenuada al curso más importante de sus vidas.

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