LUIS CUETO EX NÚMERO DOS DE CARMENA

"De lo que más contento estoy es de llevarme bien con empresarios como Florentino y Gil"

En proceso de escisión de Más Madrid junto a otros concejales del sector carmenista, el que fuera mano derecha de Carmena reconoce que de haber pactado con Podemos seguirían gobernando

Foto: Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

Luis Cueto (Madrid, 1961) fue durante cuatro años el número dos de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid. Siempre levantó recelos entre el sector más a la izquierda del heterogéneo grupo que apoyaba a la alcaldesa. No había muchos altos funcionarios en Ahora Madrid y este Técnico de la Administración Civil (TAC), conocedor de los resortes de la Administración, era señalado por los críticos como el hombre de los empresarios. "He trabajado con el PSOE y con el PP con lealtad como funcionario. Existe ese perfil profesional capaz de trabajar para quien han puesto los ciudadanos", reivindica.

Hoy, un año después de que el popular José Luis Martínez-Almeida tomase la vara de mando en el Ayuntamiento de Madrid, Cueto se encuentra en proceso de escisión de Más Madrid junto a otros concejales del sector carmenista, como la coportavoz Marta Higueras, por el intento de Íñigo Errejón y los suyos de subsumir Más Madrid en un partido clásico. Se arrepiente del denominado pacto de las empanadillas y reconoce que "de haber encontrado un Podemos como el que hay ahora, estaría gobernando Manuela". Aboga por una suerte de 'pactos de Cibeles progresistas', junto a Podemos y PSOE, para arrebatar a Almeida la alcaldía en los próximos comicios. Recibe en su cocina ante unas simbólicas magdalenas y habla con una franqueza inusual. No elude la autocrítica —"pecamos de bisoñez"— ni esconde que tuvo buena relación con empresarios como Florentino Pérez y Miguel Ángel Gil. "No somos perroflautas", es su reivindicación.

Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

Pregunta. Hace cuatro años, casi de la nada, sale Ahora Madrid y logra la alcaldía. Ahora están en Más Madrid sin Podemos y en la oposición. ¿Qué diferencia el Ahora Madrid de sus inicios al Más Madrid actual?

Respuesta. En política es muy importante cómo se hacen las cosas. Mientras que en la época de Ahora Madrid había fortísimas diferencias ideológicas y de prioridades entre algunos concejales y otros, ahora no existen grandes diferencias ideológicas. El equipo actual está mucho más cohesionado en el modelo de políticas públicas para la ciudad, pero hay un debilitamiento, se pierde mucha concentración cuando uno dedica muchas energías a algo que es ajeno a la política de ciudad, creando estructuras de partido.

P. ¿Cuál es su principal discrepancia?

R. Nuestra gran discrepancia que es cuando te metes a crear un partido nuevo, en vez de seguir con el formato que teníamos hasta ahora, eso arrastra las lógicas de poder y de camarillas, como les pasa a todos los partidos. En cambio, en una estructura que desde el principio quiere huir de eso y abrirse a otros es una enseñanza vital y hay gente que no lo quiere ver. Yo prefiero ser el dueño de cuatro concejales que ser el quinto de 30. Nosotros no somos así, mantenemos que es mejor arrebatarle la alcaldía a Almeida que generar nuestro propio espacio aunque sigas en la oposición 20 años. Hay personas que tienen un enorme problema a la hora de diluirse desde su punto de vista en un proyecto más amplio.

P. ¿Qué queda entonces del carmenismo?

R. Un espíritu iconoclasta respecto de estructuras obligatorias, del formato clásico. Manuela significaba una credibilidad profesional. Una persona que ha sido jueza no puede ser una perroflauta ni una desarrapada, es una persona seria que conoce la institución y tiene un bagaje. Eso es bueno para mucha gente descreída de lo que dicen los políticos, porque ya han gastado las palabras, y prefiere ir a lo que hacen. Esa confianza tiene que ver con tu currículo y tu trayectoria, no solo con lo que digas.

