A UN MES DEL 44 ANIVERSARIO DE LA MUERTE

Policías y peregrinos: Mingorrubio será un fortín al menos hasta el próximo 20N

La presencia policial impedirá el acceso al recinto los próximos días, pero será una medida temporal; luego bastará con los sensores que el Gobierno instaló en la cripta antes del traslado

Foto: Varios agentes custodian la entrada al cementerio de Mingorrubio. (EFE)
Varios agentes custodian la entrada al cementerio de Mingorrubio. (EFE)

El solitario cementerio de Mingorrubio, situado a menos de un kilómetro de la colonia de casas que lleva el mismo nombre y a poca distancia más de los primeros inmuebles castrenses de El Pardo, será a partir de ahora un lugar vigilado. La Policía Nacional custodiará el acceso y los alrededores del camposanto, de momento, con el fin de proteger el lugar donde desde ayer al mediodía descansan los restos de Francisco Franco, el general que ocupó el cargo de jefe del Estado durante la dictadura que él mismo estableció tras la Guerra Civil española.

Policías y peregrinos: Mingorrubio será un fortín al menos hasta el próximo 20N

Su cuerpo fue exhumado por orden del Gobierno y trasladado del Valle de los Caídos, donde permanecía desde que fue enterrado por primera vez el 23 de noviembre de 1975, hasta el mencionado cementerio de Mingorrubio. En este último lugar yacía su mujer, Carmen Polo, con lo que el matrimonio está ya junto en la cripta reservada para la familia. La operación, planificada para mantener la intimidad del núcleo familiar en los momentos de extracción de la caja y reinhumación, conllevó el despliegue de decenas de agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional.

Los primeros se encargaron de mantener la seguridad en el Valle; los segundos, en el cementerio que alberga ya los restos del dictador. Estos últimos estaban representados por miembros de la Unidades de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios de la corporación, que protegían la entrada al recinto, además de por componentes del departamento de caballería, que vigilaban los alrededores, conformados por zona montañosa. Durante los próximos días, los policías protegerán la instalación para evitar manifestaciones no permitidas, accesos de personas que no tengan vínculos con los fallecidos que hay allí enterrados o cualquier otro tipo de gente que pretenda exaltar la figura de Franco así como dañar la instalación.

La medida de mantener presencia policial en la zona será temporal, ya que el Gobierno ordenó antes de la operación de traslado realizar unas obras de adecuación en el panteón familiar con el fin de que este no pueda ser atacado. El Ejecutivo, en concreto, construyó una nueva losa, instaló rejas nuevas para las ventanas, una puerta blindada de seguridad y detectores volumétricos con el fin de que más adelante no sea necesaria la presencia física de los agentes. Según explicaron desde el Gobierno, el cementerio de Mingorrubio es "infinitamente más seguro" que la Almudena, que era el otro emplazamiento que se barajó en su momento y que prefería la familia de Franco. Allí, defendieron desde el Ejecutivo, no podía haber vigilancia, ya que se trata de un lugar de culto.

Policías y peregrinos: Mingorrubio será un fortín al menos hasta el próximo 20N

El próximo 20 de noviembre, cuando se celebra el aniversario de la muerte de Franco, Mingorrubio podría convertirse en el lugar de peregrinación de los simpatizantes del dictador. Ayer, alrededor de 200 de estos seguidores se personaron en Mingorrubio para alabar la figura del reinhumado. Los propios dueños de los restaurantes de la zona, de hecho, esperan más afluencia de personas para ese día, en el que se cumplirán 44 años del fallecimiento. "Ahí vendrán muchos nostálgicos", prevén desde el Asador Ricardo. No será extraño, por lo tanto, que esa jornada vuelva a haber presencia policial. Tampoco lo sería que la que estos días permanece en las inmediaciones del cementerio permanezca hasta entonces, según entienden fuentes oficiosas del Ministerio del Interior.

La seguridad fue de hecho la protagonista de la jornada de ayer, siempre por detrás del traslado del dictador. La Policía estableció un perímetro al que solo podían acceder las autoridades, la familia y la prensa. Las demás personas tenían que estar a casi un kilómetro del camposanto. Tras la inhumación, los agentes levantaron la zona protegida y los dos centenares de simpatizantes de Franco que acudieron hasta la puerta de acceso al cementerio pudieron acercarse hasta la puerta del camposanto, donde pusieron varios ramos de flores.

Los momentos más sensibles de las fuerzas de seguridad, sin embargo, se vivieron cuando la familia Franco accedió a la cripta. El Gobierno había dicho que la Policía registraría a todos los que entraban para evitar que introdujeran dispositivos electrónicos y grabaran el acto, extremo que el Ejecutivo quería evitar a toda costa. Sin embargo, queda la duda de si esa premisa se la saltó alguien.

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El portavoz de la familia, Francis Franco, expresó su malestar al respecto. "Nos han cerrado la puerta de la cripta para no poder salir porque decían que habíamos grabado lo que se había producido dentro, cuando nos habían dicho que era un tema absolutamente familiar; han requisado móviles... No nos han tratado como nosotros pensamos que debíamos estar en un momento para nosotros muy doloroso y muy desagradable; nos querían requisar [los móviles] porque decían que habíamos estado manipulando, pero estábamos en nuestro perfecto derecho, como debían haber estado ustedes también; pero aquí los derechos son solo para algunos", sentenció el nieto del dictador.

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