los dominican don't play, los más peligrosos

El resurgir de las bandas latinas en Madrid: 1.200 miembros, homicidios y más armas

La Fiscalía ve un repunte de la actividad criminal al tiempo que decenas de jóvenes se enfrentan al reto de abandonar estas perversas organizaciones, que castigan a los desertores

Foto: El Samur, durante una intervención tras el enfrentamiento entre bandas latinas en Madrid. (EFE)
El Samur, durante una intervención tras el enfrentamiento entre bandas latinas en Madrid. (EFE)

La noche del pasado lunes 30 de septiembre, dos bandas latinas se enfrentaron a cuchilladas y balazos en el distrito madrileño de Puente de Vallecas. Las navajas y los disparos corrieron por las calles Peña Gorbea, Ciudad de Barcelona y Cafeto durante varias horas. Fruto de la reyerta, siete jóvenes de entre 20 y 22 años resultaron heridos. Cuatro de ellos de gravedad. Además, otros nueve tuvieron que ser atendidos por los servicios de emergencias.

Según explican fuentes policiales, una de las bandas fue 'a la caza' de la otra y esta segunda no se amedrentó. Todos los detenidos tienen entre 18 y 23 años, salvo dos menores que cuentan con 16 y 17 años. Tras el duro enfrentamiento, la Policía se incautó de una escopeta de cañones recortados, cuatro machetes tipo cortacañas y dos cuchillos, entre otras armas blancas. Este tipo de escenas se repite cada vez con más frecuencia desde que en 2015 el fenómeno experimentó un cambio de tendencia.

En concreto, según la Memoria de la Fiscalía de la Comunidad de Madrid presentada hace tres semanas, entre 2007 y 2015 las bandas latinas fueron a menos, pero a partir de ese año comenzó un incremento de su actividad que aún continúa hoy. En 2018, último año analizado por el ministerio público, "ha existido un aumento de la actividad criminal de las bandas latinas desde el punto de vista cuantitativo, pues se ejecutaron 33 acciones criminales, dos más que el año anterior", señala el documento, que revela también que en 2018 hubo un homicidio consumado atribuido a estas organizaciones y nueve más en grado de tentativa.

La cifra supera en el último concepto a los dos años anteriores, cuando la Fiscalía registró cinco (2017) y ocho (2016) tentativas. Los homicidios consumados sin embargo registran un leve descenso, dado que en 2017 hubo dos y el año previo tres. Si se recogen en grupo, sin embargo, la tendencia parece diferente y revela un incremento de la peligrosidad de estas bandas, que entre 2009 y 2015 no acabaron con la vida de nadie. A partir de 2016, sin embargo, pasaron la mencionada frontera del asesinato.

El incremento de las acciones criminales de estos grupos, según entiende el ministerio público, se debe fundamentalmente a la mayor actividad de dos de ellos, los Trinitarios y los Dominican Don't Play. Estos últimos, que son una escisión de los primeros, acapararon el grueso de las estadísticas delictivas, de hecho. En 2018, la Fiscalía registró cinco de los nueve intentos de homicidio, más de la mitad. Por supuesto, el único homicidio consumado lo protagonizaron miembros de este grupo.

Como recalca Alberto Díaz, pastor del Centro de Ayuda Cristiano, estas dos bandas son claramente las mayoritarias. "Cuando hacen reuniones, se congregan 400 o 500 jóvenes", asegura este hombre, que actualmente trata de encauzar la vida de 150 chicos que quieren salir de estas perversas organizaciones, cuya estructura controla todos los movimientos de sus miembros y toma represalias en el caso de que estos desobedezcan. Sin embargo, estas bandas masivas no son las únicas que operan en la capital de España.

De las grandes a las pequeñas bandas

Según Díaz, estos últimos años están creciendo otro tipo de grupos más pequeños pero igual de violentos que están ocupando los territorios que dejaron los Latin King, que entre 2012 y 2016 fueron poco a poco desarticulados por la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional, que cuenta con una sección especializada en estas organizaciones. Estas pequeñas bandas, explica el pastor, disponen de entre 30 y 40 miembros y operan en un territorio concreto. Son capaces de enfrentarse a los Dominican Don't Play y a los Trinitarios con objeto de mantener su radio de acción a salvo.