"Si no nos juntamos todas las fuerzas progresistas tenemos Almeida para 20 años"

P. ¿En qué se diferencian o qué reivindican?

R. Reivindicamos que no nos atropelle lo político. Traemos un currículo que ponemos a disposición: yo he estado en ministerios, José Manuel [Calvo] tiene su trayectoria en el Colegio de Arquitectos, quizá con menos declaraciones pero lleva en su mochila la operación Canalejas, la operación Mahou-Calderón, Chamartín, el Bernabéu, paseo de la Dirección... Marta Higueras ha hecho cosas importantísimas. Somos menos de decir y más de hacer. Tenemos una vocación de identificar capacidades y eso en el caso de Manuela mucha gente lo apreciaba, qué hacíamos. Hay una metáfora que me gusta mucho. Esto es como cuando un pequeño inversor le entrega su dinero a un fondo. Y le dice: 'Lo puedes invertir en acciones muy riesgosas que te pueden dar mucho dinero o más aburridas y de menos riesgo y que te den menos dinero'. Con su voto, los ciudadanos entregan un poco de su capital. En este caso el fondo es su candidato. La gente al votar quiere que le devuelvan una rentabilidad, que le vaya mejor a ellos y a la ciudad. Nosotros representamos una visión del mundo aplicada a la ciudad interesante porque contrapone la dicotomía clásica de crecer para repartir o repartir para crecer, que fue el meollo de la inmensa bronca entre Felipe González y Nicolás Redondo. Nosotros estamos en la segunda. Si de algo podemos estar orgullosos en la ciudad de Madrid en el tiempo de Manuela, y no es tan claro que hoy vaya a ser así, es que hemos reducido infinitamente la deuda de Madrid y aumentado el gasto social muchísimo, reequilibrando la ciudad. ¿En cuatro años dio tiempo?

Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Eso. ¿Qué pasó?

R. Que no nos dio tiempo a todo. En lo que más insatisfecho estoy es en materia de vivienda. Hubo varias razones. Cambiamos al director de la EMVS en la legislatura y no fue bien y las lógicas de construcción de vivienda pública son lentas, lentísimas. Aquí, además, la gente siempre apostó por comprar en lugar de alquilar. En Berlín hay 350.000 viviendas públicas, en Viena 280.000 y en Madrid 15.000 porque aquí la gente invierte en su casa y se tira 40 años para pagarla. Los procesos de creación de ciudad, de participación ciudadana de verdad son largos. Nos ha costado 150 años llegar al desastre de democracia representativa. En tres años no se puede construir la democracia participativa real, la cesión de locales, la gestión público-social... Eso lleva tiempo para generar estructuras, patrones y modelos. El PP no tiene ningún interés en darle a un club deportivo que gestione una instalación. Lo que hace es que se lo da a una empresa privada durante 50 años de concesión.

P. ¿Qué balance hace de sus años de gestión?

R. Si de algo estoy contento de mi aportación en la legislatura pasada es de una muy sorprendente, para muchos buenísima relación, con el mundo empresarial del modelo de Manuela Carmena. Decían que resolvíamos cosas, aunque también es cierto que no hay nada como tener una malísima expectativa para mejorarla. Si creen que vas a sacar un dos y sacas un cinco es la leche. Ellos esperaban de nosotros un dos y sacamos un cinco o un siete.

Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

P. ¿Con qué empresarios?

R. Con empresarios emblemáticos de esta ciudad como Miguel Ángel Gil o Florentino Pérez. No nos tembló la mano en pedirle a Florentino que nos devolviese los 20 millones por una permuta de parcelas al que condenó la UE y al mismo tiempo llegamos a un acuerdo fantástico en el entorno del Bernabéu: quitas la esquina, haces lo otro, cedes un parque... O con Miguel Ángel con el tema del Calderón, que estaba envenenado y que José Manuel, con 800.000 asambleas, logró desbloquear sin impugnaciones de asociaciones de vecinos. Para mí eso es un modelo de equilibrar la ciudad buscando la mejor colaboración público-privada. También con la Cámara de Comercio o CEIM [la patronal madrileña] he ido a dar seis o siete conferencias y nos decían que éramos gente eficaz, dialogante y seria que no ha venido aquí a hacer de Chávez. Hubo un sinfín de cosas que nos dieron mucha credibilidad con los empresarios.

