Habla el padre de la presunta homicida de Logroño: "Mi hija no mató a mi nieta"
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encontraron a la menor muerta en un hotel

Habla el padre de la presunta homicida de Logroño: "Mi hija no mató a mi nieta"

Ramón es el marido de Olga, la mujer que se suicidó tirándose al río Ebro. Y además es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que apareció muerta en un hotel en Logroño

placeholder Foto: Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro
Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro

A Ramón la vida le ha sorprendido con un quiebro inesperado y dramático, de esos que te resquebrajan la mente y el corazón y pueden hacerte deslizar en la locura. De momento aguanta, aunque hay obviedades que niega a aceptar. Quizá para ir bebiendo la tragedia a sorbos y no atragantarse. Él es el marido de Olga, la mujer de Logroño que se suicidó tirándose al río Ebro. También es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que la policía encontró muerta, tapada con una manta en la habitación 404 de un hotel de la misma ciudad. Y para rematarlo, es el padre de Adriana, la madre de Carol, que está en prisión provisional acusada de haber acabado con su vida.

"Es un tema difícil", reconoce. Tiene los hombros encogidos, las manos agarradas en la espalda y baja la cabeza, como si llevara un enorme peso tras de sí. "Estoy en 'shock' y no sé muy bien como afrontar lo que me ha sucedido". Él niega con vehemencia que su hija sea una asesina y prefiere creer que fue una casualidad o una muerte súbita el fallecimiento de su nieta. "No veo capaz a mi hija de asesinar a Carol, de verdad que no. No sé qué ocurriría ni qué le pasaría a ella por la cabeza, pero estoy seguro de que no la asesinó. Adriana vivía para su hija, te diría que en exclusiva, la quería muchísimo.

Por oro lado, Carolina tenía problemas de enfermedades diagnosticadas. "Padecía de deficiencia de glóbulos blancos, sus defensas no eran las de una persona normal y hasta una gripe la podía matar". Ramón rechaza el sorbo de la culpabilidad de su hija, ese no lo quiere tragar todavía. Le leo las líneas de una carta que le dejó a él: "Lo siento mucho papá, pero ahora que tengo a Carolina a mi lado, en este instante, sé que hago lo correcto. Ella hoy decía: 'Mami, no quiero volver, solo estar contigo'. Estoy tranquila, así que solo te pido perdón por todo".

Foto: Un coche fúnebre sale del hotel de Logroño donde murió la niña de cinco años. (EFE)

Ramón escucha lo acabo de leerle y menea la cabeza. Se niega a interpretar que eso signifique una confesión. "En la habitación no sé lo que pasó. Todavía no he ido a ver a mi hija a la cárcel. Adriana quiere que acuda a visitarla, lo haré esta semana, pero a sus hermanos les ha jurado que ella no asesinó a la pequeña Carolina. Si en la carta me pide perdón es porque yo le di ejemplo de lucha. Le enseñé que había que batallar hasta el final, siempre, y ella se rindió. Esa frase concreta que escribió para mí no sé lo que significa. Quiero pensar que ella no le hizo daño, que no quiso hacérselo".

placeholder Ramón frente a la iglesia de Haro
Ramón frente a la iglesia de Haro

Poco después de que la policía localizara muerta a su nieta y detuviera a su hija, fue hallado el cuerpo de su mujer en el río Ebro. Se suicidó. En una carta que dejó explicaba que había conocido a un tal James en la Puerta del Sol, un inglés que le dijo que era ingeniero naval y que trabajaba para la ONU en un barco en las costas de Turquía. Se enviaron mensajes con frecuencia y con el tiempo él le explicó que tenía a un hijo enfermo y consiguió sacarle 100.000 euros.

Ramón niega con vehemencia que Olga se hubiera enamorado de James, ese sorbo quizá le rasca demasiado la garganta y lo deja para más adelante: "Mi mujer y yo éramos un matrimonio normal, lo que pasa es que nos veíamos poco porque ella vivía en Haro y yo vivo en Madrid por trabajo y había muchos fines de semana que no subía porque perdía muchas horas. Además, hay veces que paso largas temporadas fuera de España, pero no estábamos divorciados ni nada. Como he dicho éramos un matrimonio normal. Del tema del inglés al que le entregó 100.000 euros no sabía nada. Jamás me he preocupado de las cuentas. Ella se encargaba de todo, de pagar la luz, el agua. Manejaba como quería el dinero y las cuentas y yo le dejaba hacer. Se ha dicho que se enamoró en la Puerta del Sol del inglés, pero eso es falso. Ella no estaba enamorada. Si le dio el dinero es porque pensó que se lo devolvería y porque tiene buen corazón. El otro la engañó. Creo que mi mujer se suicidó por su culpa, porque le quitaron todos nuestros ahorros". Antes de despedirse y a regañadientes, sí acepta beber algo de su tragedia: "Es verdad que mi mujer me engañó, porque me lo ocultó todo y me ha dejado prácticamente sin un duro".

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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