El resurgir de las bandas latinas en Madrid: 1.200 miembros, homicidios y más armas

Según datos del Ministerio del Interior a los que ha tenido acceso El Confidencial, a 30 de junio de 2019, la Secretaría de Estado de Seguridad tiene registradas siete grandes bandas latinas, 70 grupos subordinados a estas y 17 más que actuarían de forma independiente. Entre estos últimos, se enmarcarían esas pequeñas organizaciones a las que se refiere Díaz. "Tenemos a uno de estos chicos, que está reconduciendo su vida y que lideraba una de estas pequeñas estructuras; tenía atemorizado a todo el barrio y no tenía miedo de enfrentarse a las grandes bandas", asegura el pastor, que calcula que entre las más emblemáticas y las menos numerosas existen actualmente en Madrid en torno a 1.200 jóvenes en el mundo de las bandas latinas. "Las cifras exactas son muy difíciles de calcular, porque los propios miembros no nos dicen nada, no se abren, y a veces solo sospechamos que pertenecen a alguna", admite Díaz.

Los chicos que forman parte de las bandas tienen muy complicado abandonarlas por las represalias que tienen de las autoridades de las organizaciones si deciden hacerlo. "Tenemos un chaval que ya pasó por cinco prisiones diferentes, lo cambiaban para aislarlo de las bandas, para evitar que le mataran en los ajustes de cuentas; hoy está completamente reinsertado, pero cuando era de los Latin King, llegó a tener a 30 chicos a sus órdenes y tenía la función de coordinar las reyertas, que siempre están organizadas, y dar el primer golpe", cuenta el pastor, que prácticamente cada día ve una conversión en su iglesia evangélica.

"Cuando se les pasa el efecto de las drogas, tienen un bajón, sufren remordimientos, quieren salir y no saben cómo; aquí encuentran paz y quieren abrazar a Jesucristo", subraya Díaz, que asegura que estos chicos comenzaron a llegar al Centro de Ayuda Cristiano hace dos años. "Querían pasar desapercibidos y se les veía muy desconfiados", recuerda. "Empiezan a venir a las actividades del grupo Fuerza Joven España", que pertenece a la mencionada iglesia, afirma.

De los parques a pisos okupa

En 2018, los diferentes juzgados de la Comunidad de Madrid acusaron a nueve miembros de los Dominican, dos de los Latin King, cinco de los Ñetas y seis más de los Trinitarios en una quincena de procedimientos que vislumbraban al menos un delito de pertenencia a organización criminal, además de otros ilícitos como tenencia de armas, intento de homicidio, robo, obstrucción a la Justicia, amenazas, riña tumultuaria o lesiones. Ese mismo año, según la Fiscalía, hubo 38 detenidos de los Dominican, media docena de los Latin King, una docena de los Ñetas y 11 de los Trinitarios.

Debido a la forma de funcionar interna y a las enormes presiones que sufren los miembros de estas bandas, como recuerda el ministerio público, "existe también una importante cifra negra de delitos que no se denuncian" dentro de las organizaciones. "Las características de actuación secreta y violenta de estas bandas, que impiden la denuncia, y el miedo de las víctimas a sufrir represalias si formulan denuncias" impiden a la Fiscalía contabilizar los delitos que realmente tienen lugar en el seno de estos grupos, que sin duda son muy superiores a los que reflejan las estadísticas. Sí tiene claro esta institución que las bandas son muy violentas, que actúan en grupos de 10 o 15 personas cuando afrontan peleas callejeras o en subgrupos de tres o cinco miembros cuando protagonizan robos o amenazas. Ahora, continúa la Memoria de la Fiscalía, ya no están en parques o lugares públicos como antes, sino que ocupan inmuebles vacíos donde trapichean con drogas y planifican sus actividades delictivas.

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