P. A la par que perdieron la credibilidad de ciertos sectores vinculados a su proyecto e incluso concejales. Sánchez Mato, el primer concejal de Hacienda, por ejemplo, no se metió en política para llevarse bien con los empresarios.

R. Para mí Manuela igual alargó demasiado en cambiar de concejal, con su política de magdalenas y de no romper, de hacer 800 reuniones en su casa los sábados para intentar que todo fluyera otra vez. Creo que Jorge [García Castaño] fue más proactivo como concejal de Hacienda. Tengo la teoría de que Carlos [Sánchez Mato] tenía una agenda propia queriendo crear un espacio político a costa de Carmena y ese enfrentamiento kamikaze con Montero era buscado y no beneficiaba a la ciudadanía. Tenía sus intereses políticos.

"Con el actual Podemos, creo que hubiera sido más inteligente haber apurado una negociación mucho más rentable porque la ruptura fue dañina"

P. A ustedes también los acusaban de tener cierta agenda propia, con cuestiones como la Operación Chamartin o el Open de Tenis y por unas relaciones demasiado estrechas con el mundo empresarial y no siempre transparentes.

R. Lo hemos explicado muchas veces: si no se aprobaba nuestra opción de Chamartín esa legislatura, con gran cantidad de vivienda pública, reverdecía el plan de Botella, que nunca había sido derogado y que tenía una lógica perversa que era pagar con edificabilidad a las empresas. Botella decía: 'Como voy a meter un montón de gente y de oficinas allí, y no tengo dinero, pago con edificabilidad a las empresas'. Pero había una pregunta previa: ¿Y por qué tenemos que hacer esa burrada? No hacen falta tres estaciones de Metro, vale con una y en vez de 180.000 coches pasan 60.000. Retrocedimos un minuto antes y eso cambia qué necesitas. El número de viviendas públicas que se han sacado en esa operación es brutal. Ahora, ¿que hay gente que piensa que si está el BBVA detrás es un banco especulador y hay pelotazo y no sé qué? Pues no hay manera. Cuando Sánchez Mato decía: 'Ya estamos con el norte. ¿Por qué no hacemos Chamartín en el sur?'. Y Jorge le decía: 'Carlos, si no hacemos Chamartín se van a ir a Tres Cantos, no se van a ir a Villaverde, por más que tú quieras'. La gente invierte donde le da la gana y Chamartín está a 15 minutos de la T4. Y lo que está en la Operación Chamartín no son las viviendas ni las oficinas, es una cosa brutal, es conectar la alta velocidad con el 'hub' latinoamericano más importante de Europa, que es Barajas. Eso es estratégico para este país, no para esta ciudad, que también. Y tú no puedes ponerle una pistola a alguien para que invierta en el sur. Quizá puedes perdonarle los impuestos para los próximos 100 años pero estoy convencido de que tenía razón Jorge, que se habrían ido a Tres Cantos. Ahora toda la iniciativa depende de lo público, con el plan anterior dependía de lo privado y tenían 100 años para desarrollarlo cuando ellos querían. Pero eso no lo cuentan.

Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Especulación ya ha habido, con la venta de terrenos.

R. Pero ahora todo lo tiene que aprobar el Ayuntamiento. Antes era un cromo que entregabas al BBVA, a la empresa que tenía.

