UN TRAYECTO AVANT DE UNA HORA

"Me gasto todos los meses más de 500 euros en ir a trabajar a Madrid"

Un millar de vallisoletanos tienen Madrid como su lugar de trabajo, a pesar de que ni los precios ni el sistema de tickets hace justicia a la realidad laboral que concentra la capital

Foto: Carlos, Javier y Santiago se desplazan cada día a Madrid desde Valladolid. (M.Z.)
Carlos, Javier y Santiago se desplazan cada día a Madrid desde Valladolid. (M.Z.)

Con el dinero que gasta en ir a trabajar, Carlos Perfecto calcula que podría haberse comprado ya tres coches “de los baratos, eso sí”. En tres años y medio que lleva desplazándose diariamente a Madrid desde Valladolid ha gastado cerca de 21.000 euros; 6.000 al año; 500 y pico al mes.

Cada mañana se levanta a las cinco para estar puntual en el tren AVANT que le lleva a Chamartín y luego hasta su puesto en una compañía de seguros. No llega a casa hasta pasadas las ocho de la tarde y en el trayecto tanto de ida como de vuelta ve muchas caras conocidas: cerca de un millar de vallisoletanos se trasladan a diario a la gran capital. Gracias a la alta velocidad, el trayecto de poco más de una hora ha convertido este servicio en una suerte de Cercanías que conecta la capital con la ciudad castellano leonesa. El precio, sin embargo, no tiene precisamente precios populares.

Para mí es como si estuviéramos pagando una segunda hipoteca, aunque sigue siendo más rentable que venirte a vivir a Madrid

“En mi casa hemos tenido que recortar algunos gastos. Por ejemplo, si antes íbamos a Galicia una vez al mes, de donde soy, ahora vamos más de vez en cuando”, cuenta Daniel, un funcionario de 40 años que desde hace uno y medio ocupa una plaza en la capital. “Para mí es como si estuviéramos pagando una segunda hipoteca, aunque sigue siendo más rentable que venirte a vivir a Madrid”, explica Santiago Villaverde, que trabaja en Getafe en el departamento de recursos humanos de una multinacional.

En función del abono que cojan, el precio puede oscilar de los 23 a los 30 euros al día, más el transporte para desplazarse dentro de Madrid. “La distancia ya no se mide en kilómetros, se mide en tiempo. Ahora mismo la capital está absorbiendo muchos empleos que no pueden encontrarse en otras provincias. Instituciones como la Junta de Castilla y León, la Comunidad de Madrid o el Estado deben favorecer estos traslados”, explica Perfecto, que es también vicepresidente de la asociación AVE-AVANT de Valladolid que reivindica mejores condiciones para los usuarios de esta línea de ferrocarril.

Entre los pasajeros que pueden encontrarse cada mañana cogiendo el tren hay ingenieros, funcionarios, trabajadores de bancos, administrativos, informáticos… profesiones que, como contábamos hace unos días en el especial Éxodo, están concentrándose cada vez más en el centro de la península. “En Valladolid posiciones como la mía, en una empresa mediana-grande, apenas hay allí. No hay oferta, no se mueve el mercado laboral, y el tejido industrial se está desarraigando”, explica Santiago.

La línea Valladolid-Segovia-Madrid de Avant (media distancia de alta velocidad) es la que más pasajeros registra cada año, con un total de 2.113.200 en 2018. Representa el 26% del total de viajeros en las líneas de este tipo con unos ingresos de 27 millones de euros. Desde 2009, cuando se estrenaron estos 179,6 kilómetros de vía, los pasajeros han subido en un 162% y registra cifras récord año tras año.