P. ¿Y a parte de esa agenda propia a Sánchez Mato, le faltó ejecución y por eso bajó la deuda?

R. No, no. La ley de contratos está pensada para intentar que los gestores no roben, más que para ejecutar eficientemente. Está basada en la desconfianza. Hay infinitos procesos que hacen muy difícil la gestión. Pero a Carlos yo no le reprocharía que fuese ineficaz. En contratación hizo cosas buenísimas como las cláusulas sociales, la compra verde, la compra pública innovadora... La Administración tiene cuatro herramientas: hacer normas, contratar, dar subvenciones o dar licencias. Dentro de esas, Carlos hizo una magnífica gestión, como el IBI, adaptó el catastro, hubo redistribución y gasto en los distritos...

P. La impresión extendida es que Gallardón encargaba a Melis tunelar la ciudad y lo hacía en cuatro años aunque la arruinaba y que con Carmena para obras menores como ampliar una acera se prolongaban las discusiones y al final se pasaba la legislatura y la acera quedaba sin cambiar.

R. El coste de tener 50 reuniones para cambiar una acera igual hay que hacérselo mirar. Manuela tomó una decisión importante, era un Ayuntamiento muy femenino, de poca testosterona: fue menos grandes obras, menos burradas, y más de costura, de arreglar agujeros. Madrid estaba lleno de rotos y se fueron haciendo costuras. Gastamos mucha energía y poco dinero en Mahou-Calderón y el Bernabéu. La ciudad ya no era una cosa de una obra para Ruiz Faraón que se gastaba 4.000 millones en la M-30. Además, la gestión del Ministerio de Hacienda fue acogotante. No nos dejaban gastar el superávit y ahora están como locos pidiéndolo. Era una cirugía de ciudad menos aparatosa pero infinitamente más interesante.

P. Pero muchos proyectos tardaban en hacerse y otros al final ni llegaban.

R. Efectivamente, y uno de los grandes traumas de política que necesitaba más depuración fueron los presupuestos participativos. El primer año la gente se descojonaba, el segundo empezó a participar y el tercero la gente se lo creyó pero para ese momento no se ejecutaba lo de hace dos años. Eran lógicas que requerían más años, no solo una legislatura. En el mundo privado, las empresas que pajarean mueren y en el mundo público pierden las elecciones. En nuestro caso las ganamos pero... Aun así, no es como dice el PP que redujimos deuda porque no éramos capaces de gastar. Eso es mentira. El Ayuntamiento tiene un presupuesto de 5.000 millones. De esos, gasto comprometido, entre pagar la deuda, las nóminas y los contratos plurianuales, son 3.500 millones. Quedan 1.500 millones de cosas nuevas. De esos, la ejecución presupuestaria fue del 80%. Son buenos datos.

Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Si uno llega a alcalde, ¿por qué tiene que consultar todo? ¿Por qué no puede peatonalizar una calle y que le juzguen en las urnas a los cuatro años?

R. Hay cosas que sí y otras que no. Por ejemplo, la biblioteca de San Fermín. Los vecinos del barrio de San Fermín querían una biblioteca. Era una cosa maravillosa, no querían una piscina. El Ayuntamiento podía hacer su biblioteca o hablar con los vecinos a ver cómo la querían. ¿Pues qué hizo Manuela? Contrató una consultora que estuvo dos meses con los vecinos haciendo premaquetas a ver si era lo que querían. La diferencia es que no es la biblioteca del Ayuntamiento, sino la de los vecinos. Otra cosa es que si al final no se hace no es ni la del Ayuntamiento ni la de los vecinos. No es ninguno. Ni dejar de hacer estos procesos participativo, que es alucinantemente bonito, ni tampoco llegar al punto de que no se haga el proyecto. Otro caso: el PP dice que mucho hablar de polideportivos y que no hemos inaugurado ninguno. Y es verdad, tienen razón. Creo que ahí nos equivocamos. En polideportivos y en vivienda debimos hacer mucha más cesión a la iniciativa privada bien controlada, con reglas de juego bien hechas. Pero no ser tú el que lo hagas porque la gestión pública no es la mejor para eso. Tu trabajo es controlar, poner cláusulas en los pliegos, vigilar que el contratista no sea un chorizo, que no se lo lleve el más barato sino el más fiable... de acuerdo. Pero hubiéramos tenido 20.000 viviendas en vez de las 3.000 que hicimos. Había también un complejo de la izquierda y suspicacia hacia la empresa privada, un cliché de que la empresa va a ser especuladora y ladrona y desde mi punto de vista eso refleja un complejo de inferioridad, de pensar que vas a ser incapaz de controlarlos. Cuando Florentino Pérez se estaba llevando un montón de dinero en la M-30 era una vergüenza o cuando el PP sacó el mantenimiento de la ciudad, que todo el mundo sabía que costaba 20 millones, y lo ganó Florentino por ocho. ¿Significa que te va a hacer 20 por ocho? No, te va a hacer ocho y la ciudad estará hecha una mierda. Lo intentamos rescatar. Pero se les puede controlar y lo demostramos.