Sin embargo, sus viajeros se sienten completamente abandonados. Ni las tarifas ni el sistema de compra de billetes se han adaptado todavía a la realidad que transportan sus trenes. Por poner un ejemplo, planificar los viajes supone hacer encaje de bolillos para que sea rentable y no perder ningún trayecto debido a que los abonos de 10 viajes, los más rentables, caducan a los ocho días del primer uso. “Así que si un día te pones malo o no puedes ir, ya te descuadra todo, porque sólo tienes un día de margen para usarlo”, explican. Además, si no lo cancelan con una hora de antelación, pierden el billete de ese día. “Pedimos que se amplíe al menos a 12 días la caducidad, porque encima tenemos que cogerlo como con 20 días de antelación porque se agotan”.

Curiosamente, el abono de 30 viajes es menos rentable que el de 10, ya que cada trayecto sale por 14,49 euros en lugar de 12,8. “Es un contrasentido. Renfe no está mirando por el usuario diario, ni tiene ninguna visión comercial. No somos viajeros esporádicos: necesitamos ir en tren todos los días y deberían facilitárnoslo”, apunta Perfecto. Según Renfe, la razón es que el abono de 10 días permite más viajes diarios que el de 30, y defienden también que desde el 1 de enero de este año introdujeron un nuevo bono de 10 viajes que caduca a los 45 días, pero desde la asocaición señalan que es un 57% más caro que el anterior (202 euros frente a 128).

Por eso, creen que un abono mensual tendría más sentido teniendo en cuenta el tipo de uso que le dan a esta línea, de la que ya consiguieron que se subiesen las frecuencias a las doce actuales: desde las 6:23 de la mañana al 21:30 de vuelta.

De aquí a final de año, ya calculo que entre festivos y vacaciones voy a perder cuatro viajes. Y no puedo hacer nada

Al año pierdo, mínimo, 10 o 12 viajes: unos 150 euros, aunque algunos años he perdido hasta 25. De aquí a final de año, ya calculo que entre festivos y vacaciones voy a perder cuatro viajes. Y no puedo hacer nada”, se queja Santi Villaverde, el de recursos humanos. “Yo las vacaciones las cojo según cómo me cuadren los abonos: si tal día se me acaba, empiezo ese día a librar”, explica Javier, un ingeniero informático de Valladolid. Al ser nominales, ni siquiera pueden reutilizarlos otras personas, y tampoco tienen la opción de acumularlo en el siguiente abono. Según Renfe, el motivo es que el abono de 10 viajes está pensado para quienes "necesitan viajar durante una semana de forma recurrente, pero no de forma habitual a lo largo de un periodo largo de tiempo".

Mudarse a Madrid tampoco es una opción para la mayoría, que tienen hijos en edad escolar o parejas con un trabajo en la provincia vallisoletana. “Además, por 600 euros no encuentras nada en Madrid, pero sí un piso bastante decente en Valladolid. Y para vivir a 50 km y tardar una hora en coche, prefiero vivir en Valladolid, donde hay más calidad de vida y no comerme atascos”, apunta Carlos. “Es más, tengo compañeros que tardan lo mismo o casi más que yo en llegar al trabajo”, añade.

Los viajes de Cercanías están subvencionados en un 50% por billete, pero los de Avant sólo un 16%. "Creemos que tiene que corregirse por parte de las comunidades y el Estado y abordarse como una manera de fijar población. Hay mucha gente a la que le gustaría vivir en su lugar de origen, pero para muchos es inviable”, asegura Perfecto. Por eso, piden que se bajen los precios e incentivos fiscales para aquellos que viven en provincias que pierden población. En la última década, cerca de 13.000 personas se han mudado de Valladolid a Madrid. “Hay mucha gente que nos dice que si el abono valiese la mitad se iría a Valladolid o Palencia. El que acaba de terminar la carrera y encuentra su primer trabajo en Madrid no puede vivir gastando 600 euros en transporte, por lo que acabará mudándose a la capital, aunque sea a malvivir en una habitación”, reflexiona Perfecto en Chamartín, justo antes de coger el tren que le lleva de vuelta a casa. “Mientras ciudades como Zamora, Soria, Palencia o Valladolid desaparecen”.

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