P. ¿No tienen la sensación de haber dejado una alfombra roja a Almeida, con proyectos prácticamente rematados y las cuentas saneadas?

R. Muchísimo. Pero el estilo Manuel era ese. Le decían: 'No pongas Madrid Central a tres meses de las elecciones, no seas gilipollas, que vas a empezar a poner multas'. Y además a la vez que las obras de la Gran Vía. Pero Manuela no manejaba la variable esa de 'ahora toca ganar las elecciones, voy a ser muy listilla'. Lo que hay que hacer se hace lo vaya a gestionar quien lo gestione después. Nosotros pusimos en marcha la nave de Villaverde y dije que este era un proyecto que no era del PP y que no pudo ejecutar porque le pilló la crisis pero habían gastado 40 millones de fondos europeos. Y lo dije. Nosotros heredamos tres o cuatro cosas pero les hemos dejado la ciudad niquelada, sin deuda y con un montón de cosas a inaugurar. La lealtad institucional obliga a eso.

P. ¿Pero para remodelar Gran Vía hacía falta tardar tres años y nueve meses? Gallardón tunelaba y luego preguntaba.

R. Creo que pecamos de bisoñez aunque en Urbanismo no tanto. Mantuvimos a los directores generales que había. Yo he trabajado con el PSOE y con el PP con lealtad como funcionario y existe ese perfil profesional capaz de trabajar para quien han puesto los ciudadanos. Para unos fuimos estúpidos y bisoños y para otros respetuosos pero era nuestro estilo y yo no iba a entrar a saco cesando a todo el mundo como nos pedían muchos. Además, la obra de Gran Vía era muy compleja, no era solo ampliar aceras, tienes que tener en cuenta multitud de cuestiones como las barreras a los comercios, cines, a los musicales... o la seguridad tras los atentados de Barcelona, además de que es una zona de patrimonio especialmente protegida y la Comunidad de Madrid te tiene que dar los informes. Aunque es cierto que si desde el primer día se le hubiese dado al botón, en dos años podría haber estado.

P. ¿Se sienten utilizados por Íñigo Errejón al referenciarse en la figura de Carmena y su plataforma para luego construir un partido clásico, con las estructuras que ella reclamaba evitar?

R. Sí, desde luego. Esa es una muy importante discrepancia nuestra. Nosotros no estamos de acuerdo. Creemos que gastar energías en eso en lugar de favorecer el privilegio de estructura que te da ser el grupo mayoritario que son 210 vocales vecinos, más de cuarenta asesores o 19 concejales y la gente que altruistamente participa de los foros locales. Esto último creemos que es infinitamente más importante que gastar energía en crear estructuras de partidos y cuestiones como que si los tanios o los errejonistas, etc. La respuesta del partido político es precaria para los problemas complejos. La ventaja de no estar en una lógica de partido es que te debes a tu cometido. Por ejemplo, un concejal del PP de Madrid no tendría así que defender a Ayuso en la cuestión de los protocolos para el ingreso de mayores de residencias en hospitales durante el covid, pero tienen una lógica de disciplina de partido que sobresale de la ciudad.

P. Desde sectores como IU, en cambio, criticaban que era como si fuese un partido pero solo de Carmena, sin que se les tuviese a ellos demasiado en cuenta.

R. Manuela lo que decía era que el espectro de participación estaba ceñido a las juntas municipales, al grupo municipal y a las asambleas de distrito. La candidatura era un tren que iba a Sevilla y Manuela se montó en Aranjuez, no en Atocha. Y cuando lo hace, sin conocer a todos los miembros de la candidatura, y le plantean: 'Señora, aquí hay una mesa de 50 tíos que le vamos a obligar a hacer lo que nosotros queramos'. Pues ella puso el cargo a disposición. Ahí la gente calibró si es mejor que dimita o tratar de amalgamar intereses contrapuestos. Algunos se desengancharon entonces, al creer que era una traición por robar un proyecto colectivo, y otros aplaudieron que se hubiera emancipado y decían 'menos mal porque esto hubiese sido una jaula de grillos imposible de gobernar durante cuatro años'. Seguramente todo el mundo tiene algo de razón y quizá se podía haber hecho un proyecto de Gobierno sin haberse desgajado tanto el proyecto. Manuela confió en que algunos concejales fueran capaces de tender redes que no tendieron, yo no estaba de concejal sino de coordinador. Por ejemplo, ella encargaba desencajar temas que estaban enquistados como, por ejemplo, la okupación de la Ingobernable. Pero había concejales que tenían agenda propia, había concejales con agenda propia.

Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Luis Cueto, durante un momento de la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

P. ¿Se arrepienten del acuerdo con Íñigo Errejón? ¿Ahora volverían a repetir lo que se denominó pacto de las empanadillas?

R. Yo creo que en ese momento era razonable porque la alternativa era una intransigencia absoluta de Podemos. El actual es más pragmático, aunque ahora hay que huir de esa palabra por el uso de Díaz-Ayuso. Con el actual Podemos, creo que hubiera sido más inteligente haber apurado una negociación mucho más rentable porque la ruptura fue dañina. De haber encontrado un Podemos como el que ahora hay, estaría gobernando Manuela. Si tenemos que llegar a acuerdos de futuro con Unidas Podemos y con el PSOE no va a ser fácil a través de un partido como el que se quiere montar. Es más fácil llegar a una oferta progresista con nuestra opción. Por eso hubo tantos alcaldes del cambio y por eso hay tantos alcaldes independientes en ciudades grandes. La gente veía que no estaban en las lógicas del PSOE o del PP. Hay un elemento de fondo: queremos que se preocupen de nuestros problemas, no que nos metan en el saco del partido. Y al equipo de Errejón les hemos dicho: 'Os estáis equivocando'. Montar un partido autonómico distrae muchas energías y si tenemos que llegar a acuerdos de futuro con el PSOE o con Podemos no es nada evidente que quieran diluirse con vosotros mientras que con nosotros, al no ser un partido, es posible que sea más fácil llegar a una oferta de progreso en Madrid.

"De haber encontrado un Podemos como el que ahora hay, estaría gobernando Manuela"

P. ¿Con Errejón al frente será difícil recuperar esa alianzas?

R. Muy difícil. El experimento nacional ha salido fallido y él tendrá la vocación de poner sus capacidades, que son muchísimas, en el autonómico. La gente maliciosa dice que le va a pasar como a López Garrido, que lo va a fichar el PSOE. No creo. Me parece un tío valioso, con unas capacidades políticas y personales altísimas. Pero el proyecto ha fracasado. No tiene espacio ni el hueco ni parece que lo vaya a haber. Nunca se sabe porque esto evoluciona muy rápido pero no parece. No es evidente que se puedan tejer alianzas con personas que han generado tantas heridas.

P. ¿Se puede recuperar ese camino?

R. Una de las expectativas que tenemos de recuperar alianzas va en ese sentido. Yo creo que es mucho más evidente que el camino deseable, incluso empezando desde ya, es acercarnos a todas las fuerzas progresistas para ir creando confianza e ir generando un movimiento, como una especie de pacto de Cibeles progresista, que dé expectativa para desbancar a Almeida. Ahora mismo tenemos Almeida en la alcaldía para 20 años y se trata de generar una credibilidad de que hay alternativa creíble, profesional y contrastada mejor que la alianza del PP. Pero a fecha de hoy hay heridas que no va a ser fácil restañar desde una plataforma en la que digas 'aquí estoy yo, ven tú', que desde otra que digas aquí estamos todos, a ver cómo nos entendemos. Yo estoy más por esta última línea.

P. Además de por la división de la izquierda, ¿eso supone cierto reconocimiento a Almeida?

R. Ha tenido la inteligencia de atisbar cómo debería comportarse, que ha sido poco, porque cerrar la ciudad es fácil, pero ahora le toca construir. Hay quien dice que Almeida se ha podemizado y la gente de Vox está mosca porque pacta mucho con la izquierda. Pero Almeida sigue siendo Martínez, el heredero de Aguirre. Por mantener la imagen de alcalde de todos no va a dejar de hacer la política que le exige Vox porque depende de ellos y eso va a lastrar a la peor política del PP de España. Quieren mantener ese modelo horroroso de bajar los impuestos y que cada uno se pague lo suyo.

P. No siempre es fácil negociar con las escisiones. ¿No cree que sería complicado recuperar esas alianzas desde el proyecto liderado por Íñigo Errejón?

R. Sería muy difícil. No es nada evidente que se puedan tejer alianzas con personas que han generado tantas heridas.

P. ¿Qué van a hacer ahora como diputados independientes, seguir dentro del grupo municipal de Ahora Madrid, desvincularse, generar un nuevo espacio municipalista...?

R. Para nosotros una prioridad es evitar la profecía autocumplida de la izquierda dividiéndose por mitosis. De lo que se trata es de ser capaces de trabajar dentro del grupo con autonomía. Quien entiende que unos espacios de decisión que luego se trasladan al grupo municipal, porque han montado un partido que tiene sus lógicas, no debe atropellar a quien tiene otra forma de verlo. Si se puede convivir, pues perfecto. Buscamos llegar a un acuerdo sobre cómo organizarnos y esperemos que sea así y ojalá lo consigamos. Eso significaría tener autonomía en algunos planteamientos en los que se puede disentir sin mermar la capacidad de tener una alternativa importante a Almeida. Vamos a reclamar la capacidad nuestra de trabajar alianzas diferentes.

"La gente maliciosa dice que a Errejón le va a pasar como a López Garrido, que lo va a fichar el PSOE. No creo"

P. ¿Han abierto ya conversaciones de cara a esas alianzas?

R. La participación en la creación de Más Madrid está siendo ínfima. Vamos a esperar que se remate este proceso que están poniendo en marcha y cuando sepamos realmente de qué estamos hablando intentaremos mantener la autonomía del proyecto municipal capaz de abrirse y hablar con Podemos y el PSOE.

P. Alaba a Carmena por su currículo de gestora, huyendo de la caricatura de 'perroflauta', rodeada de expertos, que apostaba por tratar con la iniciativa privada. Le podrían decir que esa oferta existe ya y es la del PSOE.

R. En Madrid ningún peso pesado del PSOE ha querido presentarse a alcalde y los madrileños nunca se han visto bien considerados por la propuesta política del PSOE. Nosotros durante un par de años albergamos la hipótesis de que el PSOE entrase en el Gobierno, creo que hubiéramos ganado todos, pero no fue posible porque su organización estaba como estaba. Nuestra oferta es distinta a la del PSOE, son opciones distintas y también compatibles. Queremos contribuir a visualizar esa alternativa y si te pones a montar tu propia estructura política no creo que sea el camino.

P. ¿Por qué renunció Marta Higueras a su acta en el Congreso?

R. Se planteó que Inés Sabanés, que representaba a Equo, tuviera presencia en el Congreso porque el referente del Partido Verde Europeo es Equo. Y a Higueras, que le gusta lo municipal, no le supuso ningún problema.

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